ACCIÓN DE GRACIAS
Que tu mirada gane
en hondura y detalle
para que puedas ver
más claramente
tu propio viaje con
toda la humanidad
como un viaje de
paz, unidad y esperanza.
Que seas consciente
de todos los lugares
por los que caminas
y vas a caminar en el nuevo año,
y que conozcas, por
experiencia, qué bellos son
los pies del
mensajero que anuncia la paz y la buena noticia.
Que no tengas miedo
a las preguntas
que oprimen tu
corazón y tu mente;
que las acojas
serenamente y aprendas a vivir con
ellas hasta el día
en que todo se remanifieste y sepa.
Que des la
bienvenida con una sonrisa
a todos los que
estrechan tu mano:
las manos extendidas
forman redes de solidaridad
que alegran y
enriquecen con su presencia protectora.
Que tu vida este
año, cual levadura evangélica,
se mezcle sin miedo
con la masa
y haga fermentar la
Iglesia y el mundo en que vivimos,
para que sean
realmente nuevos y tiernos.
Que sea tuyo el
regalo de todas las cosas creadas;
que sepas
disfrutarlas a todas las horas del día;
y que te enfrentes,
con valentía y entusiasmo,
a la responsabilidad
de cuidar la tierra entera.
Que el manantial de
la ternura y la compasión
mane sin parar
dentro de ti, noche y día,
hasta que puedas
probar los gozos y las lágrimas
de quienes caminan
junto a ti, tus hermanos. Amén

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