domingo, 19 de marzo de 2023


 

¿SOY CIEGO, SEÑOR?

Digo creer en Ti, y vivo como si no existieras.

Pretendo caminar por tus sendas y no palpo tu presencia.

Presumo de conocerte y apenas escucho tu Palabra.

Digo que ¡nadie hay como Tú! y tiemblo cuando las dificultades asoman.

Abro los ojos ante el mundo y me cuesta decir que Tú lo mueves.

Confieso que Tú eres la luz del mundo y me escondo en oscuridades peligrosas.

Rezo mirando al cielo y a la vez me fío demasiado

de las decisiones del mundo.

Soy humano y, muchos días, me considero exclusivamente divino.

Soy pecador y, queriendo o sin querer,

me las doy de justo y honrado.

Afirmo conocer todos los secretos

y, a mis ojos, se escapa lo esencial.

Conozco la ciencia y la matemática

y no sé cómo encontrarte en mi vida.

Porque leo tu Palabra y, pienso que es para los demás.

Escucho tu Palabra y creo que no va conmigo.

Camino, subo y bajo, corro y avanzo

y me tropiezo a cada instante dándome de bruces

contra mis propias ideas y pensamientos.

¡CAMBIÁME, SEÑOR!

Mi naturaleza humana, para reconocerte.

La forma de mirar para no perderte de vista.

El ritmo en mi caminar para ir a tu lado.

El ruido de mi existencia para escuchar tus pisadas.

¿ESTARÉ CIEGO, SEÑOR?

 

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