jueves, 26 de marzo de 2015

1ª CHARLA CUARESMAL



La charla Cuaresmal
25 Marzo

Queridos hermanos y hermanas en Jesús, hoy en día comenzamos las charlas cuaresmales en nuestra parroquia de san Antonio. El texto bíblico propuesto para nuestra meditación es del Evangelista Marco (Mc. 1, 12-15). Ahora vamos a escucharlo…
Teniendo en cuenta nuestras realidades, quiero aplicar algunos aspectos importantes para mejorar nuestra vida a la luz del Evangelio. En primer lugar: Jesús fue empujado al Desierto por el Espíritu Santo. Hermanos, antes de comenzar cualquier trabajo, nos metemos a reflexionar y valorar los recursos necesarios para poder llevarlo a cabo. Si un cierto nivel de preparación es necesario para iniciar cualquier proyecto humano, cuanto más exige y necesita una preparación adecuada para anunciar la Buena Noticia de Dios. No sé, ¿de verdad, somos conscientes de eso?. Y por eso, Jesús deja ser empujado por el Espíritu al desierto a prepararse y tomar en serio su misión de anunciar la llegada del Reino de Dios.
El desierto es un lugar simbólicamente lleno de desafíos y dificultades; es también un lugar preferido para discernir la voluntad de Dios a través de la oración personal y asumirla con ilusión confiando en la providencia de Dios. Entonces, sobre todo para celebrar la pascua dignamente, la madre iglesia propone a todos los bautizados el camino de cuaresma. Este tiempo de gracia es un estímulo  que necesitamos para renovar nuestra confianza en la providencia de Dios y en su misericordia. Hermanos, quien confía, reza; quien reza, afirma su confianza en el Señor. Si uno no reza significa claramente la falta de confianza. De hecho, la falta de confianza repercute negativamente en todo ámbito de su relación con sí mismo, con los demás y con Dios. Esto me puede suceder a mí y a vosotros en cualquier momento de nuestro camino.  Pero la cuaresma, el tiempo de gracia, nos ilumina y nos anima a recuperar la confianza filial en el Señor.
Una vez, somos conscientes de la riqueza del don de la fe, tendremos una ilusión grande para dejarnos bajo la guía del Espíritu Santo. Dejarnos bajo la guía del Espíritu significa aprender el arte de la oración. Quien aprende este arte correctamente, sabe escuchar con una serenidad profunda; sabe elegir lo que Dios propone; sabe confiar en la ayuda del Señor; sabe comprometerse en cumplir lo que Dios quiere; sabe decir adiós a sus intereses; sabe respetar la dignidad de otros; sabe reconocer el rostro cariñoso de Jesús en los demás; sabe compartir con alegría con los necesitados; sabe vivir arreglando las circunstancias de la vida según su capacidades; sabe testimoniar en modo concreto que Dios está con nosotros a pesar de lo que pueda ocurrir.
Hermanos, no ha sido muy fácil para mí aprender en veinte cinco años de vida religiosa y tampoco pretendo haberlo conseguido. No creo que nos cueste mucho rezar pero sí a vivir sinceramente según el designio de Dios. Por eso, el arte de la oración exige sobre todo una fe sólida, una disposición adecuada, una esperanza iluminante, una madurez sensata, una perseverancia, una conversión auténtica, y un total cambio profundo para renovarse según la vocación cristiana. Así, el arte de la oración nos ayuda a conformarnos gradualmente a nuestra identidad de ser hijos de Dios.
Quiero también hacer una referencia a la fiesta que estamos celebrando hoy. La Anunciación del Señor siempre coincide durante la cuaresma. Porque esta fiesta invita a todos los fieles a contemplar la imagen de María, Madre del Señor porque ella nos inspira y nos acompaña durante nuestro camino hacia Dios. Ella se deja iluminar por el ángel Gabriel; confía en la Palabra de Dios; se dispone completamente a la voluntad de Dios para que obtengamos la salvación por nuestro Señor Jesús. Ella, como Madre, conoce lo que falta a sus hijos para el camino y por eso nos dice con cariño: “Haced lo que Él os diga”. La invitación de María es imperativa para encontrar las respuestas adecuadas a nuestras necesidades que cruzamos en el camino de fe y de esperanza.
Jesús anuncia a cada uno de nosotros el Evangelio de Dios y dice: “se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed en el Evangelio”. Hermanos, de verdad, si lo creemos o no; si lo reconocemos o no, el Reino de Dios está cerca y está presente en nuestros corazones. Para poder alegrarnos y experimentar su amor infinito y su misericordia eterna necesitamos la conversión. Por eso, Jesús nos pide: convertíos y creed en el Evangelio.
Hermanos, el proceso de conversión es muy personal y penoso. Si respondemos libremente a la llamada de Jesús con convicción, nuestro corazón se convertirá indudablemente en un oasis por el sacramento de la Reconciliación / confesión. Esto sería una preparación notable para celebrar la Pascua.
Ahora os dejo unos minutos para reflexionar con humildad y dar cuenta exactamente qué tipo de cambio en mi actitud, en mi pensamiento, en mi amistad, en mi relación, en mi compromiso, Jesús espera…de mí.
La Virgen María, Madre de la Pascua, interceda por nosotros para que hagamos caso a la llamada de Jesús a rezar, a convertir y a creer en el Evangelio. Así, podamos anunciar que la pascua de Cristo es también nuestra pascua participativa que nos asegura la justicia, la paz, y el gozo para la gloria de Dios. Amén.    

domingo, 22 de marzo de 2015

CHARLAS CUARESMALES

CHARLAS CUARESMALES
MIERCOLES 25 - JUEVES 26 Y VIERNES 27 DE MARZO
A LAS 20'30 H. SALONES PARROQUIALES
DIA 28 DE MARZO 11 H. 
ENTRADA SOLEMNE DE LA IMAGEN (RESTAURADA) DE LA SANTISIMA SANGRE.
SALIDA DESDE EL CONVENTO DE LAS AGUSTINAS A LAS 10'45 h.

6º VIACRUCIS

VIERNES 27 A LAS 19 H.
6º VIACRUCIS 
A CARGO DE LOS GRUPOS LITÚRGICOS

DOMINGO DE RAMOS - 2015

DÍA 29 DE MARZO
DOMINGO DE RAMOS
Los Ramos se bendecirán en las misas del Domingo

CELEBRACIÓN DOMINGO DE RAMOS

DOMINGO DE RAMOS
Celebración con todos los niños de Primera Comunión
HORARIO: 12'15H.

Evangelio 22 de Marzo 2015



 EL GRANO MUERE Y GERMINA EN FRUTO DE AMOR Y SALVACIÓN
Evangelio Juan 12-20-33
Jesús dijo: Ha llevado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto, El que a sí mismo se ama,  se pierde... El que quiera servirme que me siga, y donde esté yo allí también estará mi servidor, a quien me sirva, el Padre le premiará... vino una voz del cielo: Lo he glorificado  y volveré a glorificarlo. Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos a mí. Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir
ENTRA EN TU INTERIOR:
Para dar vida hay que dar la vida. La vida es fruto del amor, la vida plena nace del amor pleno. Amar es más que dar, Amar es darse sin escatimar,  hasta “desparecer” como individuo. La muerte del grano de trigo es algo necesario para que se manifieste la energía que encierra la semilla, la vida encerrada se presenta de una forma nueva, en frutos.  ¿Como es mi entrega? ¿Estoy dispuesto a morir al egoísmo para dar fruto?
Seguirle es servir  no ser servido  ¿Como defino mi servicio, activo o pasivo?