sábado, 23 de mayo de 2026


 

ACCIÓN DE GRACIAS

Existe un Dios que me llama.

Nunca oí su voz, jamás vi su rostro, nunca veo sus ojos, nunca veo sus manos.

Pero hay un Dios que me llama.

Lo siento todos los días, a veces por la mañana, a veces por la tarde, a veces por la noche, a veces durante todo el día, y por largas semanas.

Después hace silencio, pero cuando pienso que todo está terminado, de pronto él regresa.

Y vuelvo a sentirme llamado, sin oír jamás su voz, sin nunca verle su rostro, sin contemplar jamás sus ojos y sin querer saber si hace gestos.

Nunca lo he visto.

Tengo de él una pálida imagen, sé que no se parece a nada, y que nada se parece a él, sé que no habla como nosotros, no escucha como nosotros, no ve como nosotros, no hace gestos ni actúa como nosotros, mas sé que está ahí cuando yo lo necesite.

Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario