miércoles, 10 de marzo de 2021


2021 MEDITACIÓN EUCARISTICA:

 EL CANASTO DEL CARBÓN

Aquí estamos Señor sacramentado, de nuevo ante ti de rodillas y con el corazón abierto a tu presencia. Queremos aprender día tras día a dejarnos transformar por tu palara, por tus sacramentos, por tu cuerpo entregado y tu sangre derramada. Son elementos que llevan a una transformación radical de nuestra vida y de nuestro corazón. Somos tus hijos y queremos aprender a vivir contigo y a sentir desde tu corazón.

Se cuenta la historia de un anciano que vivía en una granja en medio las montañas con su joven nieto. Cada mañana, el abuelo se sentaba temprano en la mesa de la cocina para leer su vieja y estropeada Biblia. Su nieto, que quería ser como él, intentó imitarlo cuando era posible.

Un día el nieto preguntó, “Abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta, pero no la entiendo, y lo que logro entender se me olvida cuando cierro el libro. ¿Qué hay de bueno en leer la Biblia?

El abuelo silenciosamente echó todo el carbón en la estufa y dijo:

- “Toma el canasto del carbón, y ve al río, y tráeme el canasto lleno de agua”. El muchacho hizo tal y como su abuelo le dijo, aunque toda el agua se salió del canasto antes de que él pudiera volver a la casa. El abuelo se rio y dijo, “Tendrás que moverte un poco más rápido la próxima vez”, y lo envió nuevamente al río con el canasto a intentar traer agua en él.

Esta vez, el muchacho corrió más rápidamente, pero el canasto estaba de nuevo vacío antes de llegar a la casa. Ya sin respiración, le dijo a su abuelo que era “imposible llevar agua en un canasto,” y fue a conseguir un balde. El anciano lo detuvo diciendo “yo no quiero un balde de agua, quiero un canasto de agua. Tú puedes hacerlo”. A estas alturas, el muchacho sabía que la tarea era imposible, pero quería mostrar a su abuelo que aun cuando corriese más rápido, el agua se saldría antes que llegase a la casa.

El muchacho sacó el agua y corrió tanto como pudo, pero cuando llegó donde su abuelo el canasto estaba de nuevo vacío. Exhausto, el muchacho dijo “abuelo es inútil”. ¿Por qué piensas que es inútil? contesto el abuelo. “Mira dentro del canasto”. Viendo su interior comprendió por primera vez que el canasto tenía algo diferente. En lugar de un fondo sucio por el carbón, este lucía limpio.

“Hijo, dijo el abuelo, “esto es lo que pasa cuando tú lees la Biblia… tal vez no puedes entender o recordar todo lo que has leído, pero cuando la lees, te irá cambiando el interior.

 

Esa es la obra de Dios en nuestras vidas. Él quiere cambiarnos desde adentro hacia fuera… y lentamente transformarnos en la imagen de su amado Hijo. La carta a los hebreos (4, 12-13) dice: “La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Ninguna cosa creada escapa a su vista, sino que todo está desnudo y descubierto a los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas

Ésa es la obra de Dios en nuestra vida. Él penetrar hasta dentro del alma, hasta el lugar más escondido y recóndito y allí en el silencio del corazón nos habla y nos contempla, pero sobretodo nos infunde fuerza y energía. Para transformar nuestro interior, debe lavarnos lenta y constantemente hasta producir una limpieza, que le permita obrar sin ningún tipo de obstáculos.

Señor te pedimos que hagas que no olvidemos leer la Biblia y orar constantemente pues nos ayudará a mantener nuestra mente limpia y nuestros pensamientos claros, para enfrentar los desafíos diarios de la vida. Quizá no podamos entender o recordar todo, pero cuando la leemos, nos cambiara el interior.

Queremos hacer un espacio dentro de cada uno de nosotros para que tú puedas entrar y habitar en nuestras vidas y compartir la tuya. Amén

 

 

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