ACCIÓN DE GRACIAS
¡CUANTA TAREA NOS DEJAS, SEÑOR!
¿Por qué desapareces tan inesperadamente
sabiendo que nos dejas huérfanos, Señor?
¿Quién pronunciará las palabras certeras
cuando, a nuestro lado, venza la confusión o la mentira?
¿Quién proporcionará el pan multiplicado
cuando el hombre nos exija el sustento de cada día?
¿Quién calmará los dolores de los
enfermos?
¿Quién resucitará a los que, de
improviso, han muerto y estaban llamados a la vida?
Te vas al cielo y, mirando a nuestro
alrededor, sentimos que nos va a faltar tu mano, que tus huellas se difuminarán
como el agua del mar elimina las de la arena.
Proclamar tu mensaje cuando, los oídos
de los más cercanos, están dispuestos para todo…menos para Ti.
Llevar tu Palabra cuando, los que saben
leer entre líneas, prefieren voces sin compromiso ni verdad, reclaman señales
con sabor a tierra y no pregones con promesas de eternidad.
Vivir, según Tú viviste. Amar, como Tú
amaste.
Orar, como Tú rezaste. Perdonar, como Tú
perdonaste.
Sentir a Dios Padre como Tú, Señor, sólo
lo hiciste.
Te vas al cielo, al encuentro con el
Padre sabiendo que, aún con muchas debilidades, intentaremos sostener tu obra
aquí iniciada.
¡Vete, Señor! ¡Pero no nos abandones!
Vete, Señor, y ojalá pronto vuelvas a
culminar Reino que no acaba aquí en esta tierra. Amen

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