domingo, 15 de octubre de 2017

CURSILLO PREMATRIMONIAL
Tendrá lugar el 16 y 17 - 23 y 24 - 30 y 31 de octubre a las 21 h.
LOCAL PARROQUIAL
INSCRIPCIÓN CONFIRMACIÓN
En el despacho parroquial y en la sacristía de la parroquia
VESTIDOS DE TI, ACUDIMOS A LA BODA
El Reino de los cielos se parece a un rey que invitó a la boda de su hijo...Unos no quisieron ir, otros se fueron a sus negocios y...entonces invitó a los que encontró. Cuando el rey vio un comensal que no llevaba traje de fiesta lo expulsó. Porque son muchos los llamados y pocos los elegidos
ENTRA EN TU INTERIOR
¿Cuál es el vestido de fiesta adecuado? Vestido de disponibilidad, vestido que testimonia gratitud, vestido de tu mensaje, vestido de Ti
El banquete del Reino es un don gratuito del Rey – de Dios – pero exige que cada uno de nosotros seamos capaces de aceptar la invitación que nos dirige a cada uno,  y ser coherentes en actitudes, por que haber entrado no da derecho automático a permanecer. Para participar plenamente es necesario haber aceptado el vestido de fiesta, el vestido de la fe. El vestido del que habla la parábola no se mide en centímetros, ni por las características de ser más o menos elegante. Es una forma de comportarse con Dios y con el prójimo, nunca debe ser un disfraz, debemos tenerlo interiorizado y actuar y vivir en coherencia, al estilo de Jesús. El Rey nos invita sin importar nuestro estatus, ni exige nada que no podamos aportar, todos somos bienvenidos. Para ello sacudiremos nuestras vestiduras de injusticias y de mediocridad y nos vestiremos de amor, con la ropa de una persona nueva, porque es una invitación a aspirar a la vida renovada, nueva en su esencia.

Todos somos invitados a la fiesta, a la boda, a formar parte del Reino de Dios, no es una fiesta para un grupo selecto, un grupo exclusivo, Dios nos quiere a cada uno de todos nosotros no solo para los que se creen en pleno derecho. El Rey – Dios – nos invita a todos por que el Amor de Dios es para todos, no está limitado por nuestros límites.


ENVIO AGENTES DE PASTORAL
Esta tarde en la eucaristía de las 20 h.
Oremos para que el Señor derrame sobre ellos su luz y su gracia.
Gracias por vuestro compromiso y disponibilidad

YO TE DIGO “SI”
Ya finalizando mis vacaciones escolares, al lado del mar organizo por el Wsapp, un reencuentro con mis amigos. El sonido del mar es roto por las notificaciones “SI CUENTA CONMIGO”. “Si cuenta con nosotros nos apuntamos””, “como podías dudar que nos apuntáramos”...somos tus amigos.
Por un momento me sentí satisfecho, mis amigos habían respondido a mi invitación ¡Que grandes amigos tengo, siempre puedo contar con ellos”.
Me vino entonces a la cabeza el Mejor Amigo que podemos tener, el que está siempre a nuestros lado, que nos quiere incondicionalmente, el que nos da aliento siempre...ese es Jesús. Y a Él nunca le he dicho que cuenta conmigo, que SI, que soy su amigo.
Es verdad que soy cristiano, me bautizaron mis padres y mis padrinos se comprometieron a que le conociera. Pero yo no me enteré. No fue mi Si. Es verdad que empecé catequesis de comunión y, recuerdo que la mayoría de veces me llevaba mis abuelos por que coincidía con el horario de trabajo de mis padres. Pero yo por entonces pensaba más en el vestido (princesa-marinero...). Es verdad que mi catequista me enseñó a apreciar lo bonito que era tener un amigo tan especial, pero yo...en fin.
Ha llegado la hora de la verdad. Soy mayor, me siento mayor, y me gusta tomar decisiones: que estudiar y porque, ser consciente de mis acciones, del cariño que tiene mis padres hacia mí y yo hacia ellos, del grupo de amigos “mi panda”.
Si es hora de decir a mi Amigo Jesús, que quiero ser seguidor suyo, que quiero conocerlo con mayor profundidad, para así amarlo más aun.
Es hora de decirle “Si – Yo quiero” Yo te digo Si.

Esta tarde iré a la Parroquia, para informarme de la catequesis de confirmación. Quiero decirle SI al proyecto que Él tiene reservado para mí...

domingo, 1 de octubre de 2017



LA NECESIDAD DE  COHERENCIA ENTRE LA PALABRA Y LA ACCIÓN
Un hombre tenía dos hijos, Se le acercó al primero y le dijo “Hijo, ve a trabajar a la viña” Él le contestó: no voy, pero después se arrepintió y fue. Al segundo le dijo lo mismo, él le contestó: voy señor, pero no fue. ¿Quién de los dos cumplió la voluntad del padre?
ENTRA EN TU INTERIOR
La parábola del dueño de la viña y sus dos hijos, nos ubica en una situación demasiadas veces vista en nuestras vidas. Nos recuerda que a menudo olvidamos la palabra dada, y las promesas resultan vacías. Cuantas veces tras un no, hemos cambiado de forma espontanea a un si, y nos hemos comprometido. Pero también es verdad que en ciertas ocasiones las buenas intenciones iniciales se traducen en unas palabras y un compromiso que se lleva el viento.  El Padre envía a sus dos hijos a la viña, pero la respuesta de los dos resulta ambigua, aunque el primero fue al trabajo no actuó coherentemente.
Por el bautismo somos hijos de Dios, pero ¿cuántas veces tras escuchar las propuestas de Nuestro Padre actuamos como Hijos suyos? ¿Nuestro si, es un SI coherente con nuestro interior, o una máscara fácil de poner y quitar?
¿Nuestro compromiso, nuestra fe es solo de fin de semana, y el resto actuamos de espaldas al Padre?
María dijo SI al plan del Padre y se mantuvo firme, pidamos su intercesión para ser consecuentes con nuestro si, con nuestro compromiso al Padre.