2026 CICLO A
TIEMPO ORDINARIO XXX
¿Cuál es el mandamiento principal de la
ley? Jesús responde indicando algo que está en el centro del hombre: tú amarás.
Él sabe que la criatura necesita mucho amor para vivir bien. Y ofrece su
Evangelio como camino hacia la plenitud y la felicidad de esta vida.
Amarás a Dios con todo, con todo, con
todo. Por tres veces Jesús repite que la única medida del amor es amar sin
medida. Ama a Dios con todo el corazón: totalidad no significa exclusividad.
Ama a Dios sin medias tintas, y verás que queda del corazón, de hecho, crece,
para amar a tus familiares, amigos, a ti mismo. Dios no es celoso, no roba el
corazón: lo multiplica.
Ama con toda la mente. El amor hace
inteligentes, hace entender antes, ir más a fondo y más lejos. Ama con todas
tus fuerzas. El amor hace fuertes, capaces de enfrentar cualquier obstáculo y
esfuerzo.
¿Por dónde empezar? Por dejarse amar por
Él, que entra, dilata, ensancha las paredes de este pequeño vaso que soy yo.
Nosotros somos amados que se convierten en amantes.
Pero Jesús cuál en lugar de uno, enumera
dos: amarás a Dios, amarás al prójimo. Jesús no añade nada de nuevo: el primer
y el segundo mandamiento ya están escritos en la Biblia. Sin embargo, dirá que
el suyo es un mandamiento nuevo.
¿Dónde está la novedad? Está en el hecho
de que las dos palabras juntas forman una sola palabra, el único mandamiento. Y
dice: el segundo es similar al primero. Amarás al hombre es similar a amarás a
Dios. El prójimo es similar a Dios. Esta es la revolución de Jesús: el prójimo
tiene rostro, voz y corazón semejantes a Dios. El rostro del otro es para leer
como un libro sagrado, su palabra para escuchar como palabra santa, su grito
para hacer tuyo como si fuera palabra de Dios.
Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Es
casi un tercer mandamiento siempre olvidado: «ámate a ti mismo», porque eres
como un prodigio, llevas la impronta de la mano de Dios. Si no te amas a ti
mismo, no serás capaz de amar a nadie, solo sabrás tomar y poseer, huir o
violar, sin alegría ni gratitud. Si para ti deseas paz y perdón, esto ofrecerás
al otro. Si para ti deseas justicia y respeto, tú primero los darás.
Pero, ¿por qué amar, amar con todo mi
ser? ¿Por qué llevar el corazón a estos vértigos? Porque dar y recibir amor es
sobre lo que se posa la beatitud de la vida.
Porque Dios-amor es la energía
fundamental del cosmos, y al amar participas de esta energía: cuando amas, es
el Totalmente Otro el que viene para que la historia sea totalmente otra de lo
que es.

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