miércoles, 29 de julio de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARÍSTICA:

MI CRISTO ROTO

A mi Cristo roto, lo encontré en Sevilla. Dentro del arte me subyuga el tema de Cristo en la cruz. Se llevan mi preferencia los cristos barrocos españoles. La última vez, fui de compras en compañía de un buen amigo mío.

Visitamos únicamente dos o tres tiendas de anticuarios y andábamos por la tercera o cuarta. ¡De pronto! frente a mí, acostado sobre una mesa, vi un Cristo sin cruz, me conquistó desde el primer instante. Claro que no era precisamente lo que yo buscaba, era un Cristo roto. Pero esta misma circunstancia, me encadenó a él, no sé por qué. Debió ser un Cristo muy bello, era un impresionante despojo mutilado. Por supuesto, no tenía cruz, le faltaba media pierna, un brazo entero, y aunque conservaba la cabeza, había perdido la cara.

¡Disputábamos el precio de Cristo, como si fuera una simple mercancía! ¡Y me acordé de Judas! ¿No era aquella también una compraventa de Cristo? Después de regatear con el anticuario me lo llevé a casa.

Al fin, ya de noche, cerré la puerta de mi habitación y me encontré sólo, cara a cara con mi Cristo. Que ensangrentado despojo mutilado, viéndolo así me decidí a preguntarle:

- Cristo, ¿Quién fue el que se atrevió contigo? ¿No le temblaron las manos cuando astilló las tuyas arrancándote de la cruz? ¿Vive todavía? ¿Dónde? ¿Se arrepintió?

- ¡CÁLLATE! Me cortó una voz tajante.

-¡CÁLLATE, preguntas demasiado! ¿Crees que tengo un corazón tan pequeño y mezquino como el tuyo? ¡CÁLLATE! No me preguntes ni pienses más en el que me mutiló, déjalo, ¿Qué sabes tú? ¡Respétalo!, yo ya lo perdoné. Yo me olvidé instantáneamente y para siempre de sus pecados. Cuando un hombre se arrepiente, Yo perdono de una vez, no por mezquinas entregas como vosotros. ¡Cállate! ¿Por qué ante mis miembros rotos, no se te ocurre recordar a seres que ofenden, hieren, explotan y mutilan a sus hermanos los hombres? ¿Qué es mayor pecado? Mutilar una imagen de madera o mutilar una imagen mía viva, de carne, en la que palpito Yo por la gracia del bautismo. ¡Oh hipócritas! Os rasgáis las vestiduras ante el recuerdo del que mutiló mi imagen de madera, mientras le estrecháis la mano o le rendís honores al que mutila física o moralmente a los cristos vivos que son sus hermanos.

Yo contesté: No puedo verte así, destrozado, aunque el restaurador me cobre lo que quiera ¡Todo te lo mereces! Me duele verte así. Mañana mismo te llevaré al taller. ¿Verdad que apruebas mi plan? ¿Verdad que te gusta?

- ¡NO, NO ME GUSTA! Contestó el Cristo, seca y duramente. ¡Eres igual que todos y hablas demasiado!

Hubo una pausa de silencio. Una orden, tajante como un rayo, vino a decapitar el silencio angustioso.

- ¡NO ME RESTAURES, TE LO PROHÍBO! ¿LO OYES?

- Si Señor, te lo prometo, no te restauraré.

- Gracias. Me contestó el Cristo. Su tono volvió a darme confianza.

-¿Por qué no quieres que te restaure? No te comprendo. ¿No comprendes Señor, que va a ser para mí un continuo dolor cada vez que te mire roto y mutilado? ¿No comprendes que me duele?

- Eso es lo que quiero, que al verme roto te acuerdes siempre de tantos hermanos tuyos que conviven contigo; rotos, aplastados, indigentes, mutilados. Sin brazos, porque no tienen posibilidades de trabajo. Sin pies, porque les han cerrado los caminos. Sin cara, porque les han quitado la honra. Todos los olvidan y les vuelven la espalda. ¡No me restaures, a ver si viéndome así, te acuerdas de ellos y te duele! Muchos cristianos se vuelven en devoción, en besos, en luces, en flores sobre un Cristo bello, y se olvidan de sus hermanos los hombres, cristos feos, rotos y sufrientes. Hay muchos cristianos que tranquilizan su conciencia besando un Cristo bello, obra de arte, mientras ofenden al pequeño Cristo de carne, que es su hermano. Esos besos me repugnan, me dan asco, me hieren el corazón.

Por eso ¡Debieran tener más cristos rotos, uno a la entrada de cada templo, que gritara siempre con sus miembros partidos y su cara sin forma, el dolor y la tragedia de mi segunda pasión, en mis hermanos los hombres! Por eso te lo suplico, no me restaures, déjame roto junto a ti, aunque amargue un poco tu vida.- Si Señor, te lo prometo. Y un beso sobre su único pie astillado, fue la firma de mi promesa. Desde hoy viviré con un Cristo roto.


 


HOJA PARROQUIAL
AGOSTO 2026

sábado, 25 de julio de 2026


 PEQUEÑAS DOSIS DE SABIDURÍA

Qué el Señor refresque vuestra vida y os regale un descanso reparador.


 

ACCIÓN DE GRACIAS

Señor Jesús, Tú eres el tesoro amagado y la perla preciosa.

Lo que falta es que nosotros y tantas personas sepamos valorarte como lo que eras.

Enséñanos lo que vales.

Muéstrannos el valor de ti Reino.

Ayúdanos, Señor Jesús, a reconocerte como valor absoluto, para nuestras vidas.

Esto sería lo prioritario, todo lo demás será consecuencia de este descubrimiento.

La dificultad está en lo concreto de cada día, al plasmar en lo cotidiano esa prioridad absoluta de Jesucristo y de su Proyecto.

Gracias, Señor Jesús, por las personas que, como su testimonio, nos hablan de Ti como lo más importante, como lo fundamental para todo ser.

Eres nuestro tesoro, Señor, y, confesamos que nos bastas.

Eres nuestro tesoro, Señor, y desde que te descubrimos hemos aprendido: que merece la pena vender parte de nuestro tiempo, de nuestros afanes y de nuestras jornadas de nuestras ilusiones y de nuestro temperamento para no perderte en nuestro trayecto.

Amén.

 


 

2026 CICLO A

TIEMPO ORDINARIO XVII

 

El evangelio sigue ofreciendo en parábolas los misterios del Reino. El Reino de Dios es la Obra de Dios, su Tesoro. Por eso hoy nos habla del Reino que Dios ofrece a los hombres como un tesoro, algo grande, algo precioso, algo superior, algo único, como único es Dios que lo ofrece.

Las dos primeras parábolas insisten en la postura que debe adoptar el hombre al encontrar semejante Tesoro : hacerse con él, poseerlo . Es de sentido común . Quien se comporte de otro modo, sería un necio, una tontería. Sería dejar pasar la ocasión de salvarse.

El venderlo todo para apoderarse de la joya preciosa recuerda la pequeñez de la renuncia en comparación con tan elevado tesoro , y, por otra parte, la necesidad de desprenderse de todo, fuese lo que fuere, que impida posesionarnos de tanto bien. El Reino de Dios tiene sus exigencias .

En las parábolas del tesoro y la perla Jesús habla del Reino como un descubrimiento . Da la impresión de que es algo casual. Pero lo importante es que hay que responder a ese descubrimiento con renuncias y desprendimientos , el labrador se viene obligado a “vender todo lo que tiene” para comprar ese campo. El mercader tiene que “vender todo lo que tiene para conseguir esa perla.

El hallazgo presupone una búsqueda, un deseo, una pasión. Y pone al hombre ante una elección precisa. En la medida en que es importante el hallazgo, así debe ser la opción y elección radical.

La primera lectura nos habla del sabio Salomón y de su sabia súplica. El evangelio nos presenta al sabio labriego y al sabio mercader. La sabiduría de muchos cristianos no consiste precisamente en apoderarse del Reino o vivir según la voluntad de Dios. Pidamos sabiduría para gestionar nuestra vida con inteligencia y sagacidad.

Tras encontrar el tesoro, el hombre, lleno de alegría , va y vende todo lo que posee para comprar ese campo. La alegría es el primer tesoro que el propio tesoro otorga; es la fuerza que impulsa a emprender el camino. La visión de un cristianismo sombrío, inmaduro y gris dista un mundo de la fe radiante de Jesús.

El agricultor y el mercader lo venden todo, ¡pero solo para ganarlo todo ! No pierden nada; lo inverten. Así ocurre con los cristianos: tomamos decisiones y, al elegir bien, ganamos. El reino de Dios ya está amagado en el gran campo del mundo, a veces tan perturbado, es consolador saber que hay un tesoro amagado, un tesoro que nos garantiza que lo que le ha puesto protegerá el campo, nuestro mundo. El Reino está amagado dentro. Ya no es posible separarlos, pero tampoco confundirlos. Esto nos tiene que hacer pensar que debemos aceptar el mundo, asumirlo como Dios nos lo ha dado. La esperanza amagada dentro me obliga a tomar el recipiente que la contiene . Para todos los cristianos que debemos predicar el reino y evangelizar, es imprescindible y urgente la prudencia y la sabiduría.

miércoles, 22 de julio de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARÍSTICA:

ADÁN

Querido Jesús sacramentado venimos a ti en esta tarde para estará contigo, para encontrarte y refrescar nuestras almas con tu presencia. Hoy queremos fijarnos en un personaje del Génesis, de Caín. Reconocemos que lo más doloroso de Génesis no fue que el hombre pecara, sino escuchar a Dios andar buscando a alguien que ya no quería ser encontrado. En Gn 3, 9 dice que Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás? Esa pregunta parece simple. Pero en hebreo original Dios no pregunta: "¿ En qué lugar geográfico estás ?" Es una pregunta existencial. Es como si Dios dijera: ¿Qué paso contigo? ¿En qué te vas convertir? ¿Dónde quedó lo que andaba conmigo? ¿Dónde estás emocionalmente? ¿Dónde estás espiritualmente? Y esto cambia completamente el texto.

Porque Dios no había perdido a Adán. Adán se había perdido a sí mismo. Y así vive mucha gente hoy. Respiran, trabajan, suben fotos, van a reuniones, incluso entran en la iglesia pero ya no saben donde están por dentro.

Pero Dios hace una pregunta cuya respuesta Él ya sabe. Porque el Dios omnisciente sabía perfectamente tras qué árbol estaba Adán. Entonces ¿por qué pregunta? La pregunta no era para informar a Dios. Era para despertar a Adán. Dios pregunta para provocar conciencia.

Como cuando una madre le dice a su hijo: “¿Mírate cómo estás?” No porque no pueda verlo, sino porque quiere que él mismo se dé cuenta.

Y quizás esta es la tragedia más grande del ser humano: puede perderse tanto, que deja de notar que está perdido.

Por eso Génesis no comienza con un Dios castigando. Comienza con un Dios buscando. Porque mientras Adán se amagaba, Dios caminaba. El texto dice que oyeron “ la voz de Dios que se paseaba en el jardín ”. En hebreo, la idea de “pasearse” describe un movimiento continuo, cercano, casi íntimo. Dios seguía viniendo al lugar de encuentro, aunque el hombre ya no quería salir.

Esto toca el corazón. Porque nosotros pensamos que después del pecado Dios se alejó inmediatamente. Pero en Génesis, el primero que busca reconciliación es Dios. Adán pecón. Adán se amagó. Adán tuvo por. Pero Dios fue el que salió a por.

Y aquí aparece algo profundamente humano. Adán responde: “ Tuve miedo ” Esa es la primera emoción registrada después del pecado. No fue ira. No fue odio. No fue violencia. Fue miedo.

Porque el pecado primero rompe la relación con uno mismo. Y hoy seguimos amagando exactamente igual que Adán. Algunos se amagan tras el trabajo. Otros tras un sonrisa. Otros tras el humor. Otros tras el celular. Otros tras frases como: “Estoy bien.” Cuando por dentro hace años no están bien.

Y ahí está la parte más dolorosa: Adán se amagó de Aquel que más lo amaba. Y eso sigue ocurriendo hoy. Hay personas que cuanto más rotas están, más se alejan de Dios. Dejan de orar. Dejan de hablar. Dejan de buscar. Se amagan. Como si Dios no pudiera manejar sus heridas.

Génesis muestra lo contrario. Dios no lega gritando: “¡Pecador!” Lee preguntando: “¿Dónde estás?” Porque antes de corregirte, Dios quiere encontrarte. Y quizás hoy esa pregunta sigue andando por nuestra vida. No: "¿Dónde vives?" No: “¿A qué iglesia vas?” No: "¿Qué cargo tienes?"

Sino: “¿Dónde estás tú?” ¿Dónde está tu paz? ¿Dónde quedó tú alegría? ¿Dónde está esa versión tuya que soñaba? ¿Dónde quedó tú hambre espiritual? ¿Dónde quedó tú sensibilidad? ¿Dónde te perdió?

Y tal vez lo más hermoso de todo Génesis 3, es que Dios sigue buscando a personas que creen que ya no merecen ser buscadas.

Porque la Buena nueva comenzó así: Cono Dios caminando entre árboles, llamando por amor, a un ser humano acondido.

Jesús sacramentado te pedimos que nunca te cansas de buscarnos, aunque nos amaguemos tu sal en nuestro encuentro y lámanos, ¿Dónde estás? Acercaos a mí y encontraréis su descanso y paz a sus almas. Amén

domingo, 19 de julio de 2026


 

El próximo sábado 25 y domingo 26 de julio, las colectas irán destinadas a ayudar a los damnificados por el terremoto de Venezuela a través de Cáritas diocesana de Valencia y Cáritas de Venezuela.

Gracias por vuestra colaboración


 

SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL

Misa de Vísperas de la Solemnidad de Santiago Apóstol, el próximo viernes 24 de julio a las 20 horas

Sábado 25 Solemnidad de Santiago Apóstol, misas a las 8 y 20 horas

Celebraciones con la participación de los miembros de la Asociación del camino de Santiago. 

Estáis todos invitados.

sábado, 18 de julio de 2026


 PEQUEÑAS DOSIS DE SABIDURÍA

Qué el Señor refresque vuestra vida y os regale un descanso reparador


 

ACCIÓN DE GRACIAS

Jesús, sólo pueden hablar de la ira de Dios, los que no conocen tus palabras, ni tu manera de actuar.

La ira nunca es santa, sí que lo es la paciencia, con que una madre lamenta las diabluras de un hijo sin dejar de amarlo.

Gracias, Señor, por confiar siempre en las pequeñas semillas de bondad que tú mismo has sembrado en tus hijos.

Ayúdame a confiar, como tú, en la predisposición a la bondad y al amor, que hay en el núcleo más profundo de toda alma humana.

Que nunca caiga en la tentación de expulsar, segregar, eliminar a los que hemos clasificado como malos.

Enséñame a vivir, como tú hiciste, sin juzgar ni condenar.

Dame entrañas de misericordia, para acoger, perdonar cuando sea necesario

y convivir con todo el mundo.

Amén

 


 

2026 CICLO A

TIEMPO ORDINARIO XVI

En el evangelio Jesús nos presenta a Dios como el sembrador que esparce buena semilla en su campo. Sin embargo, junto a esta buena semilla crece la cizaña. Reconoce con realismo la presencia del mal en el mundo. Todos sabemos por experiencia que la historia de la humanidad está marcada por luces y sombras, por avances y contradicciones, por gestos de generosidad y también por actitudes que dañan la convivencia.

Ante esta situación, los criados proponen arrancar de inmediato la cizaña. Pero la respuesta del dueño es sorprendente: Dejadlos crecer juntos hasta la siega. No minimiza la gravedad del mal no invita a la indiferencia; transmite la idea que Dios actúa con paciencia, conoce la profundidad del corazón humano y no deja de ofrecer oportunidades para que el bien crezca y dé fruto.

Con esta respuesta, Jesús nos enseña que nuestra misión principal no es dedicar nuestras energías a arrancar la cizaña ni obsesionarnos por señalar el mal del mundo, sino cuidar el crecimiento del trigo y procurar que produzca frutos abundantes, incluso en medio de las dificultades.

En un tiempo marcado por las tensiones, las divisiones, los enfrentamientos y la tendencia a expulsar lo diferente, la Palabra de Dios nos invita a redescubrir el valor de la paciencia, la comprensión y la esperanza. El Señor sigue actuando en la historia y haciendo crecer el trigo en medio de las dificultades.

Noo arranquemos las malas hierbas, porque corremos el riesgo de arrancar también el buen trigo. La madurez no depende de grandes reacciones inmediatas, sino de grandes pensamientos positivos, de grandes valores buenos.

Nuestro Dios abraza la imperfección de su campo. En su mirada se trasluce la perspectiva serena que no mira la fragilidad presente, sino el buen trigo futuro, aunque solo sea posible. La mirada de Dios siempre ve las posibilidades, la bondad en crecimiento, los brotes de gracia y las potencialidades y no los pecados. Yo no soy mis defectos, sino mis maduraciones; no estoy creado a imagen del mal sino del sumo bien. No he sido creado a imagen del Enemigo y de su noche, sino a semejanza del Padre y de su luz.

Encontré un dicho por ahí que decía: El diablo conoce tu nombre, pero te llamará por tu error. Dios conoce tu error, pero te llamará por tu nombre. Cuando venga alguien a tu vida que solo hable de tus errores ya sabes de parte de quien viene.

El Evangelio nos propone el aliento de la fecundidad, de la fructificación generosa y paciente, de espigas que maduran lentamente al sol y se hinchan suavemente de vida, y no un sistema ilusorio de vida perfecta. No estamos en el mundo para ser inmaculados, sino para estar en camino; no para ser perfectos, sino para ser fecundos. El bien es más importante que el mal, la luz cuenta más que la oscuridad, una espiga de buen trigo vale más que toda la cizaña del campo. Dios sigue sembrando en nosotros positividad. Llenemos nuestras vidas de la fuerza de la bondad, la generosidad, la ternura y la acogida que Dios nos entrega y veremos cómo desaparece la cizaña, porque ya no encontrará terreno donde crecer. Amén

miércoles, 15 de julio de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARISTICA:

EL LADRÓN EN LA CRUZ

Señor Jesús sacramentado cuantas estamos tan cerca de Ti y aun así te perdemos para siempre. Esa es la tragedia del ladrón que murió al lado de Cristo. No estaba lejos. No vivía en otro país. No pertenecía a otra religión. Estaba literalmente a unos metros del Salvador. Podía verlo. Podía escucharlo. Podía observar cada palabra. Y aun así murió sin aceptar la gracia que tenía delante de sus ojos.

Aquella tarde había tres cruces en el Calvario. En el centro estaba Jesús. A un lado, un ladrón que sería salvo. Al otro lado, un ladrón que moriría perdido. Los dos estaban sufriendo. Los dos estaban muriendo. Los dos habían cometido errores. Los dos estaban viendo exactamente al mismo Jesús. Y sin embargo terminaron con destinos completamente diferentes.

¿Por qué? Porque no basta con estar cerca de Jesús. Hay que rendirse a Él. La Biblia dice que uno de los malhechores comenzó a insultarlo. Y le dijo: "Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros." A primera vista parece una petición de ayuda. Pero en realidad era algo más profundo. No estaba buscando salvación. Estaba buscando conveniencia; quería una solución para su problema inmediato; quería bajar de la cruz. No quería cambiar el corazón.

Hay personas que quieren los beneficios de Cristo. Pero no quieren a Cristo. Quieren paz. Quieren bendiciones. Quieren protección. Quieren ayuda. Quieren respuestas. Pero no quieren entregar su vida. No quieren arrepentirse. No quieren cambiar. No quieren rendirse.

Lo más impresionante es que incluso en sus últimos minutos seguía justificándose. No reconoció su pecado. No reconoció quién era Jesús. No reconoció su necesidad espiritual. Su preocupación seguía siendo la misma: "Quítame esta cruz." Porque hay personas que llegan al final de la vida sin haber entendido cuál era el verdadero problema. Creen que el problema es el dolor. La enfermedad. La pobreza. La crisis. Cuando el problema más profundo siempre ha sido la separación de Dios.

Aquel ladrón vio exactamente lo mismo que el otro ladrón. Escuchó a Jesús decir: "Padre, perdónalos." Vio cómo Cristo oraba por quienes lo estaban matando. Vio el amor. Vio la misericordia. Vio la paciencia. Vio la gracia. Y aun así endureció su corazón.

Porque los milagros no cambian automáticamente a las personas. La evidencia no cambia automáticamente a las personas. Lo que transforma una vida es un corazón dispuesto a rendirse. Y eso sigue ocurriendo hoy. Hay personas que han escuchado cientos de sermones. Han visto respuestas a la oración. Han experimentado la bondad de Dios. Han sentido su llamado. Y aun así siguen posponiendo una decisión. Siempre después. Siempre mañana. Siempre más adelante. Siempre cuando tengan tiempo. Y poco a poco el corazón se vuelve menos sensible. Más duro. Más indiferente. Más resistente. Lo trágico es que aquel ladrón estaba tan cerca de la salvación.

Tan cerca. A pocos metros del Salvador. A pocas palabras del perdón. A pocos segundos de la esperanza. Y aun así eligió rechazarla. Porque la cercanía no es lo mismo que la entrega. Puedes crecer en la iglesia y no conocer a Cristo.

Puedes escuchar la Biblia y no obedecerla. Puedes hablar de Dios y no caminar con Él. Puedes estar rodeado de cosas espirituales y tener el corazón lejos. Y aquí está la parte que hace llorar.

La última oportunidad de aquel hombre estaba allí mismo. Clavada en la cruz central. Respirando con dificultad. Cubierta de sangre. Mirándolo con amor. Pero él no la tomó. No porque Dios no quisiera salvarlo. Jesús estaba dispuesto. La gracia estaba disponible. El perdón estaba abierto. La puerta estaba allí. Pero él decidió no entrar. Porque Dios ofrece salvación. Pero no obliga a nadie a recibirla.

Hoy la historia de este ladrón sigue viva.  Se ve en quienes saben mucho acerca de Dios, pero nunca le entregan el corazón. Se ve en quienes siempre encuentran una excusa para posponer el arrepentimiento. Se ve en quienes quieren que Cristo resuelva sus problemas, pero no gobierne sus vidas. Se ve en quienes están cerca de la cruz, pero nunca se rinden al Crucificado. Y quizás la lección más profunda es esta: Lo que condenó a aquel ladrón no fue solamente lo que había hecho en el pasado. Fue lo que decidió hacer con Jesús cuando lo tuvo delante. Porque al final, la pregunta más importante de la vida no es cuántos errores cometiste. No es cuántas veces fallaste. No es qué tan roto llegaste. La pregunta es: ¿Qué harás con Jesús mientras todavía tienes tiempo para responderle? Amén

domingo, 12 de julio de 2026


 

JUEVES 16 DE JULIO 

FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DEL CARMEN

El jueves 16 de Julio, Festividad de la Virgen del Carmen, patrona de los hombres y las mujeres de la mar, celebraremos MISA DE CAMPAÑA a las 21 horas, en el primer grupo de marineros (carretera de las Rotas- frente la comisaría de policía). 

 

sábado, 11 de julio de 2026


 PEQUEÑAS DOSIS DE SABIDURÍA

Que el Señor refresque vuestra vida y os regale un descanso reparador


 

ACCIÓN DE GRACIAS

¡Somos semillas de tu Reino!

Sois semillas del Reino

plantadas en la historia.

Sois buenas y tiernas,

llenas de vida.

Os tengo en mi mano,

os acuno y quiero,

y por eso os lanzo al mundo:

¡Perdeos!

 No tengáis miedo

a tormentas ni sequías,

a pisadas ni espinos.

Bebed de los pobres

y empapaos de mi rocío.

Fecundaos, reventad,

no os quedéis enterradas.

Floreced y dad fruto.

Dejaos mecer por el viento.

Que todo viajero

que ande por sendas y caminos,

buscando o perdido, al veros,

sienta un vuelco

y pueda amaros.

¡Sois semillas de mi Reino!

 

 

 


 

2026 CICLO A

TIEMPO ORDINARIO XV

La Palabra es eficaz, así de un modo explícito lo explica Isaías en la primera lectura de este domingo, al comparar la Palabra de Dios con la lluvia y la nieve que fecundan y hacen germinar la tierra. Y hay una frase especialmente interesante: Así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía. Es esperanzador escuchar que las acciones del Señor, o la fuerza del Espíritu Santo son eficaces.

Aquí entra en juego el otro factor necesario, la disposición del hombre que acoge la Palabra. Sin embargo, tengamos presente que siempre lo que cae del cielo queda en la tierra.

En el Evangelio constata una realidad fundamental: la gente busca a Jesús. Hay algo en su persona, en su palabra y en su forma de tratar a las personas que lo distingue de los referentes religiosos de su tiempo, que solamente le recordaban al pueblo su imposibilidad de acceder a Dios.

También Jesús dedica tiempo para estar con ellos y los acoge cordialmente, les dirige su palabra y les revela un nuevo rostro de Dios y llama a la conversión. El encuentro con Jesús es un verdadero espacio de gracia, de misericordia y de sanación.

Jesús quiere llegar al corazón y usa parábolas, ejemplos sencillos de vida que todos pueden entender y no de normas rígidas y estrechas. Jesús usa parábolas para captar la atención de sus interlocutores y apuesta por el proceso interior que cada persona puede hacer si deja crecer la Palabra en su corazón; parte de una realidad fundamental: el hombre es «tierra buena» por esencia. Todo lo que siembra en su corazón siempre produce fruto.

El Sembrador siempre tiene una esperanza en la siembra, ya que confía en el potencial de vida que tiene la tierra. Pero si la tierra no está suficientemente cuidada o abonada, la semilla no puede hacer un milagro. Sólo cuando se toma en serio la vida, se hace lo necesarios para cuidar el espacio donde ella pueda germinar y dar fruto pleno y abundante.

El borde del camino, el terreno pedregoso, los abrojos y la tierra buena son espacios del corazón donde puede caer la Palabra de Dios. Por eso, la parábola del sembrador contiene no solo una explicación sobre los distintos tipos de tierra en los que puede caer la semilla, sino también un mensaje de ánimo hacia los misioneros, predicadores, catequistas, padres, que pueden verse invadidos por un desánimo o por un sentimiento de culpabilidad o de fracaso al ver que tras años de siembra no parece recogerse fruto alguno.

No olvidemos la otra cara de la moneda: ciertamente la Palabra de Dios es eficaz y la salvación del hombre ha sido llevada a cabo. Pero el Maligno sigue actuando, tratando de distraernos de nuestra verdadera finalidad y ofreciendo alternativas muy atractivas y con el peligro de desviarnos.

Casi sin darnos cuenta podemos llegar a pensar que el evangelio ha perdido su anterior vitalidad, y el mensaje de Jesús no tiene ya garra ni fuerza de convicción para el hombre moderno. En cualquier caso, los creyentes hemos de recordar que no es momento de cosechar, sino hora de sembrar con fe en la fuerza renovadora que se encierra en el evangelio.

miércoles, 8 de julio de 2026


 

MEDITACIÓN EUCARISTICA.

SANTISIMA SANGRE

Aquí estamos Jesús sacramentado, delante de ti con un corazón abierto y lleno de amor ante tu presencia. Precisamente hoy que celebramos en nuestra ciudad tu Santísima Sangre, don precioso y de valor inestimable.

El que un hombre diera a otro toda su fortuna, sería mucho sin duda, sobre todo, si se le supone considerable. ¿Que sería, pues, si le diera su sangre y la derramara toda por él? Sería evidentemente el amor llevado hasta el último grado. Eso es lo que ha hecho Jesucristo con nosotros. Analicemos:

1° EL VALOR DE ESA SANGRE. Es mayor infinitamente, que toda otra sangre humana, porque es la sangre de un Dios, en virtud de Misterio de la Encarnación; sangre, por consiguiente, de precio infinito. Esa sangre la ofrece nuestro Dios en cada sacrificio Eucarístico; la dignidad de un Dios que ofrece su sangre como víctima, y esto le concede y comunica un valor infinito.

2º LOS MARAVILLOSOS EFECTOS DE ESTA SANGRE. Apaga el fuego del pecado del mundo. Ella es expiación por nuestros pecados. Es el precio de nuestra redención. Es el baño que purifica nuestra conciencia. Es el sello de paz entre el cielo y la tierra. Nos abre el cielo y cierra el inferno bajo nuestros pies. Lejos de clamar venganza, como la sangre de Abel, cada gota de esa Sangre clama misericordia.

3° ESA SANGRE NOS ES DADA, no con mano avara, sino con una generosidad incomparable. Cuando una sola gota habría bastado para borrar los pecados de mil mundos, Jesucristo la da toda entera; y la da por lo mismo que El preveía habían de mostrarse tan poco dignos de ella; la da, no una vez, sino millones de veces. Comienza a derramarla ocho días después de su nacimiento, bajo el cuchillo de la circuncisión; la derrama en el Huerto de los Olivos, donde un sudor de sangre inunda la tierra; la derrama en la flagelación, en la coronación de espinas, en la crucifixión y en la abertura del sagrado costado; la ofrece todos los días en el Santo Sacrificio, sobre toda la superficie del globo, y nos la da a beber en la Comunión; la conserva en todos los tabernáculos del mundo, y allí esa Sangre pide sin cesar perdón por nosotros. En fin, nos aplica sus méritos en los sacramentos, que son como otros tantos canales, por los cuales esa Sangre adorable se comunica a las almas. ¡Cuánto tenemos que estar agradecidos a nuestro Salvador por esa profusión de su Sangre en favor de unos pobres pecadores, como nosotros!

Ante tal magnanimidad y gran generosidad de Jesucristo, nuestro hermano mayor, no tenemos más remedio que caer de rodillas y adorarlo, y sentirnos deudores para toda nuestra existencia de su salvación. Cuando un Dios nos da toda su sangre, ¿Qué excusa tenemos si no le ofrecemos, a cambio, nuestra voluntad, nuestros actos, nuestros gustos? Cuando se posee en el pecho la Sangre de Jesucristo, cuando se tiene una sangre tan noble y tan divina, es preciso tener su espíritu generoso y el compromiso serio de responder a tal generosidad con la mayor disponibilidad de nuestro corazón.

Es preciso honrar esta Sangre con la asistencia y participación devota y frecuente al santo banquete de la eucaristía. Frecuentar asiduamente todos los sacramentos, que fortalecen nuestro espíritu y nos conceden las gracias necesarias y los dones para vivir una vida adecuada a la filiación divina.  

Debemos tener una confianza sin límites en los méritos de esta divina sangre. Que se turben y carezcan de confianza los que no conocen el precio de la Sangre del Salvador; pero, cuando sabemos por la fe que Jesucristo ha dejado a nuestra disposición todos los méritos de su Sangre con la facultad de aplicárnoslos por la oración, por los sacramentos y por el sacrificio, no nos es permitido perder la confianza, Teniendo el crucifijo en las manos, jamás debe desfallecer nuestro valor.

 

 

 

 

 

LETANIAS A LA SANTISIMA SANGRE

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Sangre de Cristo, hijo único del Padre Eterno, sálvanos.

Sangre de Cristo, Verbo encarnado, sálvanos.

Sangre de Cristo, Nuevo y Antiguo Testamento, sálvanos.

Sangre de Cristo, derramada sobre la tierra durante su agonía, sálvanos.

Sangre de Cristo, vertida en la flagelación, sálvanos.

Sangre de Cristo, que emanó de la corona de espinas, sálvanos.

Sangre de Cristo, derramada sobre la Cruz, sálvanos.

Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, sálvanos.

Sangre de Cristo, sin la cual no puede haber remisión, sálvanos.

Sangre de Cristo, alimento eucarístico y purificación de las almas, sálvanos.

Sangre de Cristo, manantial de misericordia, sálvanos.

Sangre de Cristo, victoria sobre los demonios, sálvanos.

Sangre de Cristo, fuerza de los mártires, sálvanos.

Sangre de Cristo, virtud de los confesores, sálvanos.

Sangre de Cristo, fuente de virginidad, sálvanos.

Sangre de Cristo sostén de los que están en peligro, sálvanos.

Sangre de Cristo, alivio de los que sufren, sálvanos.

Sangre de Cristo, consolación en las penas, sálvanos.

Sangre de Cristo, espíritu de los penitentes, sálvanos.

Sangre de Cristo, auxilio de los moribundos, sálvanos.

Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones, sálvanos.

Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna, sálvanos.

Sangre de Cristo que libera a las almas del Purgatorio, sálvanos.

Sangre de Cristo, digna de todo honor y de toda gloria, sálvanos.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor. sálvanos.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor. sálvanos.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros. sálvanos.

V. Nos rescataste, Señor,

R. por tu Sangre preciosa.