ACCIÓN DE GRACIAS
Vivir pascualmente es vivir cada momento
intensamente, como si fuese el último, y dar cada paso, con sorpresa y gozo, como
si fuese el primero.
Es inspirar amor y conciencia en nuestro
frágil cuerpo e historia, y entrar con gozo y paz en el cuerpo universal y
místico.
Es acoger la liberación y sanación de nuestro
ser entero.
Que se hacen presentes, aquí y hora y en el
reverso de la historia, rompiendo nuestros normas y credos.
Es compartir lo que tenemos, con generosidad y
gozo, con los hermanos necesitados, aunque no los conozcamos y sólo sea un
trozo de pez asado.
Es desprendernos del sufrimiento y miedo, que
atenazan y cierran nuestra mente, corazón y entrañas, y abrir todas las
ventanas a tu brisa resucitada.
Es no perder la capacidad de asombro, abrir
nuestro entendimiento, aprender día a día en cada encuentro, alegrarse por todo
lo bueno, y ser testigos de lo vivido.
Es ver en cada paso humano tu paso divino de
enamorado, tan pascual y cercano, tan rompedor y solidario, tan al lado de
nuestros pies cansados.

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