sábado, 9 de enero de 2021

2021 AÑO B BAUTISMO DEL SEÑOR

 Empezamos el 2021 con dos fiestas de gran profundidad: la Epifanía y el Bautismo de Jesús.

Treinta años de anonimato y de repente a orillas del Jordán, Jesús aparece en escena y una voz del cielo lo presenta al mundo como el hijo bien amado y predilecto del Padre.

El espíritu desciende sobre Jesús y la voz que dice “Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”. Todos estamos llamados a oír esa voz que nos llama hijos predilectos. Es un amor tan grande que rasga los cielos, los abre de par en par y jamás se volverán a cerrar.

Inmediatamente, saliendo del agua, vio los cielos abiertos y el Espíritu descender hacia él como una paloma. Es de una enorme belleza este relato: los cielos se desgarran, como por un amor incontenible; ellos se desgarran y se rompen bajo la presión de Dios, bajo la urgencia de una humanidad más creativa y fraterna. Se abren de par en par como los brazos del que ama con el corazón. De este cielo abierto y rebosante de vida sale el aliento de Dios como una paloma.

El Génesis nos habla de una danza del Espíritu sobre el agua en los comienzos de la vida. Hoy una paloma bailando en el río es el comienzo de la vida pública de Jesús. Y se oyó una voz del cielo que dijo tres palabras poderosas:

- La primera palabra es la pronunciada sobre Jesús: Hijo. Es decir, un yo se dirige a un tú, a cada uno de nosotros. El cielo no está vacío, no está mudo. Y habla con las palabras propias de un nacimiento, los hijos, un término poderoso para el corazón. Cumbre de la historia humana. Dios genera hijos de Dios, genera hijos según su propia especie, todos tenemos el manantial en el cielo, el cromosoma divino está en nosotros.

- Segunda palabra: No solo llama hijo, sino amado. Hijo amado, antes de hacer nada, somos hijos amados. Tal como soy y lo que soy, soy amado. Y que seamos amados depende de él, no depende de nosotros.

- La tercera palabra: en ti me complazco, estoy complacido contigo. La Voz clama desde lo alto del cielo y clama para el mundo la alegría de Dios: Dios Padre nos dice: es hermoso estar contigo. Te amo, hijo, y me gustas. Estoy feliz contigo. Antes de que digas que sí, incluso antes de que abras tu corazón, mirarte me produce alegría, eres hermoso, un prodigio que respira, que ama, que siente y por eso estoy encantado.

Vivamos conscientes de nuestro bautismo y sintámonos hijos amados, queridos y predilectos del Padre. Tenemos su fuerza y su energía dentro de nosotros, tenemos su Espíritu que da vida y nos rejuvenece y nos fortalece, continuemos trabajando para que esta buena noticia llegue a todos los bautizados.

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