domingo, 10 de noviembre de 2019
VIVOS EN TI
En aquel tiempo se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección y le preguntaron sobre la situación de siete hermanos que al morir se casaban con la viuda y le cuestionan… Jesús les contestó: … Son como ángeles, son hijos de Dios. Dios no es de muertos, sino de vivos; porque para Él todos están vivos.ENTRA EN TU INTERIOR
La Buena noticia de este domingo nos propone una nueva interiorización, nos narra la esencia del ser humano en referencia a su dimensión trascendental como hijos de Dios. Pues lo somos.
Los saduceos eran materialistas, no tenían fe en la resurrección, para ellos era un absurdo y el evangelio de Lucas de esta semana nos los presenta ridiculizando la fe en la resurrección y le cuestionan a Jesús, precisamente la resurrección con un relato “infantil - pueril” acerca de una familia compuesta por siete hermanos y la viuda. En el relato narran la resurrección como una vuelta a la vida en el punto donde la dejaron, entienden la vida futura como una reproducción literal de la presente. Jesús no responde a la pregunta, responde a la que debían haberle preguntado, y hace una comparación entre la vida presente y la futura. La vida de los resucitados es vida transfigurada – son hijos de Dios- y vivida en presencia de Dios – como ángeles, es vivir en la plenitud del Padre, junto a Él, con Él.
Jesús en su caminar, en su día a día fue dando “vida”, dio vida a los enfermos, a los pecadores, marginados, a los que sufrían de hambre de pan y justicia, pues estaban o se sentían "muertos". Desde su vida, nos enseña que nuestra vida tiene y debe tener sentido y plenitud. ¿Que nos mantiene vivos?, sin duda el amor dado, estaremos vivos si amamos. Dios es Amor y creemos que el amor es más fuerte que la muerte: "YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA, EL QUE CREE EN MÍ, AUNQUE MUERA VIVIRÁ " Para Dios todo está en un eterno presente y nuestro presente Padre, se funde con nuestro pasado y nuestro futuro, contigo.
domingo, 3 de noviembre de 2019
QUIEN QUERÍA VERTE, FUE VISTO Y TRANSFORMADO
Entró Jesús en Jericó y al atravesar la ciudad, un hombre
llamado Zaqueo, publicano y de pequeña estatura, se subió a un sicomoro. Jesús
le dijo: date prisa que hoy quiero estar en tu casa…
ENTRA EN TU INTERIOR
En el evangelio de este domingo, Lucas narra la
transformación de Zaqueo , un hombre que no daba la “talla” y no solo por su
estatura, su vida no está motivada por ideales muy “nobles”, la gente y los perjuicios sociales serán otros de los
obstáculos que tendrá que superar para ver al Maestro. A veces nosotros podemos
también hoy, quedarnos lejos de Jesús porque no nos “sentimos a la altura” por
baja consideración o, tal vez subimos al sicomoro para ver pasar bajo los pies
el mundo, ver y observar todo pero no encontrarnos con la mirada del Señor. ¿Por
qué querría ver a Jesús un hombre que
aparentemente tiene todo? ¿Sentirá que en su interior le falta algo? Zaqueo
“busca ver a Jesús”, quiere saber quién es, le atrae, descubrir su identidad le
llena de entusiasmo renovado y, este deseo cambia su vida. ”Zaqueo, baja
enseguida, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”. Jesús le llama por su nombre “Zaqueo”, a un
hombre despreciado por todos ¿Cuál hubiera sido mi reacción si hubiese estado
ahí?. “ Baja deprisa”, debes descender
para el encuentro personal, alojarle en tu casa, en tu corazón, y dará
un giro nuestra vida, y así le
ocurrió a Zaqueo tras el encuentro con el Señor. Quería verle, le vio y le
transformó. Jesús continuo su camino pero siguió presente en la vida, alojado
en su casa, en el corazón de Zaqueo.
viernes, 1 de noviembre de 2019
LLAMADOS A SER SANTOS
-Esos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿Quiénes
son y de donde han venido? Él me respondió: Son los que vienen de la gran
tribulación: han lavado y blanqueado sus mantos en la sangre del Cordero.. Ap
7,2-4
¿Quién puede subir al monte del Señor? El hombre de manos
inocentes y puro corazón…Ese recibirá la bendición del Señor… Sal.23,1-2.3
Mirad que amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos
de Dios ¡lo somos!... Todo el que tiene esperanza en él se hace puro como puro
es Él 1ª Carta Apóstol s. Juan
Al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó y.. se
puso a enseñarles. Dichosos… Mt.5,1-12ª
ENTRA EN TU INTERIOR
Hoy conmemoramos la Solemnidad de Todos los Santos. Pero
¿Quiénes son los santos? Los santos son los que han vivido las
bienaventuranzas, los que vienen de la gran tribulación que han lavado y
blanqueado sus mantos en la sangre del Cordero, como escuchamos en la lectura
del Apocalipsis. El salmo responsorial nos describe quienes “son los que buscan
al Señor”. A los santos los llamamos
“bienaventurados”, y el Sermón de la montaña que pronunció Jesús, nos enseña el
prodigio de seguir a Dios cada día, y transparentar la luz de Dios a través de
cada uno de nosotros , a la vez que ir descubriéndole en cada persona que
encontramos en el camino. En el evangelio encontraremos el camino de la
santidad: las bienaventuranzas. La práctica en nuestra vida siguiendo la huella
de Cristo, nos lleva por el camino de la
felicidad verdadera - a ser bienaventurado-.
La “comunión de los santos”, que profesamos en el Credo es una realidad
que construimos en la tierra y, se manifestará plenamente junto al Padre. A la
Virgen María, Reina de todos los santos, nos encomendamos en nuestra
peregrinación hacia la patria celestial y le invocamos su intercesión.
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