ACCIÓN DE GRACIAS
Hoy has preparado un banquete.
Es tu Hijo quien se casa, y la ocasión es única.
Ya está la sala del banquete preparada con todo lo necesario
para la fiesta.
La mesa lista para el banquete con los mejores manjares y un
vino excelente.
Todo en abundancia, que a ti te gusta que sobre y no falte cuando
se va o se pasa por tu casa.
Los criados han partido para invitar a tus amigos, que son
muchos y muy distintos y están dispersos por el amplio mundo.
¡Venid a la fiesta! se oye en pueblos y casas, y como un eco
resuena setenta veces siete y llega a todos los corazones.
Atardece, tus amigos, muy ocupados en sus cosas y haciendas, declinan
la invitación como si fuese una oferta cualquiera.
Sin embargo, hoy, la fiesta se hará; es tu querer y voluntad
decidida.
De la calle, de las plazas, de los rincones más olvidados llegarán
tus invitados: Serán cojos, ciegos y sordos, hambrientos, pobres y presos, ciudadanos
y extranjeros, hombres y mujeres, ancianos y niños de toda raza, color y
oficio.
Los que a nada sois invitados... ¡Venid a la fiesta!
Los que estáis solos y sin futuro... ¡Venid a la fiesta!
Todos los despreciados y humillados... ¡Venid a la fiesta!
Los sin nombre y sin historia... ¡Venid a la fiesta!
Los que sufrís la risa y la miseria, los nadie de ahora y
siempre... ¡Venid a la fiesta!
Amén

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