ACCIÓN DE GRACIAS
Señor Jesús, roca firme y esperanza de
los humildes, Tú conoces el clamor de los pobres y escuchas su oración.
Ellos confían en Ti, incluso cuando todo
parece perdido, y nos enseñan que solo quien se apoya en tu amor encuentra
fuerza para seguir caminando.
Tú, Señor, eres nuestra esperanza.
Cuando las riquezas engañan y los
poderes del mundo se imponen, Tú permaneces fiel.
Haz que tu Iglesia no olvide nunca que
los pobres son tus preferidos, no como objeto de compasión, sino como maestros
de fe y de esperanza.
Despierta en nosotros la valentía de
servir, la alegría de compartir, y el compromiso de transformar las estructuras
que generan pobreza e injusticia.
Enséñanos que ayudar al pobre no es sólo
un acto de caridad, sino un deber de justicia y una respuesta a tu Evangelio.
Señor, haz que nuestras comunidades sean
hogar para todos, donde los descartados encuentren dignidad y los
desesperanzados descubran tu rostro de ternura.
Que aprendamos a ver en cada pobre un
hermano que nos conduce a Ti.
María, Madre de los pobres y consuelo de
los que sufren, acógenos bajo tu manto y enséñanos a confiar, como tú, en la
promesa del Señor.
Que con tu intercesión podamos repetir
cada día:
«Tú, Señor, eres mi esperanza; no
quedaré nunca defraudado».
Amen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario