miércoles, 10 de junio de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARISTICA.

SAN ANTONIO

 

Querido Jesús presente en la sagrada forma, en esta tarde venimos a ti para pasar un tiempo contigo y para descansar de nuestros agobios cotidianos. Hoy empezamos este triduo que dedicamos a San Antonio de Padua, nuestro titular de la parroquia. Y en esta tarde queremos recordar que él fue un ferviente defensor de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, basando su teología en que este sacramento es un don supremo de amor transformador. La relación entre el santo y la Eucaristía destaca en varios niveles,

Su defensa más famosa es el milagro de la mula, donde un animal hambriento se arrodilló ante la hostia consagrada en lugar de comer. Sucedió de esta manera:

A principios del siglo XIII, la Iglesia católica enfrentaba el crecimiento de diversos movimientos heréticos. Los más influyentes eran los cátaros (también llamados albigenses), asentados con fuerza en el sur de Francia y el norte de Italia. Los cátaros se basaban en una visión dualista del mundo: Creían que todo lo espiritual era creación de Dios (el Bien), mientras que todo lo material y corporal era creación de Satanás (el Mal). Como consecuencia, los cátaros rechazaban los sacramentos católicos, especialmente la Eucaristía. Argumentaban que Cristo no podía estar verdaderamente presente en elementos materiales como el pan y el vino, y consideraban la misa como un rito vacío.

El famoso enfrentamiento del santo tuvo lugar en el año 1227 en la ciudad costera de Rímini, Italia, un importante bastión de la secta cátara en aquella época. San Antonio, célebre por su brillante oratoria y profundo conocimiento de las Escrituras, predicaba públicamente en las plazas para rebatir las doctrinas heréticas. Su principal oponente en la ciudad era un líder cátaro llamado Bononillo, quien llevaba décadas militando en la secta y negaba rotundamente la transubstanciación. San Antonio defendía el dogma de la transubstanciación (el cambio de la sustancia del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo). Bononillo desafió la lógica de este dogma afirmando que no existía ningún cambio físico ni espiritual visible. Frustrado por la impecable argumentación teológica de San Antonio, que no lograba conmoverlo, Bononillo propuso una prueba empírica basada en la razón animal: El Ayuno. El líder cátaro privaría a su propia mula de cualquier alimento durante tres días seguidos. Pasado ese tiempo, se reunirían en la plaza principal de Rímini ante toda la población. Bononillo colocaría un enorme montón de forraje y cebada fresca frente al animal exhausto. Al mismo tiempo, San Antonio sostendría la Hostia consagrada en un ostensorio. Si la mula ignoraba la comida para venerar el sacramento, Bononillo se convertiría al catolicismo. El desenlace fue que la mula hambrienta ignoró por completo el alimento, bajó la cabeza y se arrodilló ante la Eucaristía, provocando la conversión inmediata de Bononillo y de muchos otros testigos en la plaza.

Este acontecimiento no solo consolidó la reputación de San Antonio como el «martillo de los herejes», sino que además impulsó de manera decisiva la devoción eucarística popular en Italia y Francia, contrarrestando la expansión del catarismo mediante demostraciones de fe accesibles para el pueblo llano.

Querido Jesús, la imagen de nuestro patrón san Antonio contigo en brazos, nos recuerda que para el Santo el Niño Jesús y el santísimo sacramento eran la misma realidad: Dios hecho pequeño y accesible por amor.

El Niño Jesús representa a Dios despojado de su grandeza, hecho un bebé vulnerable para dejarse abrazar por el hombre.

La Eucaristía representa a ese mismo Jesús, oculto bajo las especies de pan y vino, que se entrega diariamente para que la humanidad pueda recibirlo y, espiritualmente, "abrazarlo" dentro del corazón a través de la comunión.

Haznos siempre dóciles a tu palabra y fieles a la presencia real de Jesús eucaristía y podamos abrazarlo y acogerlo en nuestro corazón. Amén

miércoles, 3 de junio de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARÍSTICA:

ANTE EL CORPUS CRISTI

 

Ante ti, Señor eucaristía nuestra súplica de amigo importuno: Danos el pan de cada día, el pan de esta jornada. Solo te pedimos el trozo suficiente que alivie nuestro cansancio y nuestra fatiga.

Danos la fuerza necesaria, solo aquella que nos permita dar respuesta concreta y fiel a la vocación que a cada instante nos confirmas. Te pedimos el aliento de vida que nos dé capacidad en este ahora. Danos el sorbo de agua imprescindible, que nos libre del agobio y preste a nuestros caminos la alegría de no arrastrar, sedientos y agotados, los pies en la obediencia. Hazte agua de torrente o manantial; que no perezcamos sedientos de sentido.

Sólo te pedimos que permanezcas discreto junto a nosotros en los senderos, sin derroches de visiones, pero que estemos seguros de tu acompañamiento.

Hazte, Señor, la brisa de la tarde, la cena de la noche, pan partido, albergue de nuestro sueño, aceite de nuestras lámparas en la vela. Hazte amanecer y luz del alba.

Danos hoy el pan de la mañana, el que cada día adelanta la mesa de nuestro esfuerzo y de nuestra esperanza. Que no volvamos la mirada atrás, ni nos pueda la nostalgia por el tiempo perdido.

Danos, Señor, el pan que nos saque del tedio y de todo ensimismamiento, pan partido, pan comunitario, pan de Eucaristía.

Tu dijiste: “Yo soy el pan de vida. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Quien coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo le daré es mi carne, para la vida del mundo” (Jn 6, 48-51).

A los pies del sagrario queremos saborear palabra por palabra y afecto por afecto los cuatro pensamientos encerrados en estos versículos.

Cuando dices Yo soy, te miro, Señor, desde la ventana de la fe que me has dado, y confieso que te reconozco como Hijo de Dios que has venido hasta mí. Tú eres el Amor, la Vida, la Amistad, la Salvación.

Cuando dices que eres Pan vivo bajado del cielo, pienso en que te ofreces a mí como manjar en mesa de banquete, amistad, conversación, abrazo. ¡Tan humilde te haces que llegas a mi pobre tienda para invitarme!

Cuando dices que Comer de tu pan es tener vida para siempre, me haces olvidar mis apetencias de placeres y manjares terrenos. Tú ofreces otros tan elevados y nobles que mantienen la vida para siempre en tu felicidad. ¡Dame Señor, hambre de tu pan de vida, hambre de vivir en ti!

Y cuando dices que Tu pan es tu carne, vida del mundo, me sumerges en el misterio de tu amor y de tu poder. ¡Tú mismo estás en la mesa a que me invitas, bajo las especies de pan y vino, y es tomando ese pan y vino como el mundo se transforma en ti!

En verdad os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida” (Jn 6, 52-56)

Ahora, Señor, parece que me fuerzas a tener hambre y comer, a tener sed y beber. Más no a comer y beber de la cosecha de nuestros campos y de nuestras viñas, sino a comer y beber de ti mismo: de tu cuerpo y sangre. Y tan fuerte es tu palabra como que me amenaza solemnemente: sin participar de mi banquete, en mi carne y en mi sangre, vuestra vida fluye sin sentido, por ríos que nacen en manantiales turbios, y yo no la reconozco.

¡Tanta es la fecundidad que concedes a la vida eucarística, a la comunión espiritual-sacramental contigo, al compromiso sellado en la intimidad de un banquete de bodas! Te doy gracias, Señor. Vivir en ti y contigo, alimentándome en la corriente viva de los sacramentos, y en el amor que se derrama en caridad, es ponerme en camino a la vida eterna. Entiendo, Señor, que comer tu cuerpo y beber tu sangre es vivir en ti, y que viviendo en ti hay que prodigarse en las obras de amor que quedaron selladas en la mesa del banquete eucarístico.

No hay traje de boda sin caridad, no hay invitación al banquete si no media el amor y la solidaridad,

¡Gracias Señor, por tu palabra, por tu verdad, por tu Eucaristía! Amén.

sábado, 30 de mayo de 2026


 

Domingo 14 de junio

FIESTA DE LA PARROQUIA

Misa Solemne a las 11 horas cantada por el Orfeó de Denia

Para celebrar la fiesta de nuestra Parroquia a las 13’30 horas tendremos una comida fraterna en el patio del Colegio de los Hermanos Maristas

Los interesados en participar de la comida fraterna pasen por la Sacristía para facilitar su nombre