domingo, 15 de abril de 2018
lunes, 9 de abril de 2018
LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR –
DE LA TURBACIÓN AL”HÁGASE”
En la ciudad de Galilea – Nazaret – Dios sorprende tomando
la iniciativa de una manera inesperada y poco convencional, envía al ángel Gabriel a anunciar a María el
proyecto que Dios tiene para ella. Hoy se nos invita a contemplar a María, la
joven nazarena, llamada, visitada por la gracia, pero sobretodo hoy la
contemplamos desde la turbación inicial, a la escucha, desde la sencillez, y la humildad, a su Si incondicional al proyecto
que Dios tiene para Ella: “He aquí la Sierva del Señor, hágase”.
El Ángel Gabriel le saluda: Alégrate, llena de gracia, el
Señor está contigo. También nosotros hoy en el rezo del Avemaría, saludamos a María - la Madre de Dios que también es Madre
Nuestra, con estas mismas palabras. Ojala nos encontremos abiertos como Ella al
Proyecto que Dios tiene para cada uno de nosotros.
domingo, 8 de abril de 2018
LA BIENAVENTURANZA DE LA FE:
BIENAVENTURADOS LOS QUE CREEN
SIN HABER VISTO
Tomas es el discípulo
que pasa a la historia como el que necesita “ver- tocar -para creer”. Muchos de
nosotros cuando oímos el evangelio nos puede parecer un personaje extraño: se
reúne en la comunidad, participa, se expone…( se encuentran cerrados en casa,
por miedo…), pero ante el testimonio de los otros discípulos que Jesús había
estado en la comunidad, él les manifiesta que no cree el relato, aunque si bien
en el fondo, espera que si se diera el caso de encontrarse con Él, él constataría su fe. Nos encontramos con un Tomás desconfiado: quería pruebas, aunque
cuando está delante de Él , no llega a tocar a Jesús y es en ese preciso
momento cuando pronuncia la sublime confesión de fe “Señor mío y Dios mío”. Sus
manos, su costado se manifiestan como signos de amor y de victoria, prueba de
pasión y de muerte, pero también de resurrección.
Bienaventurados los que creen sin haber visto, la última
bienaventuranza que Jesús nos dejará, está no en el monte, sino en la comunidad
de los discípulos. Y ahí es donde cada uno de nosotros nos debemos sentir al
100% representados, nosotros no le hemos visto pero creemos en Él, le
percibimos, le escuchamos, Él nos habla a través de la Palabra, compartimos con
Él el pan y el vino en la Eucaristía…la Buena Noticia, la hacemos vivencia de
nuestra vida y la damos a conocer en nuestra forma de vivir, transmitiéndola a
nuestra comunidad, a nuestra sociedad. Nosotros vemos lo que no ven nuestros
ojos, pero si desde los ojos del corazón y la fe. Porque fe es seguridad, confianza, pero también
podría definirse como la constancia, la creencia no sustentada en pruebas. El don de la fe es
un don gratuito que hemos recibido de Dios, y es con la llave de la fe que
abrimos el corazón y escuchamos las palpitaciones del Amor eterno.
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