domingo, 8 de marzo de 2020
NOS LLENA DE LUZ
ESCUCHARTE
Jesús subió con Pedro, Santiago y Juan a un monte alto, se
transfiguró y su rostro resplandecía como el sol. Una nube los cubrió y
escucharon una voz que dijo: Este es mi Hijo, el amado en quien me complazco:
Escuchadle
ENTRA EN TU INTERIOR
“Este es mi Hijo amado, escuchadle”. No hay nada mejor que
prestar oído al Señor y para ello nada mejor que entrando en nuestro interior,
llegar a nuestro corazón y permanecer en silencio, hacer silencio para acoger
su Palabra. En este segundo domingo de cuaresma el evangelista Mateo nos ubica
junto a Pedro, Santiago y Juan en lo alto de la montaña y hace que resuene en
nosotros palabras como: oración, escuchar, transformar…La transfiguración nos
anima a subir a la montaña, a verle, percibir la invitación de permanecer a la
escucha, experimentar y bajar, es decir ponernos en camino transformados y
radiantes de su resplandor, de su luz. La Transfiguración nos ofrece la
esperanza y nos invita a encontrar a Jesús en el servicio a los demás, siendo
portadores de su luz radiante en nuestros corazones, porque su luz nos inunda y
nos transforma el corazón. Escuchadle, como nos dice el Padre debe ser
la esencia de nuestro vivir. Ojala sepamos escuchadle, meditar su Palabra y
guardarla en nuestro corazón como Santa María, nuestra Madre.
domingo, 1 de marzo de 2020
Este domingo nos han visitado los alumnos del curso de la
UNED “EL LEGADO DE EGINO WEINERT EN DÉNIA”, acompañados por las ponentes del curso
Dña. Jessica Agulles y Dña. Claudia Peter.
Durante esta visita se han ido visualizado y analizando las
obras que el Sr. Egino Weinert, realizó para la Parroquia de S. Antonio de
Denia.
TENTACIONES DE AYER Y DE HOY
Jesús fue llevado al desierto por
el Espíritu, …Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches… fue
tentado…”No tentarás al Señor, tu Dios”…Jesús dijo:” Al Señor tu Dios
adorarás y a él solo darás culto”.
ENTRA EN TU INTERIOR
El evangelio de este primer domingo de Cuaresma es conocido
como el de las “Tentaciones”. Jesús en su condición humana es tentado, como lo
somos también cada uno de nosotros, con las tres tentaciones que sintetizan los
vaivenes básicos comunes a toda existencia humana: tener – poder –aparentar.
Tentaciones de ayer y de hoy. Entendemos como tentación cualquier ruptura con
Dios, con nuestro prójimo y que nos hace replegarnos en nosotros mismos, convirtiéndonos
en seres egoísta y “falsos autosuficientes”. La primera lectura de este domingo
–Libro del Génesis –, nos presenta la tentación a Eva en el paraíso, que acabó en pecado, en
ruptura con el Padre y, nos introduce a
la que sufrió Jesús en el desierto que acabó en victoria. ¿Cuantas veces
pretendemos poner a Dios al servicio de nuestro propio interés?. La segunda
tentación podríamos considerarla hoy en día como la tentación al
sensacionalismo, la tentación de la vanagloria… ¿Cuántas veces observamos la
decadencia humana por vanidad? La tercera tentación es la búsqueda de la gloría aunque suponga un
acto de idolatría. ¿Cuántas personas, se sienten dioses o les hacen sentirse
dioses? Nuestras vidas están sometidas a constantes presiones, tentaciones…
pero también a estímulos inspiradores, a buenos ejemplos. Jesús se mantuvo
indiferente ante las tentaciones, y también nosotros hoy somos capaces de no
dejarnos influenciar por tentaciones que seducen y nos destruyen. Guiados por
la Palabra, por la experiencia y enseñanza de Jesús en el desierto, andemos
estos cuarenta días de Cuaresma por el silencio al que nos invita el desierto,
lugar sin caminos, donde podremos encontrar el Camino.
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