ACCIÓN DE GRACIAS
Sobresalieron en lo que el mundo
despreciaba
Lucieron con las luces que la tierra
cortocircuitaba
Levantaron la mano, por aquellos que la
escondieron
Hablaron, cuando muchos callaban
En tiempos de cobardía, fueron valientes
para profesar la fe
En horas amargas, Cristo fue dulce en su
paladar.
En el calvario de muchos ellos, apenas
dos palabras pronunciaron: os perdono
En la oscuridad, pasaron como estrellas
refulgentes
En la mediocridad, intentaron alcanzar
la perfección
En la incomprensión, miraban a la cruz
del gran incomprendido
En la persecución, recordaban –una y
otra vez- la advertencia del Evangelio
En el fondo del mar eclesial, son la
mejor perla preciosa
En la azotea de nuestras iglesias, la
joya más valiosa
En el testimonio vivo del Evangelio, las
páginas más conmovedoras
En la sencillez que alcanza al mismo
cielo, su encarnación más viva y real
Se rodearon de lo que el mundo odiaba:
verdad y discreción
Se armaron de lo que el mundo burlaba:
la oración
Se refugiaron en un gran secreto que
muchos olvidan: la Eucaristía
Se engrandecieron, y ese es su gran don,
sin darse cuenta de ello
Mujeres y hombres, niños y jóvenes,
madres y padres
Que han sido Destello de un nuevo mundo
Valentía y decisión; Firmeza y
convencimiento;
Caridad y humildad; Contemplación y
silencio.
No son de madera; pero sigue ardiendo su
espíritu en medio de nosotros
No son de madera; pero calientan los
motores de muchas almas
No son de madera; pero siguen
fortaleciendo el techo de muchas personas
Han excavado muchos caminos, para que elijamos
cualquiera de ellos, para ir al encuentro definitivo con Cristo.
Amén.

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