sábado, 7 de diciembre de 2024


 CAMPAÑA DE NAVIDAD

Las colectas del próximo sábado 14 y domingo 15 de diciembre irán destinadas a ayudar a las familias necesitadas. Gracias por vuestra colaboración


 


 DOMINGO 15 DE DICIEMBRE
ROMERIA A LA ERMITA DE SANTA LUCIA

La Romería saldrá a las 11 horas desde el parque del bosque Diana con los niños de catequesis de primera comunión, jóvenes de catequesis de confirmación, grupo júniors parroquial.
La misa de Campaña dará inicio a las 12 horas.
Estáis todos invitados.
Terminada la celebración la Ermita permanecerá abierta hasta las 14 horas.


 Viernes 13 de Diciembre

FESTIVIDAD DE SANTA LUCIA
misa en la Ermita a las 12 horas

ACCIÓN DE GRACIAS

En el corazón del adviento, sale a nuestro encuentro Santa María, pura antes y después.

Tu figura, ante todo, es adelanto y aperitivo de la pascua definitiva.

Tu belleza y sencillez, tu obediencia y blancura, Tu humildad y hondura, son signos de la bondad del mismo Dios, que se va hacer presente en Belén.

María es la mujer que nos ayuda a apostar: Por la sencillez, frente a la abundancia de la sociedad.

Por la obediencia, frente al anarquismo.

Por la pureza, frente al simple deseo o placer.

Antes que la pobreza, el hombre prefiere el materialismo.

María, en el corazón del adviento, nos señala esas virtudes, esos dones, esas gracias, que Dios da a los que confían y esperan en Él.

María, llena de gracia, nos anima a dejarnos guiar por ese Dios, que colma con toda bendición al que se abre, de arriba abajo, a su voluntad.

Amén.

 

 

 

2024 CICLO C

TIEMPO DE ADVIENTO II INMACULADA CONCEPCIÓN

 

El Adviento, tiempo de espera y esperanza, nos convoca con fuerza a preparar el camino al Señor que se acerca a compartir historia y destino con todos nosotros.

Hoy tenemos la feliz coincidencia de que el segundo domingo de Adviento esté presidido por la radiante figura de la Virgen María en su Inmaculada Concepción. De Ella siempre nos viene la misma invitación: “Haced lo que Él os diga”. Hoy el Señor Jesucristo nos habla a través de Ella. De su ser libre de todo mal; de su disponibilidad plena al proyecto del Padre; de la belleza, de la armonía, de la luminosidad que desprende su persona.

En este tiempo de incertidumbres de diversa índole queremos:

- Contemplar la belleza de quien está, por gracia de Dios, libre de toda acechanza del Mal, incluyendo el momento mismo de su concepción. En María se nos permite entrever el plan original de Dios al crear al ser humano, truncado por la caída de Eva y Adán.

- Contemplar la plena docilidad de María a la propuesta del Ángel que nos narra en el evangelio. Por este SÍ de María que inicia la obra redentora, en plenitud de luz, de consonancia sin fisuras con el proyecto de Dios.

- La Virgen María nos invita hoy a vivir y testimoniar este proyecto de esperanza y de lucha contra el mal. La Inmaculada Concepción de María y la victoria de su Hijo sobre todo mal, vienen a reforzarnos, una vez más, el destino de nuestras vidas, hacia donde vamos.

- De ahí nuestro renovado compromiso en la lucha contra el mal. No podemos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiarnos a nosotros mismos dentro de este mundo cambiante.

Creo que es un buen programa para nuestro tiempo de adviento, asumir la tarea personal de vigilancia, de conversión, de lucha contra el mal. No podremos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar nuestro espacio vital llenándolo de la esperanza y del amor que nos vienen del plan de Dios para toda la humanidad.

María, desde su Inmaculada Concepción, nos invita a estar atentos y a cambiar en nosotros mismos todas nuestras propensiones al mal: Envidias, celos, juicios, adicciones, desprecio y manipulación y extorsión a la vida del ser humano, distorsión de la verdad, connivencia con la injusticia, aparición de sutiles nuevas formas de esclavitud, generación de violencias y divisiones. En cada lucha y en cada victoria contra el mal en sus variadas manifestaciones seguimos aplastando la cabeza de la astuta y maligna serpiente. Conscientes de que para que el mal progrese basta con que las personas de bien no hagamos nada por detenerlo.

Vueltos nuestros ojos y corazón a nuestra Madre Inmaculada, vivamos este tiempo de espera y esperanza construyendo un mundo mejor, empezando por nosotros mismos y transformando a nuestro alrededor todo lo negativo y el mal. 

 

miércoles, 4 de diciembre de 2024


 

2024 DICIEMBRE ADORACIÓN EUCARISTICA

El lobo y Caperucita roja

Querido Jesús sacramentado nos reunimos delante de ti para saborear tu presencia y pasar unos momentos relajados contigo. Tantas preocupaciones nos abruman. Ahora que estamos iniciando este tiempo de Adviento, tiempo de espera y esperanza, queremos reflexionar sobre lo que va pasando a lo largo de los años, las influencias de nuestro entorno, experiencias personales, relaciones sociales, nos vamos haciendo una estructura mental con la que vamos entendiendo la vida, y la interpretamos a través de todos estos filtros que nos hemos ido creando.

Además, instintivamente mantenemos un punto de vista “egocéntrico” sobre lo que ocurre en el mundo y partimos de la base de que los demás tienen que sentir igual que nosotros. Todo esto hace que muchas veces tengamos una visión distorsionada de la realidad y si nuestra percepción está distorsionada, también nuestras emociones y conductas resultarán distorsionadas, serán exageradas o inadecuadas. Como ejemplo de lo alejados que estamos de la realidad, oigamos este cuento de toda la vida y seguramente hasta ahora nunca se nos ocurrió que podría haber sido así. Es el cuento desde el punto de vista del lobo.

El lobo y Caperucita roja: El bosque era mi casa. Yo vivía allí y cuidaba de él. Intentaba mantenerlo limpio y bonito. En un día soleado, mientras quitaba la basura que había dejado unos domingueros, escuché unos pasos. Di un salto y me escondí detrás de un árbol y vi a una chiquilla que bajaba por el sendero, trayendo consigo una cesta.

Enseguida, sospeché de ella porque iba vestida de una manera ridícula, toda de rojo y con la cabeza tapada como si no quisiera que la nadie la reconociera. Me acerqué y le pregunté quién era y adónde iba y más cosas por el estilo.

Me contó que iba a ver a su abuelita para llevarle comida. En el fondo, me pareció bastante honesta, pero estaba en mi bosque y parecía extraña con esa capucha tan rara. Decidí, pues, enseñarle lo peligroso que era cruzar el bosque sola y yendo vestida de esa manera. Dejé que siguiera por su camino, pero me adelanté a casa de su abuela. Cuando vi a aquella amable viejecita, le expliqué mi inquietud y ella estuvo de acuerdo en que su nieta necesita enseguida una lección. Acordamos que la abuelita se escondiera hasta que yo la llamara.

Yo me había acostado disfrazado con la ropa de la abuela. La niña, toda blanca y roja, entró y dijo algo nada simpático acerca de mis grandes orejas. Ya me habían insultado otras veces y entonces me esforcé y le sugerí que mis grandes orejas me servían para oír mejor. Ella volvió a hacer otro comentario sobre mis ojos saltones. Que niña tan antipática. Y le dije que mis ojos saltones me servían para verla mejor. El siguiente insulto me hirió profundamente. En efecto, mi problema es que tengo los dientes muy grandes y ella hizo una observación ofensiva sobre ellos. Enfadado salté fuera de la cama y le dije, gruñendo, que me iban a servir para comérmela mejor.

Hablemos en serio: ningún lobo se comería a una niña y todo el mundo lo sabe.

Pero la chiquilla empezó a correr por toda la casa como una loca, gritando y yo siguiéndole para tranquilizarla. Me quité la ropa de la abuela y aún fue peor. De repente, se abrió la puerta de la casa y apareció un enorme guardabosque con un hacha. Le miré a los ojos y no tardé en comprender que me había metido en un lío. Había una ventana abierta y me escapé por ahí.

Me gustaría decir cómo terminó toda la historia, pero aquella abuela nunca contó mi versión. Al cabo de poco tiempo, se difundió la voz de que yo era un tipo muy malo y antipático, y todo el mundo empezó a evitarme. No he vuelto a saber nada de la niña, que vestía de aquella ridícula capucha roja, pero después de aquel día ya no he podido ser feliz.

Señor Jesús como se pueden distorsionar las historias y la realidad. Ayúdanos a ver con los ojos del corazón y a sentir con lo más profundo de nuestro ser. A mejorar nuestra curiosidad y capacidad de percepción, a abrir nuestra mente pensando de un modo menos convencional y descubrir otros puntos de vista que no son los más habituales u obvios. Entonces veremos que tenemos más de una posibilidad en cada situación, estableceremos relaciones más significativas, viviremos nuevas experiencias y nos encontraremos ante un mundo de posibilidades infinitas. Que este tiempo de adviento fortalezca nuestra ansia de esperar al Señor de la vida que viene para traernos la paz y la salvación. Ven señor Jesús.