sábado, 5 de septiembre de 2026


 ACCIÓN DE GRACIAS

Ofrecer el perdón, cuando en recompensa, se recibe el silencio o la mofa.

Qué difícil es perdonar y cuánto cuesta, Señor sabiendo que, mi corazón, no es tan grande como el tuyo: siempre dispuesto a comenzar de nuevo.

Ser siervo del perdón y no del orgullo.

Arrodillarme ante el que me injuria o cerrar los ojos ante el que me denigra.

Decir “lo intentaré de nuevo” a pesar de la traición o disculpar los golpes recibidos.

Abrazar tu evangelio sabiendo que, el perdón, sin límites y sin farsa, sin miedos ni fronteras es el resumen de tu paso entre nosotros de tu vida en medio de la nuestra tu palabra que se hace carne más allá de teorías y de discursos.

Vivir sin sentirse perdonado y, vivir, con la conciencia de no haber disculpado.

Romper con las historias pasadas para caminar de nuevo e iniciar un rumbo distinto sin pensar en vencedores ni derrotados.

Ser generoso ofreciendo semillas de reconciliación.

Decir “lo siento” o “te perdono”.

Recordar que, para entrar en el cielo, la llave que mueve su puerta es precisamente esa: perdonar siempre.

Dime, Señor, cómo hacerlo.

Amén.

 


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