miércoles, 6 de octubre de 2021


 2021 octubre MEDITACIÓN EUCARISTICA: 

DIOS ES AZUCAR

 Estos momentos de meditación delante de Jesús eucaristía nos llenan el corazón y sobretodo nos concede la gracia de saborear su presencia en medio de nosotros. Él siempre acude a nuestra cita semanal para que le sintamos presente en nuestra vida, para que aprendamos a estar con él con corazón desprendido. Él todo lo envuelve con su presencia misteriosa, aunque no lo veamos ni lo toquemos, pero está aquí en medio de nosotros, con nosotros, dentro de nosotros.

Nos identificamos con todo él sobre todo con su amor entregado y derramado por todos, sin tener en cuenta la condición ni el origen. El ama y le basta y a todos nos concede la posibilidad de identificarnos con él, de adentrarnos al misterio de la Santísima Trinidad.

Esta es la respuesta de un niño que dejo a la profesora y a toda la clase impactada por su sencillez y por su frescura. Es la historia de Dios y el azúcar.

Un día la profesora preguntó a los alumnos sí podrían explicar ¿quién era Dios? Uno de los niños levantó la mano y dijo: "Dios es nuestro Padre, Él hizo la tierra, el mar y todo lo que está en ella. Nos hizo como hijos de Él”.

La profesora, buscando más respuestas, fue más lejos: ¿Cómo sabéis que Dios existe, si nunca lo habéis visto?"...

Toda el aula quedó en silencio...

Pedro, un niñito muy tímido, levantó sus manos y dijo: Mi madre dice que, Dios es como el azúcar en mi leche que me hace todas las mañanas; yo no veo el azúcar que está dentro de la taza mezclada con la leche, pero, si no la tuviera no tendría sabor...

Dios existe, Él está siempre en medio de nosotros, sólo que no lo vemos, pero si no estuviera, nuestra vida quedaría sin sabor.

La profesora sonrió y dijo: Muy bien Pedro, yo os enseño muchas cosas a vosotros, hoy tú me has enseñado algo más profundo que todo lo que yo sabía. Ahora sé que ¡Dios es nuestro azúcar y que está todos los días endulzando nuestra vida!

Le dio un beso en la frente y salió sorprendida por la respuesta de aquel niño.

Querido Jesús esta historia nos recuerda cuanto necesitamos aprender y experimentar tu presencia en medio de nosotros, aunque no la sintamos ni la veamos. La sabiduría no está en el conocimiento, sino en la vivencia de Dios en nuestras vidas. Es sentirle cuando respiramos, cuando saboreamos, cuando posamos nuestra vista sobre la realidad que nos rodea, cuando respiramos el aire fresco de la mañana. En definitiva, cuando nos damos cuenta que tu estás presente en todas las cosas, que ellas se sostienen en ti y sin ti nada tendría sentido ni color.

Teorías existen muchas, pero dulzura como la de Dios, aún no existe ni en los mejores azúcares. No olvidemos colocar azúcar en nuestra vida pues él hará que todo cambie y brille de forma genuinamente nueva

De éste azúcar NO hay límites. NO engorda, solo engorda el Alma y el espíritu, y nos endulza los momentos más amargos de nuestra vida. Ese es Jesús el hijo del Padre que viene siempre hasta nosotros para consolarnos en nuestras angustias y sufrimientos, para dar sentido y color a la vida y calor en nuestro momentos más oscuros y destemplados.

Tengamos siempre a mano, y que nunca nos falte ese buen azúcar que es Dios.

 

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