miércoles, 22 de abril de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARISTICA:

EL BUEN PASTOR

El próximo domingo IV de Pascua aparece la figura de Jesús el buen pastor que da la vida por sus ovejas. El buen pastor no solo guía, sino que busca a la oveja perdida, mostrando cercanía y misericordia. La figura de Jesús como “el buen pastor” retoma y profundiza esta imagen: no solo guía y protege, sino que entrega su vida por amor. Escuchemos esta bonita historia:

Al final de una cena en un castillo inglés, un famoso actor de teatro entretenía a los huéspedes declamando textos de Shakespeare.

Luego se ofreció a que le pidieran algún “bis”. Un sacerdote muy tímido preguntó al actor si conocía el salmo 22. El actor respondió: Sí, lo conozco y estoy dispuesto a recitarlo sólo con una condición: que después también lo recite usted.

EI sacerdote se sintió un poco incómodo, pero accedió a la propuesta. EI actor hizo una bellísima interpretación, con una dicción perfecta, de “EI Señor es mi pastor, nada me falta…”. Los huéspedes aplaudieron vivamente.

Llegó el turno del sacerdote, que se levantó y recitó las mismas palabras del salmo 22. Esta vez, cuando terminó, no hubo aplausos, sólo un profundo silencio y lágrimas en algún rostro.

EI actor se mantuvo en silencio unos instantes, luego se levantó y dijo: Señoras y señores, espero que se hayan dado cuenta de lo que ha ocurrido aquí esta noche. Yo conozco el Salmo, pero este hombre conoce al Pastor.

El actor domina la forma: la voz, el ritmo, la emoción. Su versión del salmo es impecable y logra admiración. Pero el sacerdote aporta algo distinto: coherencia vital. No interpreta el texto, lo encarna. Y eso conecta con la gente a un nivel más profundo, menos espectacular pero mucho más transformador.

El contraste que plantea el relato no es tanto entre talento y torpeza, sino entre:

habilidad técnica y autenticidad; entre impacto inmediato e impacto duradero; entre emocionar o conmover desde la verdad vivida.

También hay una crítica implícita: cuando el mensaje depende demasiado de la elocuencia, puede quedarse en superficie. En cambio, cuando nace de una vida coherente, incluso una voz sencilla puede tener un peso enorme.

Eso no significa que la oratoria no importe, claro que ayuda, pero el texto sugiere que sin sustancia detrás, la forma se queda vacía. Y al revés: con sustancia real, incluso una forma humilde puede ser profundamente eficaz. La gente percibe cuándo alguien vive lo que dice y cuándo solo lo representa.

Pero eso Jesús sacramentado, buen pastor, te pedimos en esta tarde que nos ayudes a entender la diferencia entre impresionar y transformar. El actor logra lo primero; el sacerdote, lo segundo. Y aunque el aplauso suele parecer más valioso porque es visible e inmediato, el silencio conmovido suele ser mucho más profundo.

Vivimos en una cultura que premia la forma: hablar bien, impactar, captar atención. Pero este tipo de historias recuerdan que lo que realmente deja huella no es tanto cómo se dice algo, sino desde dónde se dice. Cuando las palabras nacen de una experiencia real, de una convicción vivida, tienen un peso que no se puede imitar.

También invita a una cierta autocrítica: ¿cuántas veces repetimos ideas correctas sin que formen parte de nuestra vida? ¿Y cuántas veces infravaloramos a personas sencillas cuya autenticidad tiene más fuerza que cualquier discurso brillante?

En el fondo, el mensaje es exigente: no basta con conocer las palabras adecuadas; hay que convertirse en ellas. Porque las palabras pueden convencer por un momento, pero la coherencia es lo que realmente toca el corazón y permanece.

Querido Jesús, tú que eres el buen pastor te pedimos que cuides, guíes, protejas y alimentes a cada uno de nosotros: no solo provees lo necesario, sino que conoces íntimamente a cada oveja. Jesús no es solo un guía, sino alguien que da la vida por sus ovejas. Te pedimos que procures no solo el bienestar material, sino de una restauración profunda del alma. Jesús, como buen pastor, invita a una vida guiada no por el miedo, sino por la confianza. Amén

No hay comentarios:

Publicar un comentario