miércoles, 1 de julio de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARÍSTICA

LA HISTORIA DE AMOR ENTRE RUT Y BOOZ

 

Querido Jesús en el santísimo sacramento del altar, hoy queremos acompañarte meditando la historia de un hombre que encontró a una buena mujer. O de una mujer que encontró al hombre correcto.

Esta historia no comienza con una boda. Comienza con dos viudas que no tenían absolutamente nada. Rut había perdido a su esposo. Noemí había perdido a su esposo y a sus dos hijos. Regresaron a Belén sin dinero, sin tierras y sin esperanza.

La Biblia dice que Rut salía cada mañana a recoger las espigas que los segadores dejaban caer detrás de ellos. Era el trabajo de los más pobres. Ella no iba buscando un esposo. Iba buscando comida. Y aquí encontramos un detalle que pocas veces notamos: "Y aconteció que aquella parte del campo era de Booz..." (Rut 2:3). Parece una casualidad. Porque muchas veces Dios obra de una manera tan silenciosa que parece coincidencia.

Pero cuando miramos hacia atrás entendemos que nunca fue casualidad. Era providencia. Mientras Rut pensaba que solo estaba buscando unas cuantas espigas, Dios estaba escribiendo una historia mucho más grande de lo que ella podía imaginar.

Y así ocurre también con nosotros. Hay días que parecen comunes. Un encuentro. Una conversación. Una puerta que se abre. Un lugar al que llegamos "por casualidad". Y años después descubrimos que Dios ya estaba guiando nuestros pasos.

Observemos ahora a Booz. Lo primero que vio en Rut no fue su belleza. Fue su carácter. Había escuchado cómo dejó su tierra para cuidar de Noemí. Había oído de su fidelidad. De su humildad. De su capacidad para amar sin esperar recompensa. Y fue eso lo que conquistó su corazón.

Qué diferente al mundo de hoy. Hoy muchos buscan una persona atractiva. Exitosa. Popular. Pero Booz buscó una mujer íntegra. Porque la belleza cambia con los años. El carácter permanece.

Y cuando llegó el momento de redimir a Rut, Booz estaba dispuesto a pagar el precio para darle un futuro. Había otro hombre con un derecho legal antes que él. Pero cuando ese hombre renunció, Booz no dudó. Aceptó la responsabilidad. Aceptó el compromiso. Aceptó el costo. No buscó una relación mientras fuera fácil. Estuvo dispuesto a asumir todo lo que implicaba amarla.

Y sin saberlo, Booz estaba reflejando a Cristo. Porque Jesús también encontró a una humanidad pobre espiritualmente. Sin esperanza. Sin recursos para salvarse. Y en lugar de alejarse, decidió pagar el precio de nuestra redención. No con plata. No con oro. Sino con su propia sangre.

Por eso la historia de Rut y Booz es mucho más que una historia de amor. Es una historia de gracia. De restauración. De un Dios que transforma el final más triste en un nuevo comienzo.

Hoy esta historia sigue ocurriendo. Se ve en el joven que deja de buscar solo una cara bonita y comienza a valorar un corazón que ama a Dios. Se ve en la mujer que entiende que no necesita correr detrás de cualquier relación, porque Dios sabe el momento correcto. Se ve en el matrimonio que aprende que el amor verdadero no consiste en sentir mariposas todos los días, sino en permanecer fiel cuando llegan los días difíciles. Se ve en el esposo que sigue tomando la mano de su esposa cuando la enfermedad cambia su apariencia. Se ve en la esposa que permanece al lado de su esposo cuando pierde el trabajo y ya no puede ofrecerle la misma comodidad.

Porque el amor verdadero no pregunta primero: "¿Qué puedo recibir?" Sino "¿Cómo puedo cuidar de ti?" Quizás hoy estás esperando que Dios escriba una historia diferente para tu vida. Y sientes que solo estás recogiendo espigas entre el dolor. Pero Rut nos recuerda que Dios suele escribir sus milagros mientras nosotros simplemente seguimos siendo fieles. Ella salió buscando pan... Y Dios terminó dándole una familia. Salió pensando en sobrevivir... Y terminó formando parte de la familia de donde nacería el Mesías. Porque cuando Dios escribe la historia, el último capítulo siempre es mejor que el primero. Ojalá Jesús, nos convirtamos en personas con un corazón tan fiel como el de Rut y tan íntegro como el de Booz, para que Dios pueda escribir una historia de amor que también glorifique Su nombre. Amén.


 



DES DEL CONVENT
HOJA PARROQUIAL JULIO 2026

domingo, 28 de junio de 2026


 

ACCIÓN DE GRACIAS

¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!

Que sostenga un poco más tu Iglesia, con la fuerza y el calor de tu Palabra

Que me haga sentir, de arriba abajo y de abajo arriba, tú presencia y tú poder, tu presencia y tu voz, tu energía.

¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!

Como Pedro, que diga quién eres Tú: ¡El Mesías!

Como Pedro, que confiese sin temblor: ¡Eres el Hijo de Dios vivo!

Como Pablo, que de los mil caballos en los que voy montado, Señor, caiga para que descubra, una y otra vez, que caminas a mi lado y no me abandonas, Señor.

¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!

Útil y siempre abierto y buscando tu voluntad.

Firme y agarrado a tu Gracia.

Recio y embellecido por la oración.

Limpio y resplandeciente por la luz de la fe.

¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!

Que sostenga, con mi pobreza, la gran riqueza del Evangelio

En el que edifiques, en mi debilidad, la grandeza de tu Reino.

¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!

Como Pedro, sin miedo a ser destruido ni derrumbado por el enemigo de la fe

Como Pablo, aventurero y abierto para elevar, sobre mí mismo, lo que muchos todavía no conocen: A JESUCRISTO 

Y que Tú, cuando quieras y como quieras, edifiques cuando quieras y como quieras. Amén.

sábado, 27 de junio de 2026


 

ACCIÓN DE GRACIAS

TU CRUZ

Señor, sé que en la vida hay cruces “inevitables”, (ciertos momentos, climas y trabajos, ciertos encuentros, caracteres y silencios…), y hay que asumirlas.

Sé que hay cruces que te “endosan”, (en forma de calumnia, aislamiento y timo, de plagio y fracaso…) y uno, si puede, tiene que evitarlas y si no, debe asumirlas.

Sé que hay cruces que te “atrapan”, (la droga, el dinero, el poder, la fama, el juego, el placer, la pasión el éxito, el qué dirán…), y uno tiene que huir de este tipo de cruces.

Sé que hay cruces “de temporada”, (de cuaresma, de exámenes, de fin de vacaciones, de enfermedad, de encrucijadas, de decisiones,…), ¡lo mejor es mirarlas bien y no hacerlas más pesadas!

Se que hay cruces de “competición” porque queremos quedar bien, y trabajamos hasta la extenuación: nos esforzamos, aguantamos, sufrimos, rezamos, nos comprometemos, nos vaciamos, nos astillamos y hasta nos quemamos…

¡Hay que reírse de esas cruces!

Sé que hay cruces de “adorno”, tatuadas o y de metales preciosos, en el cuello, en el pecho, en los palacios y en los templos…), ¡las miro y sigo tu camino!

Yo solo quiero admirar y cargar con tu cruz, para que el otro no tenga cruz.

Con tu cruz de dos palos, uno que apunta al cielo y otro que sirve para recostar los brazos abiertos y cansados.

Con tu cruz liberadora, que me enseña a volar hacia Ti y a abrazar a todos los hermanos, acá en esta tierra.

Amén


 

2026 CICLO A

TIEMPO ORDINARIO XIII

 

Nos encontramos con un evangelio donde Jesús nos habla de lo que vale la pena vivir, lo que vale la pena morir, algo que vale más que nuestra propia vida. Todo el Evangelio está en la Cruz, pero todo el Evangelio está también en un vaso de agua fresca.

Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, quien ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. Palabras difíciles, que suenan excesivas, que parecen chocar contra la fuerza de los afectos que son la primera felicidad de esta vida.

Pero la clave de las expresiones de Jesús está en la expresión amar más. Jesús no resta amores, sino que añade, apuesta por ellos, lo apuesta todo al amor. Amar más no equivale a una competición de sentimientos, sino que nos recuerda que, para crear un mundo nuevo, tal y como él lo sueña, se necesita una pasión al menos tan fuerte como la de los amores familiares, y el resultado obtenido no es una limitación, sino una potenciación.

El que no tome su cruz y me siga, no puede ser mi discípulo. ¿Acaso sueña Jesús con una interminable procesión humana clavada en una selva de patíbulos? ¿Sería el sufrimiento lo que alabaría a Dios? Qué imagen tan perversa. Él quiere discípulos maduros, libres y un poco enamorados, no una corte de seguidores llorosos y llagados. Cargar con la propia cruz no es dejarse matar, sino elegir un proyecto firme, el mismo que el de Jesús: amar primero, generosamente, sin calcular, con locura.

Las dos condiciones que Jesús impone a quien quiera seguirle, amar más y cargar con la cruz, se iluminan mutuamente. Llevar la cruz significa llevar el amor hasta el final, hasta la Pascua, porque quien haya perdido su vida por mi causa, la encontrará. Perder la vida no significa el martirio, sino gastarla como se gasta un tesoro: entregándola gota a gota. En realidad, solo poseemos aquello que hemos perdido por los demás.

De hecho, el verdadero drama para el ser humano no es morir, sino no tener nada ni a nadie por lo que merezca la pena arriesgar y poner en juego la propia vida. Y a nosotros, asustados ante la idea de tener una causa que valga más que nosotros mismos, Jesús nos añade una frase enorme: quien haya dado, aunque solo sea un vaso de agua fresca no perderá la recompensa. La cruz y el agua, dar toda la vida y un vaso de agua, ese casi nada que, sin embargo, contiene un toque del maestro de Nazaret: ¡fresca! ¡Tiene que ser agua fresca! Es decir, la mejor agua que tengas, agua cariñosa, hermosa, con el eco del corazón en su interior: Imaginaos una llamada a quien sufre, ceder el paso a quien tiene más dificultades, una sonrisa al primer desconocido de la mañana, un café suspendido... Dar: verbo de manos limpias y alegres como el agua fresca.

La Cruz y el vaso. Todo el Evangelio está en la Cruz, pero todo el Evangelio está también en un vaso de agua fresca. Algo que todos podemos ofrecer. Todos.

sábado, 20 de junio de 2026


 

MISA DE CAMPAÑA EN LA CALLE SAN PERE

Con motivo de la Festividad de S. Pedro y S. Pablo el próximo domingo día 28 de junio, a las 9 de la mañana, tendrá lugar la celebración de una misa de campaña en la Calle Sant Pere


 

ÓBOLO DE S. PEDRO

Con motivo de la Solemnidad de S. Pedro y S. Pablo, el próximo sábado 27 y el domingo 28, la colecta irá destinada al Óbolo de San Pedro.