domingo, 11 de marzo de 2018




TÚ ÚLTIMO ALIENTO – ALIENTO DE VIDA Jn 3,14-21
Dijo Jesús a Nicodemo: el Hijo del Hombre, tiene que ser elevado, para el que crea en Él, tenga vida eterna
ENTRA EN TU INTERIOR
El último aliento de Jesús crucificado y elevado en la cruz forma el estandarte que nos da aliento de vida, AMOR en la entrega hasta el final, faro elevado en el monte que con su LUZ nos guía hacia el PADRE, hacia la vida eterna. Nicodemo  se acerca a Jesús, le envuelve la cerrazón de la noche. El encuentro y la  conversación entre ellos disipa la oscuridad, las dudas de la mente y del corazón. Nicodemo se acerca para que le instruya, para que le ilumine y así evadir las incertidumbres. ¿ Pero y nosotros que buscamos y que encontramos al acercarnos a Jesús?. Nicodemo espera la llegada de la oscuridad para acercarse, era evidente su miedo a ser visto en el encuentro ¿ Porque, para que, y cuando es nuestro encuentro con Él?. La conversación con Jesús cambia la oscura noche del encuentro en luminosidad. Fue a Jesús de noche y en Él encontró la luz. 

domingo, 4 de marzo de 2018





HAZ DE NUESTRO CORAZÓN TÚ TEMPLO- Jn 2,13-25
…Se acercaba la Pascua y Jesús subió al templo de  Jerusalén,  al entrar lo vio lleno de vendedores y cambistas…”Quitad esto de aquí, no convirtáis en mercado la casa de mi Padre”…“Destruid este templo y en tres días lo levantaré”…Él hablaba del templo de su cuerpo…
ENTRA EN TU INTERIOR
El evangelio de hoy  nos presenta un Jesús alterado, indignado y a la vez apasionado por la casa del Padre. Él busca la sintonía con el Padre, sin “mercadeo” donde cada uno busca su negocio, pero … ¿Y si se presentará Jesús ahora entre nosotros, que descubriría? Tal vez nos encontraría llenos de superficialidades, de pocas implicaciones. En cambio Jesús nos presenta el templo como la casa acogedora y cálida del Padre, donde sus puertas están abiertas a todos, donde nadie se sienta excluido o discriminado, donde la comunidad es familia en tono a Dios-Padre, donde nos sintamos sus hijos.
En este camino de cuaresma, nos encontramos con Jesús que nos profetiza su resurrección al tercer día, al ser Él el Templo de Dios. Es en él donde Dios habita, no en edificios de piedra dura, sino en corazones. Él instaura el lugar de relación verdadera, el lugar del verdadero culto, de vivencia de la espiritualidad, el interior de cada uno de nosotros, templos vivos. Haz de nuestros corazones verdaderos templos.