lunes, 30 de agosto de 2021
sábado, 28 de agosto de 2021
2021 AÑO B TIEMPO ORDINARIO XXII
La mejor guía para crecer en la fe y ser buenos cristianos es la Palabra de Dios. La Palabra de Dios no puede ser solamente escuchada, hemos de dejarla que anide en nuestro corazón, en nuestro interior, para que nos de vida. Este es el núcleo de las lecturas de hoy: vivir de este modo es vivir con sabiduría e inteligencia, nos dirá la primera lectura.
Ser cristiano es
cuestión de sabiduría, de la sabiduría que nace del corazón, de la experiencia,
del silencio, de la escucha. Todo lo demás no interesa. En el evangelio
encontramos una forma de engañarnos que estaba tan presente en tiempos de Jesús
como hoy: hacer las obras, pero sin poner el corazón en ellas. Esto era lo que
vivían los escribas y fariseos, y lo que muchas veces hacemos nosotros para no
complicarnos la vida.
Esta vez la cuestión
era “lavarse las manos antes de comer”. Cuántas veces la palabra humana sustituye
a la Palabra de Dios. Cuántas veces la tradición o la costumbre ocultan el
verdadero sentido de los gestos, acciones o palabras.
Jesús pretende desenmascarar
el engaño y la manipulación: es más importante la pureza del corazón y de la
conciencia, lo que nace del interior, que la mera observancia exterior. Jesús
no pretende quitar importancia al cumplimiento de la Ley, pero recuerda que
ésta está al servicio de la persona, de su libertad, de su crecimiento, de su
amor.
Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón
está lejos. Jesús vino al mundo
real donde la vida llora y ríe, ¿y qué encuentra? Personas que relacionan la
religión con normas, lavado de manos y platos, con prácticas externas.
En lugar de
desanimarse, Jesús se convierte en un eco del antiguo grito de los profetas: la
verdadera religión es iluminar el corazón con la verdadera imagen del Padre. Del
corazón de los hombres salen las malas intenciones de ahí la necesidad de
regresar al corazón. Hay que pasar de una religión de prácticas externas a una
religión de interioridad, porque Dios está cerca: "Fuera de mí te buscaba
y estabas dentro de mí "(San Agustín).
Volver al corazón: el
término corazón aparece casi mil veces en la Biblia, no es solo el lugar de los
sentimientos y la afectividad, sino que es el lugar donde nacen las acciones y
los sueños, donde se elige la vida o la muerte, donde se es sincero y libre,
donde la atracción de Dios se apodera, seduce y arde. Pero en el corazón del
hombre está todo: raíces de veneno y frutos de luz; campos de buen grano y
malas hierbas.
La acción decisiva está
en evangelizar el corazón, en fecundar con el Evangelio nuestras durezas,
intolerancias y oscuros deseos e ídolos enmascarados. Evangelizar significa
entonces enviar un mensaje alegre al corazón, diciéndole que con Jesús: se
puede vivir mejor, el secreto: un corazón libre y en movimiento, que crece hacia
más amor, más conciencia, más libertad.
miércoles, 25 de agosto de 2021
2021 MEDITACIÓN EUCARÍSTICA:
GUSANOS Y MARIPOSA
Una tarde más
nos encontramos con Jesús en el santísimo sacramento. La vida rueda y rueda,
sigue su andadura sin descanso. Y la vida viene como viene, con momento felices
e interesantes y momentos de esfuerzo, de lucha y sacrificio y muchas veces nos
preguntamos de donde sacamos las fuerzas para continuar. Nos preguntamos a
veces cuando vemos alguien que se mantiene fuerte en sus luchas a pesar de los
problemas que se acumulan y a los que tiene que hacer frente, que es capaz de
estar siempre con nuevas iniciativas buscando cómo hacer para ayudar a los
demás, o que parece incansable en medio de todas las tareas que ha asumido con
responsabilidad comprometido siempre por lo bueno y por lo justo. Nos damos
cuenta de que no es solo una fachada exterior ni un activismo superficial lo
que lo guía, sino que descubrimos una profundidad, un sentido hondo en todo
aquello por lo que está comprometido y que es la fuerza para todo lo que hace.
Terminamos por reconocer que hay en esas personas una fuerza interior que es
como el motor de su vida. Suelen ser personas de una vida interior profunda;
personas reflexivas, pero no concentradas en sí mismas; personas con raíces
hondas, con principios muy claros sobre lo que quieren y por lo que trabajan;
personas de espíritu fuerte, porque tienen una espiritualidad bien anclada en
aquello que nunca les va a fallar.
La historia de
los dos gusanos nos puede ayudar a entender:
Dos gusanos vivían en un árbol frondoso. En un
momento dado, uno de ellos, movido por un fuerte impulso interior, comenzó a
encerrarse en un capullo de seda. Hasta ese momento los dos habían sido grandes
amigos.
- ¿Qué estás haciendo? –gritó espantado su
compañero, que era más reflexivo y prudente– ¡vas a aislarte del árbol! ¿Y las
jugosas hojas que estás dejando? ¿Y los nuevos brotes del tallo central? ¡No
podrás comer ni moverte por el árbol si te encierras ahí!
Dado que su compañero no respondía, el “prudente”
decidió buscar apoyo moral en los demás gusanos y trajo unos cuantos, junto al
capullo de seda, que ya estaba por terminarse.
- ¡No cierres aún, espera! Y escuchó al coro de
gusanos que decía: “Mira lo que dejas, mira lo que dejas…” pero él, se encerró
tras la seda, pues el impulso era muy fuerte y no podía explicarlo. Los gusanos
se quedaron mirando la cápsula de seda y pasaron toda la tarde comentando el
suceso. “Se volvió loco”, decían. “¡Qué aburrida debe ser la vida ahí
adentro!”, y “¡mira lo que se está perdiendo!, ¿a quién le cabe en la cabeza
despreciar un árbol tan frondoso?…
Después de un tiempo encontraron el capullo roto y
vacío. No supieron qué pensar, así que decidieron mantener sus opiniones y
seguir mascando hojas y ramitas sin volver a tocar el tema del capullo de seda.
Mientras tanto, una mariposa hermosísima se alejaba del árbol volando hacia el
atardecer.
Necesitamos
personas así en nuestra vida que nos estimulen a que nosotros también deseemos
esa vida interior que será la que nos dará fuerza, la que nos despertará de
nuestros letargos y rutinas, la que será fuerza en nuestros cansancios y
agobios que nos va presentando la vida. Necesitamos ser esas personas de
profunda vida interior que nos aleje de tantas superficialidades a las que nos
sentimos tentados; necesitamos forjar una verdadera espiritualidad en nosotros.
Todo eso el
auténtico creyente lo va encontrando en Dios; todo eso el verdadero cristiano
que no lo es solo de nombre lo ha encontrado en Jesús. Por ahí ha de ir nuestra
vida interior, nuestra espiritualidad profunda que nos dará sentido y fuerza
para nuestra tarea, para nuestra lucha de cada día, para el desarrollo de
nuestras responsabilidades, para ese compromiso que como cristianos hemos de
vivir. Es nuestra espiritualidad cristiana bien anclada en la vivencia profunda
de la presencia de Jesús en nuestra vida.
‘Venid a mí
todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré…y encontraréis
vuestro descanso...’ Es nuestro descanso y es nuestra fuerza, es nuestra vida y
es nuestra razón de ser. Con Cristo en nosotros no habrá cansancios ni
abandonos; con Cristo a nuestro lado nuestro deseo será amar con su mismo amor.
Tenemos que vivir
la fidelidad y el amor a uno mismo y a Dios en el plan que él mismo soñó desde
siempre para cada uno de nosotros. ¿Qué importa ir contra la corriente? Amén.
sábado, 21 de agosto de 2021
2021 AÑO B TIEMPO ORDINARIO XXI
Algunos se habrán
escandalizado como aquellos de los que hoy nos habla el Evangelio. Son duras
estas palabras. También había sido duro para el joven rico: vender todo lo que
tienes y dárselo a los pobres. Duras palabras en el monte: Bienaventurados los
perseguidos, Bienaventurados los que lloran. Pero en una Iglesia, en la que
cada vez somos menos, al menos en la vieja Europa, sigue vigente la pregunta de
Jesús: ¿También vosotros queréis marcharos?
Nadie había hablado
nunca de Dios así: un Dios que no derrama sangre, sino que derrama su propia
sangre; un Dios que va a morir de amor, que se hace pequeño como un trozo de
pan, se convierte en alimento para el hombre.
El maestro no trata de
detenerlos, de convencerlos, no les suplica: eres libre, vete o quédate, ¡pero
elige! Yo también estoy llamado a elegir de nuevo, ir o quedarme. Y la
estupenda respuesta de Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Solo tú tienes palabras
de vida eterna. Tu solo. Dios solo.
Es un hermoso comienzo:
Tu solo. No hay nadie más a quien confiar la vida. Solo tú tienes palabras:
Dios tiene palabras, el cielo no está vacío y mudo, y su palabra es creadora,
abre caminos y abre caricias y fuegos. Solo tú tienes las palabras de vida.
Palabras que dan vida, a cada parte de nosotros. Le dan vida al corazón, le dan
coraje y horizontes, derriten la dureza. Dan vida a la mente porque la mente
vive de la libertad y la verdad, y tú eres la verdad que te libera. Vida al
espíritu, a esta parte divina depositada en nosotros, a esta porción de cielo
que nos compone. Palabras de vida eterna, que traen la eternidad como regalo a
todo lo más bello de nuestro corazón. Que finalmente dan vida a la vida.
La fe cristiana no se
impone. La fe se propone. La libertad es fundamental en el seguimiento de Jesús.
Los cristianos somos la Comunidad que come y bebe con Jesús en la mesa de la
Eucaristía. Una realidad sacramental que no mira exclusivamente a lo que sucedió
en la última Cena y en la Cruz, sino que nos proyecta hacia la otra orilla de
esa Vida Eterna, plenitud del Reino.
El pan de la Eucaristía
nos da fuerzas y nos reconforta en el camino de la vida. No podemos prescindir
de Jesús, de experimentar cada día su cercanía y amor. Sabemos que en el empeño
nunca estamos solos. Él cumple su promesa y nos acompaña hasta la meta final.
miércoles, 18 de agosto de 2021
2021 AGOSTO MEDITACIÓN
EUCARISTICA
En este momento de reflexión, delante de ti Jesús sacramentado, nos gustaría elevar nuestros pensamientos y nuestros sentimientos y colocarlos junto a ti. Tu eres el único que nos comprende, que se preocupa de veras por casa uno de nosotros, que velas por nuestro bienestar y que nos cuidarás siempre, en cualquier circunstancia de la vida en la salud y en la enfermedad.
Solo en ti
podemos sentirnos confiados y seguros de que nunca nos defraudarás, que siempre
estaremos contigo y tú con nosotros y que nos llevarás sobre las palmas de tus
manos.
La leyenda de
la mariposa azul: Cuenta
esta leyenda oriental de la mariposa azul, que hace muchos años, un hombre
enviudó y quedó a cargo de sus dos hijas. Las niñas eran muy curiosas,
inteligentes y siempre tenían ansias de aprender. Constantemente asediaban a su
padre con preguntas. A menudo el hombre podía responder sabiamente, sin
embargo, en ocasiones no estaba seguro de poder ofrecerles a sus hijas una
respuesta acertada.
Viendo la inquietud de las dos niñas, decidió
enviarlas una temporada a convivir con un sabio que vivía en lo alto de una
colina. El sabio era capaz de responder a todas las preguntas que las pequeñas
le planteaban, sin ni siquiera dudar. Pero, un día, las hermanas idearon una
pícara trampa para medir la sabiduría del sabio. Decidieron realizarle una
pregunta que fuese incapaz de responder.
La pregunta imposible
La mayor salió al campo y atrapó una mariposa azul,
envolviéndola en su delantal para que no se escapase. A continuación, comenzó a
explicarle a su hermana cuál sería el proceder.
“Mañana, mientras sostengo la mariposa azul en mis
manos, le preguntaremos al sabio si está viva o muerta. Si responde que está
viva, apretaré mis manos y la mataré. En cambio, si afirma que está muerta, la
liberaré y volará libre. De esta forma, sea cual sea su respuesta, siempre será
incorrecta”.
A la mañana siguiente las niñas acudieron al sabio,
deseosas de hacerle caer en su trampa, y le formularon la pregunta. Pero el
hombre sonrío tranquilo y calmado y procedió a responder: “depende de ti, ella
está en tus manos...
La historia de
la mariposa azul nos recuerda que él presente y el futuro están en nuestras
manos. Dios ha dejado el destino de nuestra vida en nuestras manos, no
depositemos nuestro destino en manos de nadie, no les des el poder de decidir
aplastarte o dejarte volar. Solo tú mereces el privilegio de decidir.
El presente y
el futuro están en nuestras manos, tenemos la responsabilidad de hacernos cargo
de ellos. Pero también el poder de crear algo maravilloso para nosotros mismos.
No deleguemos en nadie la delicada tarea de hacernos felices. Muchas veces
depositamos nuestras esperanzas y anhelos en otra persona e, invariablemente,
salimos decepcionados. Buscamos en otros el amor, el apoyo y el respeto que no
nos damos a nosotros mismos.
Es necesario
que salgamos del papel de víctima, que dejemos de culpar a los otros, a las
circunstancias o a la suerte de lo que nos sucede. Tomemos las riendas y
dirijamos nuestro camino sin miedo., junto a Jesús no hay miedo. Muchas de las
decisiones que tomarás serán acertadas, y otras muchas, incorrectas. Entonces,
agradece las primeras y aprende de las segundas.
La vida es un continuo
aprendizaje infinito. Aprendamos y enfoquémonos en apreciar cómo cada
acontecimiento de nuestra vida nos convierte en el ser que somos. No temas
volver a equivocarte, cada tropiezo nos perfecciona.
Todos tenemos
derecho a fallar, a cometer errores, a cambiar de opinión. Pero con la fuerza
del perdón y de la misericordia de Dios veremos nuestras posibilidades.
Atrevámonos a transformar nuestra realidad.
Cada uno de
nosotros somos la persona más importante de nuestra vida. Tu eres quién más te
necesita, no te abandones, no te dejes para después. Si lo haces estarás
renunciando al hermoso regalo de disfrutar tu existencia como regalo y don de
Dios. Amén.











