ACCIÓN DE GRACIAS
Partir con quien nada tiene, pero que es digno de todo lo mejor, a sus ojos tristes y rojos, ya los de Dios que nos mira a todos.
Partir no sólo lo sobrante, también lo que es útil, lo que hemos trabajado, y hasta lo que nos es necesario.
Partir por justicia, por amor, por encima de lo legal, sin intereses y sin quitar el cuenta, hasta que el otro sienta la hermandad.
Partir con sencillez y entrega, sin creerse mejor ni superior, sin exigir cambio, ni recompensa, ni reconocimiento a nuestra actitud.
Partir, y aceptar decrecer sin agobio, sin temor, sin tristeza, con la confianza puesta en ti para hacer posible la fraternidad.
Partir evangélicamente, en todo tiempo, en todo lugar, dentro y fuera de nuestra casa, en toda ocasión, aquí, ahora ya.
Partir, o al menos intentarlo todos los días, nunca en solitario, siempre en compañía; pero sin pretensiones ni vanidad, solo para hacer posible el compartir.
Como tú, Señor.
Amén

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