sábado, 5 de julio de 2025


 


 


 

MIÉRCOLES 16 DE JULIO 

FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DEL CARMEN

El miércoles 16 de Julio, Festividad de la Virgen del Carmen, patrona de los hombres y las mujeres de la mar, celebraremos MISA DE CAMPAÑA a las 21 horas, en el primer grupo de marineros (carretera de las Rotas- frente la comisaría de policía) 

 


 

ACCIÓN DE GRACIAS

No les fue fácil; para muchos era la primera vez y no tenían experiencia; quizá hubieran deseado otra compañía para la aventura; y los pueblos y aldeas tenían ya su fama, unos de acogedores, otros de indiferencia.

Iban ligeros de equipaje, con las entrañas enternecidas y la utopía del Reino desatada.

Y la experiencia y misión estuvo llena de todo lo que tiene la vida y trae la historia.

Acogida, cercanía, casas abiertas, mesa compartida, descanso y despedidas…

También de risas socarronas, de portazos y rupturas, de hambre e indiferencia, y de poca sintonía.

Pero volvieron contentos, llenos de alegría, con la misión cumplida y con ganas de compartir la experiencia tenida, y te regalaron uno de los momentos más gozosos de la vida.

¡Cuánto tenemos que aprender los que nos sentimos elegidos hoy día!

Salir fuera y andar por plazas, cruces y veredas; destilar paz… y un poco de osadía; aligerar las pertenencias y desbordar de alegría; sacudirnos títulos y prebendas; no sentirnos en casa inhóspita; ofrecer buenas noticias y vida y gozar siempre en compañía.

Amén.


 

2025 CICLO C

 TIEMPO ORDINARIO XIV

Jesús envió a sus 72 discípulos a hacer físicamente presente el Evangelio en por medio de su trato fraterno, transmitiendo a todos la paz y da una serie de pautas:

- La oración: El anuncio del evangelio y la eficacia en el trabajo pastoral, es fruto de Dios, es un don y por eso hay que pedirlo. La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. La humanidad está lista, pero faltan trabajadores. La vocación para la misión es don de Dios, y hay que pedirla para cada miembro de la comunidad: De Dios vendrá el éxito de la misión.

- Después los envía de dos en dos, para que se ayuden mutuamente y superen el egoísmo, pero que asuman su propio estilo. Pobreza, humildad, confianza absoluta en la Providencia de Dios. Los envía como corderos, dispuestos a escuchar solo la voz del Buen pastor.

- Los envía sin nada y sin bolsa, no confíen en sus propias fuerzas y en el poder del dinero.

- Que no saluden a nadie por el camino, no dispersarse en charlas y relaciones inútiles que ralentizarían su misión.

- Los envía no sólo a proclamar la paz, sino a ser artífices de paz, ofreciendo siempre, sin embargo, su paz allí donde entren, dejándoles siempre la libertad de aceptarla o rechazarla. Porque la evangelización se difunde por atracción.

- Les invita a no ir de casa en casa, sino a saber contentarse, recordando que la misión no es una búsqueda de comodidad, prestigio y apariencia, sino de servicio y atención a los que uno encuentra.

 A los 72 no les habla de predicar en las plazas y las encrucijadas, sino de hospedarse en los hogares para convivir con las familias, comiendo lo que en ellas se come, sin pedir nada especial. Es así, con este trato cercano y fraterno, como mejor se comunica la paz evangélica.

Cuando he leído el evangelio de esta semana, me ha dejado pensando una frase. «Cuando entréis en una casa, lo primero saludad: “Paz a esta casa”. Si hay allí gente de paz, la paz que les deseáis se posará sobre ellos; si no, volverá a vosotros». En el relato se distinguen dos tipos de personas. La gente de paz y la que no es gente de paz.

Ciertamente, no es fácil alcanzar la verdadera paz que procede de Dios. Pues para lograrla Dios nos pide que renunciemos a todo aquello que nos aleja de Él. Y, sobre todo, nos pide que nos sacrifiquemos por los demás. Y eso es muy duro. Es el camino de la cruz.

En definitiva, las lecturas de hoy nos animan a vivir el Evangelio en la vida cotidiana. Compartamos con otros la paz que Dios nos transmite en lo hondo de nuestro corazón. Solo así seremos realmente felices y, sobre todo, haremos felices a los demás.

Cuando los 72 regresan de la misión, comparten con Jesús, llenos de alegría, la experiencia vivida: Jesús les dice: no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

Los ayuda a tomar conciencia de la urgencia de la tarea: más allá del éxito de la misión, lo más importante es la adhesión de los mensajeros a Jesús, y su participación en el Reino de Dios.

miércoles, 2 de julio de 2025


 

MEDITACIÓN EUCARÍSTICA:

APRENDE A VALORAR EL TRABAJO DE LOS DEMÁS

Señor Jesús en esta tarde queremos estar junto a ti y aprender un poco más de la VIDA y de la vida de los demás. Tantas veces no comprendemos a los que están a nuestro alrededor, simplemente porque no nos ponemos en la piel de estas personas. Ayúdanos a valorar el trabajo de los demás así nos ayudará a entender mejor sus esfuerzos, sus desafíos y las motivaciones que le llevaron a hacer aquella o esta cosa. Cuando reconocemos y apreciamos lo que hacen, no solo fortalecemos las relaciones, sino que también aprendemos a ser más empáticos y solidarios. Es una forma de construir un ambiente de respeto y colaboración, donde todos se sienten valorados y motivados a seguir dando lo mejor de sí. ¡Es una actitud que enriquece a todos!

Escuchemos esta bonita historia: ¡Se quería divorciar… hasta que le tocó cargar el venado!

- ¿Que tienes amigo? Lo veo mal, decaído…

- ¡Ay, compadre! ¡Es que mi mujer no entiende nada! Usted sabe que somos pobres…Y yo me voy al monte con mi escopeta, enfrentando víboras, garrapatas, mosquitos y un frío que me cala los huesos. Con suerte, cazo un venado. Y luego toca cargarlo en la espalda todo el camino hasta la casa… subiendo la loma. ¡Un infierno!

Pero apenas llego, mi esposa ya está con el cuchillo en mano: Que una pierna es para doña Juana… Que otra para doña Paquita… Que este lomito para mi mamá… ¡Que las costillitas para mi hermana! A los dos días, ya no queda nada. ¡Y otra vez me toca salir a cazar!

¡Estoy harto! ¡Esta noche me separo!

El compadre lo interrumpió con calma y le dijo:

- Invítala de cacería. Pero no le cuentes el sacrificio… háblale solo de las cosas bonitas.

Y así lo hizo.

La mujer fue ilusionada, con su falda larga que se le rompía con las espinas. Los zapatos destruidos, la blusa hecha trizas, bichos pegados en el cuerpo, garrapatas, ampollas en las manos, el cabello tieso, y un susto de muerte al ver una víbora. A punto del colapso, por fin encontraron un venado.

Él disparó. El venado cayó.

Y ella respiró aliviada… creyendo que ya todo había acabado. Pero no.

- Ahora, mujer… carga el venado, para que veas lo bonito que se siente, le dijo.

La mujer, con las piernas temblando, el corazón a mil y la espalda al borde de romperse, lo llevó hasta la casa.

Y al llegar, lo soltó en la sala, tirada en el suelo, jadeando, a punto de desmayarse.

Los vecinos, como siempre, salieron emocionados:

- ¡¡¡Vamos a repartir el venado!!!

Ella levantó la cabeza con los ojos rojos de rabia y dolor, respiró profundo y gritó:

- ¡¡¡Que nadie se acerque porque el que me toque ese venado… lo mato!!!

Señor Jesús que verdad encierra esta historia. Todos queremos nuestra parte. Pero pocos sabemos lo que cuesta cazar y cargar el venado.

Muchos disfrutan de las riquezas, empresas o tranquilidad, porque antes pasaron años cargando en silencio, con dolor, sudor y lágrimas.

Y otros… como las comadres, solo esperan el esfuerzo ajeno para aprovecharse.

Antes de criticar, juzgar o querer “repartir el venado”, preguntémonos si alguna vez lo cargaste tú.

El sacrificio no se mide por lo que se ve, sino por lo que duele.

Es cierto que muchas veces valoramos el resultado final, como obtener un venado, sin darnos cuenta del esfuerzo, la paciencia y el trabajo duro que implica llegar a ese logro. Jesús enséñanos a reflexionar sobre la importancia de apreciar el proceso y no solo el premio, reconociendo el sacrificio y la dedicación que requiere alcanzar nuestras metas. Es un recordatorio de que detrás de cada logro hay un esfuerzo que merece ser valorado y respetado.

Quien ha sangrado por sus metas no permite que cualquiera le arrebate lo que tanto le costó. Porque solo el que ha sudado el camino, entiende el verdadero valor de cada logro. Si tú también has cargado venados en silencio, sabemos de lo que estamos hablando. Jesús necesitamos aprender a valorar el esfuerzo ajeno. Amén.