sábado, 25 de abril de 2026
ACCIÓN DE GRACIAS
Nos llamas por nuestro nombre y nos
reconoces por mil gestos y detalles que llevas grabados en tus pupilas.
Dispuesto a dar la cara y la vida por
nosotros, a pesar de nuestras tonterías, tus palabras son nuestra seguridad.
Tú eres el buen pastor que nos sacas del
aprisco y nos pones en camino contigo, en búsqueda de otros pastos y fuentes.
Nos haces repudiar las doctrinas
enlatadas, los ritos repetidos y sin sentido; y nos dices: Id donde el corazón
os lleve.
Tú eres el buen pastor, que nos llamaste
a tu compañía y al caminar juntos, hemos abierto los ojos y el corazón a nuevos
y refrescantes horizontes.
Tú eres el buen pastor.
Contigo pasamos de la sumisión a la fe
gozosa y personal, del gregarismo a la comunión, del miedo a la libertad, del
individualismo a la solidaridad.
Tú eres el buen pastor.
Contigo hemos roto el silencio y nos
atrevemos a levantar la voz, a la denuncia y a la contestación; y también al
canto y a la alabanza porque bulle la vida en nuestras entrañas y late de esperanza
nuestro corazón.
2026
Ciclo A
IV
Domingo de Pascua
En la época de Jesús, los pastores
llevaban a sus rebaños a un corral para pasar la noche. Por la mañana, cada
pastor regresaba al corral, llamaba a sus ovejas, y éstas, solo sus ovejas,
reconocían su voz y lo seguían.
- Primer momento importante, Jesús llama
a sus ovejas por su nombre. Jesús no me confunde con nadie más. Me llama
por mi simple nombre, es decir, sin títulos, roles, cargos ni títulos
académicos. Tal como soy, por quien soy.
- El segundo: Él las saca hacia fuera
y nos abre el camino hacia un viaje más allá de los corrales y refugios,
más allá de mi pequeño agujero de hábitos, hacia la sorpresa de nuevos pastos.
Es un pastor de libertad, no de miedo, que confía en lo que hay fuera y más
allá; sabe que la estepa encierra una maraña de caminos, un abanico de
senderos, entre los cuales encontrar el propio.
- La tercera característica del
auténtico pastor es que camina delante de las ovejas. No tenemos un
pastor que va a la zaga, sino un guía que abre caminos y traza nuevas rutas. Un
pastor pionero que va delante de mí por nuevos caminos.
- Cuarto momento Yo soy la puerta,
por lo tanto, no un muro cerrado, ni una valla que divide. Cristo es paso,
apertura, una brecha de luz, un lugar por el que entra y sale la vida. Él va y
viene; nunca cierra. Cruzar esa puerta nos convierte en puerta, como Cristo.
Tenemos ante nosotros una alternativa, en nuestro mundo actual: levantar muros
o abrir puertas. Aislarnos o abrirnos de par en par.
- Quinto momento: He venido para que
tengan vida y la tengan en abundancia. Es una frase que resume todo el
evangelio y da sentido a todos lo que realizamos. No he venido a traer ese
mínimo sin el cual la vida no es vida, sino la vida que rompe los diques y se
desborda y fecunda; un derroche que huele a amor, a libertad y a valentía. A
acogida, alegría, energía.
Fijaos bien que es la característica de
toda la Sagrada Escritura: La abundancia. El maná no solo por un día,
sino durante cuarenta años en el desierto; pan para cinco mil personas; piel fresca
para diez leprosos; la piedra apartada para Lázaro; cien hermanas para la oveja
que dejó su casa; un frasco de nardo precioso sobre los pies del gran Viajero
de nuestras vidas.
Dios no pretende satisfacer tus
necesidades básicas, de eso se encargarán las
instituciones. Él es el Dios del ciento por uno, de los talentos que
hay que multiplicar, de la semilla que se convierte en espiga, del perdón
setenta veces siete, de la fiesta por el hijo que regresa. Esta es
la única vocación para todos: tener la vida en plenitud.
Hoy es la jornada mundial de oración por
las vocaciones. Pidamos insistentemente al Señor de la
vida que mande pastores según su corazón; jóvenes y adultos que se entreguen
sin reserva al servicio del amor y de la vida sin importarles las consecuencias
personales.






