ACCIÓN DE GRACIAS
No nos dejas huérfanos, Señor, nunca nos dejas
huérfanos.
Cuando amamos y seguimos tus mandatos,
tu Espíritu de amor nos hace compañía
y es, para nosotros, fuerza y aliento,
soplo gratis de vida y tregua en el trabajo,
para continuar con amor y fidelidad.
A la hora de testimoniar la fe
y dar razón de nuestra forma de vivir,
tu Espíritu de vida nos acompaña siempre
y pone, a nuestro alcance, las palabras adecuadas,
esas que necesitan quienes buscan y ofrecen amor y
fidelidad.
Y si el miedo a la libertad y la pobreza de nuestros
proyectos
secan el corazón y lo hacen yermo,
tu Espíritu, manantial de agua viva,
lo riega para convertirlo en oasis fecundo
donde florezca, a tiempo y a destiempo, tu amor y tu
fidelidad.
Vivimos el presente con serenidad
y miramos el futuro con esperanza,
porque tú no te olvidas de nosotros
aunque nosotros nos olvidemos de ti.
Tú estás en lo más hondo de nosotros
Derramando en nuestros corazones,
a manos llenas, tu amor y fidelidad.
Aunque pasemos dificultades,
aunque fracasemos en nuestros intentos,
aunque la desgracia nos visite, aunque nos rompamos
a jirones,
aunque la muerte nos recoja antes de tiempo,
confiamos en tu promesa de amor y fidelidad.
No nos dejas huérfanos, Señor, nunca nos dejas huérfanos.
Amén

No hay comentarios:
Publicar un comentario