miércoles, 20 de mayo de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARISTICA:

ESFUÉRZATE Y SE VALIENTE

Señor Jesús eucaristía, junto a ti en esta queremos descansar de nuestras fatigas y de nuestros cansancios cotidianos. Hay momentos en la vida Jesús que nos sentimos flaquear, las fuerzas parece que desaparecen y no encontramos suficientes apoyos. Sin embargo, tú confías en nosotros y nos llamas a seguir adelante, siempre adelante.

En el Libro de Josué encontramos esta situación, Moisés acababa de morir y El Señor le pide a Jposué, la mano derecha de Moises que sea valiente, que no se rompa antes la inmensa labor que le toca realizar. Hacer entrar al pueblo de Israel a la tierra prometida. El Señor le dice en Josué 1, 9 “Esfuérzate y sé valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas”.

Casi siempre escuchamos este texto como una frase motivacional, como si fuera un empujón para los días difíciles. Pero lo que está pasando aquí es mucho más profundo y mucho más doloroso.

Dios no le está hablando a alguien cómodo. Le está hablando a Josué justo después de la muerte de Moisés. El hombre que lo formó, el líder que parecía irremplazable, la voz que daba seguridad, ya no está. Y ahora Josué tiene que avanzar con un pueblo complicado, con miedo, con presión, con expectativas imposibles y con un vacío en el corazón.

Dios no le dice: “No llores”. Tampoco le dice: “Todo va a salir fácil”. Ni siquiera le promete que no habrá batallas. Le dice algo que pesa más: “Esfuérzate”.

Eso significa que habrá momentos donde no vas a querer seguir. Días donde levantarte va a doler. Decisiones que vas a tomar con miedo en el pecho. Seguir adelante cuando todo dentro de ti quiere rendirse. Y luego añade: “Sé valiente”. No porque no haya miedo, sino porque el miedo va a estar ahí. La valentía en este texto no es la ausencia de temor, es avanzar aun temblando.

Y después dice: “No temas ni te desmayes”.

Es como si Dios supiera que Josué no solo iba a tener miedo, sino que también iba a sentirse agotado. Porque hay un cansancio que no es físico, es del alma. Ese cansancio de fingir que estás bien, de cargar responsabilidades, de sentir que todos esperan algo de ti mientras tú por dentro te estás rompiendo.

Y entonces viene la parte más profunda, la razón de todo: “Porque el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas”.

Dios no le promete quitarle el camino difícil. Le promete Su presencia en medio del camino. Eso cambia todo.

Porque hay momentos donde lo que más duele no es el problema, es sentir que estás solo. Es no tener a quién contarle lo que realmente sientes. Es caminar con una sonrisa por fuera mientras por dentro estás luchando una batalla silenciosa.

Este versículo no es para el que se siente fuerte. Es para el que tiene que seguir, aunque esté cansado. Es para el que perdió algo y aun así tiene que avanzar. Es para el que tiene miedo, pero no tiene opción de detenerse.

Dios no está buscando gente que no sienta dolor. Está buscando gente que, aun con el corazón pesado, decida dar el siguiente paso confiando en que Él no se ha ido.

Tal vez hoy nadie ve tu lucha. Tal vez nadie entiende lo que estás cargando. Pero este texto susurra algo que cambia todo:

No estás caminando solo. Y aunque no lo sientas, aunque te duela, aunque tengas miedo, Dios sigue caminando contigo.

Querido Jesús sabemos que en la fe, el ánimo no depende de que todo salga bien, sino de saber que Dios y Tú caminas con nosotros incluso en medio de pruebas, decisiones difíciles o momentos de cansancio espiritual. No queremos vivir paralizados por el temor. El cristiano puede avanzar con confianza porque sabe que no está solo. Cristo no promete una vida sin dificultades, pero sí su compañía, su paz y su fidelidad en cada etapa. A veces la verdadera valentía cristiana no es hacer cosas extraordinarias, sino seguir confiando, obedeciendo y perseverando cada día, aun cuando el corazón tenga dudas. Amén.

sábado, 16 de mayo de 2026

2026 CICLO A

TIEMPO DE PASCUA VII ASCENSIÓN

Celebramos la fiesta de la Ascensión de Jesús a los cielos, vuelve al lugar desde donde bajó. La resurrección implica la Ascensión, el Padre lo resucitó para estar con Él.

En el evangelio los once han vuelto a Galilea, que es donde todo comenzó, y es como si Jesús dijera: recordad el primer amor, cuando juntos iniciamos este camino de contar la buena nueva; recordad cuántos caminos hemos recorrido, cuántos pueblos y cuántas casas, cuántos rostros, cuántos cuerpos sanados, cuántas sonrisas renacidas. Recordad cómo caminábamos ligeros, solo con un bastón y unos amigos, sin posesiones y sin poderes, ignorando el miedo. Libres. Recordad cuando caminábamos al ritmo del último, solidarios. Recordad cómo era el rostro de Dios que se nos iba dibujando; un Dios que, si tú lo abandonas, él no, no te abandona.

Durante mucho tiempo, el referente de la Iglesia ha sido la vida de la primera comunidad de Jerusalén: tenían un solo corazón y una sola alma, perseveraban en la escucha de los apóstoles y en el partimiento del pan, y lo tenían todo en común. Precioso, inalcanzable. Y, sin embargo, viene después.

Antes hay otra, original, más radical y más fresca. Volver a la que fue realmente la primera de todas las comunidades: volved a Galilea, partid de allí, tomando como modelo esos tres años de itinerancia libre entre el lago y las colinas, entre una orilla y otra, entre Betsaida y Cafarnaúm, Genesaret y Tiberíades, Tiro y Cesarea de Filipo.

Jesús deja la tierra con un balance negativo: solo le quedan once amigos asustados y confundidos, y unas pocas mujeres valientes y fieles. No han entendido gran cosa, pero lo han amado mucho. Y esa es la única garantía que necesita. Ahora puede volver al Padre, sabe que ninguno de ellos lo olvidará, vivirá para siempre en su interior.

Cuando lo vieron, se postraron, pero algunos dudaban. ¿De qué dudan? No de que haya resucitado, lo ven. No de que sea Dios entre nosotros, se postran en adoración. ¿De qué, entonces? Dudan de sí mismos, saben bien cómo huyeron aquella noche, cómo lo negaron; que no creyeron a las mujeres en Pascua; que se quedaron encerrados en casa durante días, en ese ambiente de muerte. Conocen sus propios límites.

Jesús realiza un acto de confianza ilógica en quienes aún dudan. No se queda con ellos para explicarles mejor, sino que confía la buena nueva a sus dudas que siempre las tendremos con nosotros.

Jesús confía su Evangelio a los que dudan y llama a los vacilantes a ponerse en marcha. ¡Id, pues! Ese «pues» es precioso: ¡pues id! Todo mi poder es vuestro, todo lo mío se convierte en vuestro. Yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin.

Lo que es la Ascensión lo entendemos por estas palabras. Jesús no se ha ido lejos ni a algún rincón remoto del cosmos, sino que se ha hecho más cercano. Está ahí dentro, en un corazón que ama, en un corazón con coraje y renovado. Siempre con nosotros.

 


 


 


 

ACCIÓN DE GRACIAS

¡CUANTA TAREA NOS DEJAS, SEÑOR!

¿Por qué desapareces tan inesperadamente sabiendo que nos dejas huérfanos, Señor?

¿Quién pronunciará las palabras certeras cuando, a nuestro lado, venza la confusión o la mentira?

¿Quién proporcionará el pan multiplicado cuando el hombre nos exija el sustento de cada día?

¿Quién calmará los dolores de los enfermos?

¿Quién resucitará a los que, de improviso, han muerto y estaban llamados a la vida?

Te vas al cielo y, mirando a nuestro alrededor, sentimos que nos va a faltar tu mano, que tus huellas se difuminarán como el agua del mar elimina las de la arena.

Proclamar tu mensaje cuando, los oídos de los más cercanos, están dispuestos para todo…menos para Ti.

Llevar tu Palabra cuando, los que saben leer entre líneas, prefieren voces sin compromiso ni verdad, reclaman señales con sabor a tierra y no pregones con promesas de eternidad.

Vivir, según Tú viviste. Amar, como Tú amaste.

Orar, como Tú rezaste. Perdonar, como Tú perdonaste.

Sentir a Dios Padre como Tú, Señor, sólo lo hiciste.

Te vas al cielo, al encuentro con el Padre sabiendo que, aún con muchas debilidades, intentaremos sostener tu obra aquí iniciada.

¡Vete, Señor! ¡Pero no nos abandones!

Vete, Señor, y ojalá pronto vuelvas a culminar Reino que no acaba aquí en esta tierra. Amen


 

PRIMERAS COMUNIONES

La comunidad parroquial ha celebrado este año con alegría y gozo el sacramento de la primera comunión de 74 niños y niñas. Pidamos  al Señor por todos ellos para que sean fieles y felices.

Muchas felicidades y la enhorabuena para todos ellos y para sus familias.


 El pasado sábado 9 de mayo, 9 niños de nuestra comunidad parroquial recibieron su Primera Comunión.

La enhorabuena a todos ellos y a sus familias.

miércoles, 13 de mayo de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARÍSTICA:

LA HIJA DE JAIRO

Querido Jesús sacramentado en esta tarde nos encontramos con una expresión llena de vida en el evangelio de Marcos, 5. La hija de Jairo está muy enferma y su padre no duda en acercarse a Jesús para que la cure y le devuelva las fuerzas y la vida. Jesús al entrar en la habitación pronuncia la frase “Talita cumi”. No solo es una frase pintoresca: es un punto de condensación teológica y existencial muy potente. Si se mira con más profundidad, el gesto y las palabras de Jesucristo abren varias capas de sentido.

La hija de Jairo no tiene nombre en la Biblia. Y aun así, nunca fue olvidada. La conocemos por una frase que rompió el silencio de la muerte. Ahí empieza todo. El mundo piensa que ser importante es ser reconocido. Pero para Dios, ser amado es suficiente.

“Talita” significa “niñita”. No fue un grito de poder, fue una voz llena de ternura, como la de un Padre despertando a su hija. Porque Jesús no vio un final, vio a alguien que aún podía levantarse.

Jairo llegó desesperado. Su hija estaba muriendo. Jesús fue con él, pero en el camino hubo una demora. El tiempo pasó, la situación empeoró y la noticia llegó: “Ya murió.” Parecía demasiado tarde. Pero Jesús no sigue el reloj humano.

Es una a palabra que crea vida. En la tradición bíblica, la palabra de Dios no describe la realidad: la crea. Aquí, Jesús no argumenta, no negocia con la muerte, no realiza un ritual complejo. Simplemente habla. “Talita cumi” y lo que dice, sucede. Esto conecta con la idea de que la vida auténtica no surge del esfuerzo humano, sino de una voz que llama desde fuera. La niña no “decide” volver; es llamada a la vida. Es la teología de la gracia: la vida es don antes que logro.

Hay un contraste entre el ruido y la voz. El relato sitúa estas palabras en medio de un ambiente de llanto, confusión y ruido. Jesús expulsa a la multitud antes de pronunciar la frase. Esto sugiere que hay experiencias, la vida, la fe, incluso la esperanza, que no pueden acontecer en medio del estrépito colectivo. La resurrección comienza en un espacio de silencio, casi íntimo. La voz que devuelve la vida no compite con el ruido: lo atraviesa y lo deja atrás.

Y aparece algo fenomenal: la ternura como forma de poder. El poder de Jesús no se manifiesta con grandilocuencia, sino con delicadeza. “Talita” es una palabra cargada de afecto. No dice simplemente “levántate”, sino “pequeña”. Es un poder que no aplasta, sino que llama. Esto cuestiona las formas habituales de entender el poder: la verdadera autoridad no domina, sino que despierta.

Cuando entró en la casa, en medio del llanto, dijo algo que nadie entendió: “La niña no está muerta, está dormida” Se rieron. La incredulidad siempre se adelanta, pero nunca tiene la última palabra. Entonces Jesús tomó su mano. Lo que para otros era intocable, Él lo tocó. Y lo que estaba sin vida respondió. “Talita cumi.” Y la niña se levantó. Sin ruido, sin espectáculo, sin explicaciones largas. Solo una palabra y todo cambió.

Esa escena no quedó en el pasado. Hoy también hay cosas que parecen apagadas: sueños detenidos, fe debilitada, corazones cansados. Personas que siguen adelante por fuera, pero por dentro sienten que algo ya no vive. Y quizá hemos pensado lo mismo: “ya es tarde”. Pero lo que para nosotros terminó, para Jesús puede estar esperando despertar.

Él sigue entrando en habitaciones donde otros ya no creen. Sigue tocando lo que muchos evitan. Sigue hablando donde parece que todo se apagó. Porque una sola palabra suya puede hacer lo que años no lograron. “Levántate.” Levántate del miedo. Levántate de la culpa. Levántate de lo que te detuvo. Jesús no vino solo para ayudarnos a resistir vino para devolvernos la vida. Y después del milagro, pidió algo simple: que le dieran de comer. Porque lo que Dios levanta, también se cuida. La fe no solo se celebra, se alimenta.

Querido Jesús sacramentado te pedimos que sigas hablándonos, no desde lejos, sino cerca. Queremos que nos toques, que nos cojas de la mano y nos levantes y que pronuncies: Cumi, levántate, levantaos de la postración y del miedo. Preguntémonos algo que no podemos ignorar: ¿Qué parte de nuestra vida hemos dado por terminada y que Jesús todavía está llamando a despertar? Levántanos Señor, vuelve a darnos la vida plena de tu resurrección y de la vida pascual que tu ganaste para cada uno de nosotros. Amén

domingo, 10 de mayo de 2026


 


 

MISA EN SUFRAGIO POR LOS DIFUNTOS DE LA COFRADIA DE LA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS Y GENTE DE LA MAR Lunes 11 de mayo, a las 20 horas


 


 

ACCIÓN DE GRACIAS

No nos dejas huérfanos, Señor, nunca nos dejas huérfanos.

Cuando amamos y seguimos tus mandatos,

tu Espíritu de amor nos hace compañía

y es, para nosotros, fuerza y aliento,

soplo gratis de vida y tregua en el trabajo,

para continuar con amor y fidelidad.

A la hora de testimoniar la fe

y dar razón de nuestra forma de vivir,

tu Espíritu de vida nos acompaña siempre

y pone, a nuestro alcance, las palabras adecuadas,

esas que necesitan quienes buscan y ofrecen amor y fidelidad.

Y si el miedo a la libertad y la pobreza de nuestros proyectos

secan el corazón y lo hacen yermo,

tu Espíritu, manantial de agua viva,

lo riega para convertirlo en oasis fecundo

donde florezca, a tiempo y a destiempo, tu amor y tu fidelidad.

Vivimos el presente con serenidad

y miramos el futuro con esperanza,

porque tú no te olvidas de nosotros

aunque nosotros nos olvidemos de ti.

Tú estás en lo más hondo de nosotros

Derramando en nuestros corazones,

a manos llenas, tu amor y fidelidad.

Aunque pasemos dificultades,

aunque fracasemos en nuestros intentos,

aunque la desgracia nos visite, aunque nos rompamos a jirones,

aunque la muerte nos recoja antes de tiempo,

confiamos en tu promesa de amor y fidelidad.

No nos dejas huérfanos, Señor, nunca nos dejas huérfanos. Amén




 

2026 CICLO A

TIEMPO PASCUAL VI

El evangelio de este domingo como el del domingo pasado suena a despedida. Jesús no sólo nos prometió una morada en el cielo, hoy nos promete amarnos y la compañía del Espíritu Santo para que podamos conservar la fe, terminar la carrera de la vida, amar como Jesús nos amó.

Si me amáis guardareis mis mandamientos. Amar es una cuestión de calidad, de estilo, de precisión, de sabor adecuado. Su primera palabra es un «si»: si me amáis. Un punto de partida libre, ligero, paciente. Sin amenazas ni chantajes, puedes aceptar o rechazar con total libertad. Pero, «si me amáis», habrá consecuencias. En este pasaje, Jesús pide por primera vez explícitamente que se le ame. Hasta ahora había dicho: Amarás a Dios, amarás a tu prójimo, os amaréis los unos a los otros... ahora se añade a sí mismo a los objetos del amor. No lo reclama, lo espera. Porque el amor no se impone, no se finge, no se mendiga.

Quien observa mis mandamientos, afirma Jesús. No solo los antiguos Diez Mandamientos, sino aquellos gestos que resumen su vida, aquellos que es realmente Él: cuando lava los pies, parte el pan, prepara el pescado para sus amigos tras una noche de fatigas, al ver el dolor se detiene y toca.

El mandamiento verdaderamente suyo es: Amaos como yo os he amado. No cuánto, sino cómo, con estilo de Jesús, ama con sacrificio, sin esperar nada a cambio, hasta el fondo, un amor asimétrico, unilateral, sin condiciones. Amar con calidad, estilo, precisión, con sabor adecuado.

Nos promete la compañía del Espíritu Santo. Veamos un ejemplo práctico. En estos tiempos narcisistas si algo está de moda y parece que mucha gente necesita, es un consejero, un asesor de imagen, un entrenador personal, un coach personal. España, dicen los periódicos, tiene alrededor de 2.140 asesores que nos cuestan bastantes millones. Las celebridades, los deportistas y todos los que quieren ser alguien tienen su coach personal.

Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad, así define Jesús a nuestro coach, acompaña personal e interiormente, siempre presente en nuestra vida. No tiene horario ni cobra honorarios. No os dejaré huérfanos dice Jesús.

Jesús sabe que necesitamos para llegar a ser hijos de Dios en plenitud, más que asesores de imagen, más que un coach personal necesitamos un coach interior, el Espíritu Santo, nuestro abogado y nuestro guía. El Espíritu Santo es el vínculo que nos une con Dios y con los hermanos en la fe, nos hace comunidad, asamblea santa, nos hace Iglesia.

Nosotros somos algo más que un grupo de gentes que se reúnen los domingos para leer el Libro, hablar de Dios, rezar, cantar y aburrirnos juntos. El Espíritu Santo hace presente y vivo a Jesucristo en medio de la asamblea. El Espíritu Santo habita en nuestro interior y, si le escuchamos, es el que elimina los bloqueos que nos impiden conocer la verdad sobre nosotros y sobre Dios. El Espíritu nos hace experimentar el amor de Dios y nos ayuda a cumplir el legado de Jesús: el que me ama guardará mis mandamientos.

viernes, 8 de mayo de 2026


 

El pasado sábado 2 y domingo 3 de mayo, 35 niños de nuestra comunidad parroquial recibieron su Primera Comunión.
La enhorabuena para todos ellos y para sus familias.

domingo, 3 de mayo de 2026


 

Mañana lunes 4 de mayo, se celebra la festividad de San Peregrí Laziosi, fraile siervo de María, protector contra las enfermedades de la piel, del cáncer y de los tumores.

Imposición de los oleos de S. Peregrí Laziosi, en las misas de las 8 de la mañana y de las 20 h. de la tarde.

sábado, 2 de mayo de 2026


 

RENOVACIÓN PROMESAS MATRIMONIALES

Domingo 24 de Mayo a las 12 horas

Nuestra Parroquia está preparando una liturgia especial para la renovación de las promesas matrimoniales, donde podrán renovar sus votos todos los matrimonios que durante este año 2026 celebran sus 25 o 50 años de matrimonio, así como todos los matrimonios que lo deseen.

Los interesados en renovar sus promesas matrimoniales, pasen por la sacristía para inscribirse.

 


 


 

ACCIÓN DE GRACIAS

A pesar de la hora que vivimos es tiempo de reflexionar y ahondar en todo lo que llevamos a cuestas, y en las zonas yermas del mundo y de nuestras entrañas.

Ahora que tu palabra rompe nuestros planes y el horizonte se nos nubla y cierra, y en los caminos se mezclan tantas huellas...es tiempo de hacer silencio, de olvidar los tristes sentimientos, de acoger tu insólita propuesta

y dar testimonio de la verdad.

Llegará un día en que la libertad no sea un sueño, en que las fronteras desaparezcan y los seres humanos seamos respetados y encontremos en el otro a un hermano; un día en que no haya clasificación de personas por su color, dinero o raza, ni por su poder, religión o condición social...

Llegará un nuevo día en que la verdad resplandezca y alumbre a todas las personas y no necesite protección ni ser explicada; un día en que este mundo sea distinto, se llene de verdades, sueños y proyectos y se parezca ya al reino definitivo que estamos llamados a crear juntos.

Pronto llegará un nuevo día, tu día, Señor, pues Tú eres el camino, la verdad y la vida.

Amén

 


 

2026 CICLO A

TIEMPO DE PASCUA V

 

Estamos ya en el quinto domingo de pascua y Jesús como siempre nos anima a vivir con verdad y entusiasmo. Hoy Jesús busca afianzar nuestra fe. Podemos estar turbados o preocupados interiormente por una lista interminable de acontecimientos que nos aquejan a nivel personal, familiar, eclesial, social y, como no, mundial, y nos preguntamos: ¿Qué será de nuestra vida y el futuro de la humanidad? Jesús responde: No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mí.

Como cristianos, la resurrección de Jesús nos hace mirar la realidad que nos envuelve con ojos de esperanza. Ni el sufrimiento ni la muerte de la que nadie podemos escapar nos podrán separar del amor de Dios manifestado en la resurrección de Jesucristo.

Hoy recibimos tres palabras clave para definir a Jesús como camino, verdad y vida. Un camino es algo muy concreto. No se trata de una idea abstracta, sino de una invitación concreta a seguir sus pasos, asumir su manera de mirar la vida e identificarnos con sus valores. La verdad no es cuestión de lógica, se refiere a la autenticidad de su compromiso y su entrega. Y por último es un camino que nos lleva a lo más auténtico, lo más valioso, que no es un lugar externo sino el propio corazón. El corazón nuestro y el corazón de Dios. Camino interior hacia la plenitud de vida.

Ver a Jesús es ver al Padre. Esta identificación profunda del Hijo y el Padre purifica las posibles representaciones de Dios que los seres humanos nos hayamos podido crear, distorsionadas por los miedos o condicionadas por la tradición cultural.

Jesús es el “Camino” para llegar a Dios, quien nos coloca delante de la auténtica “Verdad”, el único que puede dar “Vida”. Nadie va al Padre sino por él. El Dios en quien creemos y confiamos lo podemos invocar como “Padre nuestro”, cuyo amor y misericordia y de gran bondad hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Que es Providente con todos, incluso cuida las aves del cielo y los lirios del campo, para que nos entreguemos con confianza al Reino y su justica.

Y así quien ha visto a Jesús ha visto al Padre. Y si conociéramos a Jesús conoceríamos también al Padre. Este es el desafío que tenemos como cristianos. Vivir una fe impregnada del conocimiento profundo de la vida y praxis de Jesús que nos motive, oriente y se convierta en cada uno de nosotros en entrega a los demás.

Todos nosotros como individuos o como familia estamos llamada a ser servicio. El servicio es la manifestación de que nos amamos los unos a otros. Estar pendientes del otro, de sus necesidades, ayudarnos y aceptarnos en nuestras diferencias, es la forma de hacer presente al Señor resucitado en medio nuestro. Y así poder ser germen de un mundo nuevo en medio de las tensiones que vivimos, construyendo la fraternidad universal como hijos e hijas de un mismo Padre.

viernes, 1 de mayo de 2026

NOVENA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS

Este viernes 1 de mayo a las 19’40 horas,  dará inicio la celebración de la Novena a la Virgen de los Desamparados y a las 20 horas la celebración de la eucaristía.

 

 


 

El pasado sábado 25 y domingo 26 de abril, los primeros grupos de 30 niños de nuestra comunidad parroquial recibieron su Primera Comunión.

Pidamos por ellos para que sean fieles y felices.

Muchas felicidades. La enhorabuena para todos ellos y para sus familias.


miércoles, 29 de abril de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARISTICA:

La historia de Nicodemo

Señor Jesús en esta tarde de adoración queremos recordar el diálogo que mantuviste con el fariseo Nicodemo, hombre bueno y con inquietudes pero que estaba lejos del Dios Padre que tu anunciabas y vivías. Porque a veces no se trata solo de cumplir sino de vivir desde lo profundo del ser.

Nicodemo no era un hombre perdido ni desordenado. No llegó con una vida rota ni buscando salir de un caos. Llegó siendo alguien correcto. Era fariseo, y eso significaba disciplina, obediencia visible y una vida moralmente intachable. Además, era maestro de Israel, alguien que conocía la ley, que la estudiaba y la enseñaba. Si alguien parecía estar bien delante de Dios, era él.

Pero cuando se encuentra con Jesús, no recibe una aprobación. No escucha un “vas por buen camino”. Escucha algo completamente diferente: “tienes que nacer de nuevo”. Eso rompe cualquier expectativa.

Jesús no le estaba hablando a alguien que vivía mal, sino a alguien que aparentemente hacía todo bien. Y ahí se revela algo incómodo: el problema del ser humano no es solo hacer cosas malas. También puede ser construir una vida correcta… pero vacía por dentro.

Nicodemo representa a personas que cumplen, que hacen lo correcto, que tienen principios, que se comportan bien incluso cuando nadie los ve. Personas que no viven en excesos, que no dañan a otros, que mantienen una vida ordenada. Y, aun así, están lejos. No lejos en conducta, sino en esencia. Porque puedes tener disciplina sin transformación. Puedes dominar hábitos y aun así no haber rendido el corazón. Puedes conocer la ley y no conocer a Dios.

Por eso Jesús no le ofreció mejorar lo que ya tenía. No le dijo que ajustara detalles ni que se esforzara un poco más. Le dijo algo mucho más radical: empezar de cero. Todo lo que había construido, aunque se veía bien, no era vida espiritual.

Y eso es lo difícil de aceptar.

Cuando alguien ha hecho todo “bien” durante tanto tiempo, cuesta reconocer que eso no es suficiente. Por eso Nicodemo responde desde la lógica, preguntando cómo alguien puede nacer de nuevo. Pero en el fondo, la verdadera pregunta es otra: cómo alguien como él podría necesitar empezar otra vez.

Esa es la barrera más fuerte. No la del que sabe que está mal, sino la del que cree que está bien. Porque el que falla reconoce su necesidad, pero el correcto puede vivir sin cuestionarse. Y ahí es donde esta historia deja de ser antigua.

Hoy hay muchas personas así. Disciplinadas, éticas, respetadas, con una vida ordenada. Personas que hacen lo correcto, pero que nunca han permitido que Dios toque lo más profundo. Que nunca han soltado el control, ni han reconocido que su “bien” no les da vida. Y viven tranquilos, porque comparados con otros, parecen estar mejor.

Pero Jesús no compara, Jesús transforma.

Y eso incomoda, porque es más fácil corregir errores que aceptar que toda tu base necesita ser cambiada. Nicodemo no tenía una vida que arreglar, tenía una vida que reemplazar.

Y ahí está la verdad que pocos quieren enfrentar: no solo se pierde el que vive mal. También puede perderse el que vive “bien” sin Dios. No solo el que rompe las reglas, también el que las cumple sin conocer al que las dio.

Por eso Jesús fue tan directo, porque Nicodemo no necesitaba más información, necesitaba transformación. No necesitaba saber más, necesitaba nacer de nuevo.

Cuando entiendes esto, la historia deja de ser una conversación teológica y se convierte en un espejo. Ya no se trata de preguntarnos si hacemos lo correcto, sino de algo más profundo: si realmente estamos vivo por dentro. Porque podemos estar en orden y aun así estar lejos. Podemos saber mucho y aun así no haber comenzado de verdad.

Y entonces la pregunta cambia.

Si hoy tuviéramos que empezar de nuevo delante de Dios ¿tendríamos algo más que nuestras propias obras para sostenernos?

 

sábado, 25 de abril de 2026


 


 


 PRIMERAS COMUNIONES

El próximo fin de semana, los días 2 y 3 de Mayo a las 12 horas, celebraremos las primeras comuniones.
Pidamos al Señor por todos los niños que van a recibir por primera vez el sacramento de la comunión.

NOVENA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS

Del 1 al 9 de Mayo a las 19’40 horas, celebración de la Novena a la Virgen de los Desamparados y a las 20 horas celebración de la eucaristía. 

 


 


ACCIÓN DE GRACIAS

Nos llamas por nuestro nombre y nos reconoces por mil gestos y detalles que llevas grabados en tus pupilas.

Dispuesto a dar la cara y la vida por nosotros, a pesar de nuestras tonterías, tus palabras son nuestra seguridad.

Tú eres el buen pastor que nos sacas del aprisco y nos pones en camino contigo, en búsqueda de otros pastos y fuentes.

Nos haces repudiar las doctrinas enlatadas, los ritos repetidos y sin sentido; y nos dices: Id donde el corazón os lleve.

Tú eres el buen pastor, que nos llamaste a tu compañía y al caminar juntos, hemos abierto los ojos y el corazón a nuevos y refrescantes horizontes.

Tú eres el buen pastor.

Contigo pasamos de la sumisión a la fe gozosa y personal, del gregarismo a la comunión, del miedo a la libertad, del individualismo a la solidaridad.

Tú eres el buen pastor.

Contigo hemos roto el silencio y nos atrevemos a levantar la voz, a la denuncia y a la contestación; y también al canto y a la alabanza porque bulle la vida en nuestras entrañas y late de esperanza nuestro corazón.

Amén. 


 

2026 Ciclo A

IV Domingo de Pascua

 

En la época de Jesús, los pastores llevaban a sus rebaños a un corral para pasar la noche. Por la mañana, cada pastor regresaba al corral, llamaba a sus ovejas, y éstas, solo sus ovejas, reconocían su voz y lo seguían.

- Primer momento importante, Jesús llama a sus ovejas por su nombre. Jesús no me confunde con nadie más. Me llama por mi simple nombre, es decir, sin títulos, roles, cargos ni títulos académicos. Tal como soy, por quien soy.

- El segundo: Él las saca hacia fuera y nos abre el camino hacia un viaje más allá de los corrales y refugios, más allá de mi pequeño agujero de hábitos, hacia la sorpresa de nuevos pastos. Es un pastor de libertad, no de miedo, que confía en lo que hay fuera y más allá; sabe que la estepa encierra una maraña de caminos, un abanico de senderos, entre los cuales encontrar el propio.

- La tercera característica del auténtico pastor es que camina delante de las ovejas. No tenemos un pastor que va a la zaga, sino un guía que abre caminos y traza nuevas rutas. Un pastor pionero que va delante de mí por nuevos caminos.

- Cuarto momento Yo soy la puerta, por lo tanto, no un muro cerrado, ni una valla que divide. Cristo es paso, apertura, una brecha de luz, un lugar por el que entra y sale la vida. Él va y viene; nunca cierra. Cruzar esa puerta nos convierte en puerta, como Cristo. Tenemos ante nosotros una alternativa, en nuestro mundo actual: levantar muros o abrir puertas. Aislarnos o abrirnos de par en par.

- Quinto momento: He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Es una frase que resume todo el evangelio y da sentido a todos lo que realizamos. No he venido a traer ese mínimo sin el cual la vida no es vida, sino la vida que rompe los diques y se desborda y fecunda; un derroche que huele a amor, a libertad y a valentía. A acogida, alegría, energía.

Fijaos bien que es la característica de toda la Sagrada Escritura: La abundancia. El maná no solo por un día, sino durante cuarenta años en el desierto; pan para cinco mil personas; piel fresca para diez leprosos; la piedra apartada para Lázaro; cien hermanas para la oveja que dejó su casa; un frasco de nardo precioso sobre los pies del gran Viajero de nuestras vidas.

Dios no pretende satisfacer tus necesidades básicas, de eso se encargarán las instituciones. Él es el Dios del ciento por uno, de los talentos que hay que multiplicar, de la semilla que se convierte en espiga, del perdón setenta veces siete, de la fiesta por el hijo que regresa. Esta es la única vocación para todos: tener la vida en plenitud.

Hoy es la jornada mundial de oración por las vocaciones. Pidamos insistentemente al Señor de la vida que mande pastores según su corazón; jóvenes y adultos que se entreguen sin reserva al servicio del amor y de la vida sin importarles las consecuencias personales.