ACCIÓN DE GRACIAS
YO TAMBIÉN QUIERO SUBIR CONTIGO, MARÍA
Y ascender, muy alto, al encuentro con
el Señor pero, sin olvidar, que los grandes rascacielos están primeramente
sujetos a la tierra.
Como Tú, María: Sencilla, no quisiste
más grandeza que tu pobreza.
Como Tú, María: limpia, tus ojos sólo
brillaron para el Señor.
Como Tú, María: obediente, siempre tus
caminos fueron para Dios.
YO TAMBIÉN QUIERO SUBIR CONTIGO, MARÍA
Dándome generosamente, como Dios mismo
se ofrece.
Entregándome sin tregua, como Tú misma
te das.
Mirando hacia el infinito, y buscando,
en ese aparente vacío, la grandeza del Salvador.
Y disfrutar para siempre de la gloria
eterna.
Y correr, contigo, por las calles del
cielo.
Y poder abrazar a los que, antes que yo,
marcharon con tu protección desde este duro suelo.
Y dejar de llorar, de sufrir y
comprender entonces lo que vale la fe y la perseverancia de mi ser cristiano.
Porque, este mundo nuestro, es un primer
anuncio, es aperitivo de la gran cena que nos espera, es antesala del gran comedor
que nos aguarda, es primer compás de la música celeste, es preámbulo de un
umbral feliz y lleno de dicha.
¡Felicidades, María!
¡Tu suerte, que sea la nuestra!
¡Ayúdanos a encontrar, esas escaleras, por
las que, Tú, has encontrado el cielo!
Amén

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