domingo, 27 de enero de 2019
sábado, 12 de enero de 2019
EL AMOR NOS AMA - “TÚ
ERES MI HIJO AMADO”
Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también
Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajo el Espíritu
Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz
del cielo: ”Tú eres mi Hijo, el amado: en ti me complazco”
ENTRA EN TU INTERIOR
El bautismo nos cambia la vida, también en Jesús cambia su
forma de vivir. Pasa de la vida tranquila de Nazaret a dedicarse a su misión, pasa
del silencio a predicar la Buena Noticia. El Bautismo marcó un antes y un
después. El Bautismo de Jesús no lleva a recordar el nuestro, cuando fuimos
bautizados. Pasado el tiempo nos podríamos preguntar ¿Cómo hemos asumido el
compromiso como hijos de Dios? ¿Vivimos nuestra condición de bautizados o nos
hemos conformado en estar bautizados? En demasiadas ocasiones el sacramento del
bautismo se limita al mero rito religioso, se ha olvidado el hecho fundamental
de ser cristiano, es decir aceptar una opción de vida, asumir un estilo de vida
a la luz del ejemplo de Jesús. Yo fui bautizado pero ¿En que se me nota?
Mientras Jesús oraba, se abre el cielo - el Padre se acerca a
los hombres- y Dios, desde el cielo, manda su Espíritu sobre Jesús – e
inaugura una nueva etapa en la relación de Dios con toda la humanidad- , y el
hijo de María es definido como el muy amado Hijo de Dios, en quien se complace.
“Tú eres mi hijo amado/a ¿Me siento hijo amado de Dios? ¿Cómo es mi experiencia personal de ser y
sentirme hijo amado de Dios? Sentirnos
amados por el Padre, amados por el Amor, nos debe llevar también a nosotros a
nuestra misión, a ser transmisores de ese Amor ¿Lo manifiesto en mi servicio a
los demás?
sábado, 5 de enero de 2019
TU ESTRELLA NOS GUIA
Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo
del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén,
diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su
estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» Al oír esto, el rey Herodes
se sobresaltó…He aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba
delante de ellos, hasta que se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al
ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al
niño con María su madre y, postrándose, le adoraron…
ENTRA EN TU INTERIOR
Una estrella, una luz en el interior del
corazón hace que emprendan la búsqueda y se ponen en camino, no conocían el
camino, pero siguiendo la estela de luz se arriesgan en su búsqueda, se dejan
guiar, y arde la esperanza de encontrar la Luz que ilumina el mundo. Dios se
manifiesta a toda la humanidad, no conoce razas ni culturas, se revela a todos
y cada uno, sin excepción. Unos magos del mundo se encaminan y lo encuentran,
si hubieran permanecidos quietos, esperando nunca se hubieran “llenado de
inmensa alegría”. ¿Me pongo en camino, en constante búsqueda y sé interpretar -
la estrella -o estrellas que marcan el camino hacia Ti? ¿Hasta qué punto nos
parecemos a los magos que emprendieron la búsqueda? Tal vez lo busquemos lejos
y en realidad lo tenemos delante de nosotros, en nuestro prójimo, en nuestro
entorno – no nos hace falta realizar grandes viajes-, a veces lo tenemos
delante y no le reconocemos. Se ponen en camino y le encuentran junto a su
Madre, María, le adoran y le obsequian: oro, incienso y mirra. ¿Pero y
nosotros, que regalos entregar? De seguro que si buscamos en el interior
encontraremos que ofrecerle. Todos tenemos en nuestro corazón tiempo para
dedicar a la escucha, manos para arropar, compartir… Ojala seamos capaces de
encontrar y seguir la estrella de la Epifanía que Tú nos pones en nuestro
camino y que sea la señal que nos guie siempre.
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