martes, 31 de diciembre de 2024


 

Andar por la vida portando tu mensaje y buena noticia; andar erguido y feliz a pesar de las inclemencias del camino, de las tormentas y contratiempos; andar a plena luz sin miedo a ser reconocido como testigo tuyo aquí y ahora.

Detener el paso y descansar de cargas y agobios; dialogar y compartir cada día con quienes van y vienen; volver a salir y agradecer el camino y sus historias; reiniciar la marcha y vivir las costumbres y las sorpresas...

Ser consciente de lo que has puesto a nuestro lado; mirar atentamente en todas las direcciones sin olvidar el horizonte, y contemplar el cielo abierto, ya para siempre, con sus luces, silencios y voces...

Hoy y cada día, protegido por tu manto y sombra, me siento más hijo, más bautizado, más ligero, más lleno de alegría, más encontrado, más enviado y más amado.

Feliz año nuevo.

Amén

 

sábado, 28 de diciembre de 2024

2024 CICLO C TIEMPO DE NAVIDAD

SAGRADA FAMILIA

Celebramos hoy la festividad de la Sagrada Familia de Nazaret, que encuentra su marco adecuado en el contexto navideño. Dios eligió a una familia humilde y sencilla para vivir entre nosotros. Su día a día discurrió como la de cualquier familia humana entre alegrías, problemas inesperados y sufrimientos. Jesús eligió hacerlo en una familia. Es hermoso verle integrado en la red de afectos familiares, naciendo y creciendo en el abrazo y el cuidado de los suyos.

La comunidad cristiana ha defendido y protegido siempre el valor de la familia entendida, según el proyecto de Dios, como una comunidad de vida y de amor.

La Familia de Nazaret es decididamente única y es lógico preguntarse si es posible tomarla como modelo para la familia cristiana de hoy. A pesar de todo, son muchas las familias que hoy, dentro de los límites propios de la fragilidad humana, se esfuerzan por construir una familia sana y en comunión, intentando reflejar los valores fundamentales de la familia de Nazaret. La oración y la gracia del sacramento del matrimonio, que permanece a lo largo de la historia de la familia, pueden ayudar para lograr esa añorada aspiración. Una familia en comunión y armonía es uno de los mejores testimonios que los cristianos pueden ofrecer en estos tiempos de confusión.

Nosotros afirmamos la dignidad y el valor primordial de la familia y nos preguntamos cómo está viviendo hoy la familia cristiana en una sociedad donde han surgido diversos modelos de entender esta realidad. Sin duda en este momento histórico la familia en general vive una crisis de identidad. Tampoco es fácil para la familia cristiana vivir la realidad familiar en un mundo que cambia tanto y tan rápido. Es indudable que la familia es fundamental en la vida social de la persona, que garantiza su formación emocional, así como los valores que orientan la trayectoria de cada individuo.

En el Evangelio vemos que incluso en la Sagrada Familia no todo va bien: hay problemas inesperados, angustia, sufrimiento. María y José buscan angustiados a Jesús y cuando lo encuentran, su madre le dice: hijo ¿por qué nos has hecho esto? Conocemos la respuesta de Jesús, que María y José no entienden. Pero respetan la decisión del hijo que va madurando y con quien deben establecer nuevos lazos de respeto y amistad. La clásica ruptura que se repite en el seno de cada familia cuando los hijos viven las distintas etapas del desarrollo.

Los padres de Jesús necesitan tiempo para aprender a conocer a su hijo. Cada día, en la familia, hay que aprender a escucharnos y comprendernos, a caminar juntos, a afrontar los conflictos y las dificultades en común. Porque la felicidad de una familia nace de la dedicación de unos a otros, del afecto y respeto mutuos, de la armonía y de la reconciliación frecuente entre sus miembros.

Necesitamos ante todo buscar, cuidar y desarrollar un proyecto sano, digno y dichoso de familia que pueda plasmarse en la vida concreta de cada hogar. 

 

Día 6 de Enero – Epifanía del Señor

A las 11 horas, clausura del 70 aniversario de la institución de nuestra parroquia

 

 


 

CONCIERTO DE NAVIDAD A BENEFICIO DE LOS DAMNIFICADOS DE LA DANA

Jueves 2 de enero a las 20'15 horas

Convento de las Madres Agustinas

Los interesados pueden pasar a adquirir los tiquets o la entrada de fila 0, por la sacristía de la Parroquia de S. Antonio. Gracias por vuestra colaboración


 

Dice Dios: cada vez que nace un niño sigo confiando en vosotros, porque entregaros un hijo es delegar mucho de mí en vosotros: es haceros continuadores de mi obra, portadores de mi Espíritu, padres y madres de mi evangelio vivo y cuna del mundo al que tanto quiero.

Todo niño viene a través vuestro, y toda buena noticia se encarna en vuestro seno.

Pero la fuente de la vida, tiene su origen en mis entrañas y en el amor desbordado que a veces os alcanza.

Acostumbraos, pues, a verme en ellos; su frágil transparencia es mi presencia que os ilusiona, mi navidad más humana, mi palabra encarnada, verdaderos sacramentos en la historia.

En ellos abrazáis mi ternura hecha carne vuestra; en ellos os solidarizáis con mi debilidad y también con mis sueños y esperanzas más íntimas.

 Deteneos de vez en cuando ante ellos, contempladlos despacio: estáis ante el misterio de la vida, ante el milagro del amor, ante la mejor buena noticia, gratuita.

Permanezco junto a vosotros, día y noche, empeñado en cuidarlos, y cuidaros, con mimo para que crezcan y continúen mi obra, -la vuestra, la nuestra, entendámonos-.

Contad siempre conmigo.

Yo me alegro de poder contar con vosotros.

Amén

 

 

miércoles, 25 de diciembre de 2024


 

DEJAME, SEÑOR

Que me acerque hasta el umbral del portal y comparta, con José y con María, este momento en el que, el cielo se regala generosamente, y no toda la tierra se abre ni dice ¡gracias, Señor!

Que me haga eco de tu nacimiento y proclame a los cuatro vientos que la pequeñez es signo de grandeza que Dios humanado es divino también que, a Dios, por ser Niño, se le comprende y se deja querer.

Que te arrulle, con mis manos, a pesar de mis fragilidades te cante villancicos, aunque mi vida desafine que te cubra con mi abrigo, aunque sea demasiado elegante.

Déjame, buscarte en donde el mundo jamás quiere que yo encuentre, en la sencillez de una morada en el silencio de una noche estrellada en el regazo de una mujer aldeana y pobre en la mirada de un hombre confiado y generoso.

Déjame, Postrarme ante tus pies.

Y hacer acto de alabanza y de fe.

Darte el aliento que el mundo necesita de ti.

Y que tú me des, si quieres y lo deseas, alas para volar de valle en valle, de casa en casa, de barrio y en barrio anunciando lo que mis ojos ven y lo que mi corazón siente:

¡Ha nacido el Dios de Israel! ¡Aleluya!

 


 

Sólo Tú, Señor, eres capaz de mantenernos despiertos y en vela en una noche en la que, no debemos dormir.

Sólo Tú, Señor, haces que nuestros rostros resplandezcan con la auténtica y más pura luz de la Navidad.

Sólo Tú, Señor, produces el milagro del silencio donde, un Niño, gime y llora por la humanidad.

Sólo Tú, Señor, conviertes esta noche en la hora del amor y de la verdad, en el triunfo de la humildad sobre el orgullo.

Sólo, Tú, Señor, cumples lo que prometes.

Eres pequeño siendo tan grande, accesible siendo tan inaccesible, humano siendo tan divino, humilde siendo tan poderoso.

Sólo, Tú, Señor, eres la luz que ilumina los rincones más oscuros en los que el hombre se pierde.

Tú que, sin dejar de ser Dios, te haces hombre.

Tú que sin dejar de ser hombre, sigues siendo Dios: Misterio y Palabra; Palabra y Carne.

Dios y Hombre; Cielo y Tierra; Estrella y Luz.

Todo así de grande y de santo, Señor, porque, sólo Tú eres hábil en aproximarte y fundirte en un abrazo con el hombre, por el guiño y semblante de un simple Niño.

Amén.

 


 

2024 CICLO C TIEMPO DE NAVIDAD

 

Queridos hermanos estamos celebrando la gran alegría del nacimiento de Jesús. La Navidad es un niño que nace, débil, indefenso, que necesita de nuestro amor y cuidados para poder vivir y realizar su misión. La Navidad es el abrazo de Dios a toda la humanidad. Porque lo que celebramos en Belén es el nacimiento de Jesús, Dios se hace accesible, nos abraza en nuestra fragilidad y nos invita a vivir con Él.

El abrazo es un gesto que consiste en envolver a otra persona con los brazos, generalmente como una forma de saludo, consuelo, afecto o amor. Es una acción corporal cargada de significados y emociones. Todos necesitamos ser abrazados. Cuando somos abrazados por amor la vida cambia. Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único (Juan 3:16). Es el poder transformador del amor.

A veces en medio de la oscuridad, cuando todo parece perdido, surge una fuerza inesperada. El pueblo que caminaba en las tinieblas vio una gran luz. Esta es la luz de Belén. Y desde entonces ilumina toda acción buena y desinteresada de los hombres. Hagamos memoria de lo que hemos sufrido en nuestras tierras valencianas, a causa de las inundaciones. Hemos experimentado el poder de la acción desinteresada de las personas. Un poder que no necesita capa (de Superman) ni uniforme, que no busca ser reconocido, pero que tiene la capacidad de transformarlo todo.

Esto es lo que nos enseña la Navidad como el gran abrazo de Dios a la humanidad. Él se encarna y se hace uno más como nosotros para darnos la posibilidad de soñar a lo grande y de realizar obras y gestos solidarios enormes. La Navidad rompe nuestros esquemas. Dios se hace infinitamente pequeño, su palabra es el llanto de un recién nacido que confía en un rostro que le sonríe, en una mano que le acaricia, en un pecho que le alimenta.

No somos héroes para cambiar el mundo de un plumazo, sino ciudadanos comunes, amigos, vecinos, de todos aquellos que, sin poder volar, fueron los primeros en llegar a quienes más los necesitaban. Una fuerza que mueve a las personas a hacer lo que parece imposible, porque el verdadero heroísmo es eso: tener la capacidad de hacer grandes cosas por los demás y hacerlo sin pedir nada a cambio. Y con todo el amor del mundo.

El abrazo de Dios que se acerca a nuestra humanidad evoca una sensación de cercanía y compasión divina. Puede interpretarse como un recordatorio de que, a pesar de las dificultades y el sufrimiento que enfrentamos como seres humanos, hay una presencia amorosa y protectora que nos rodea y nos ofrece consuelo. La Navidad, más allá de los aspectos materiales y comerciales, es oportunidad para reflexionar sobre lo que realmente importa. Este año, más que nunca, es esencial estar presentes para aquellos que atraviesan momentos difíciles. Seamos capaces de acompañar la Vida. Amén

sábado, 21 de diciembre de 2024

El próximo 24 de diciembre, con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro del Vaticano por el Papa Francisco, comenzará el Jubileo del año 2025 bajo el lema - Peregrinos de la Esperanza -.

La Archidiócesis de Valencia abrirá solemnemente el Año Jubilar 2025 convocado por el Papa Francisco el próximo 3 de enero, con una celebración que presidirá el Arzobispo, Monseñor Enrique Benavent, a las 18.00 horas, en la Catedral.

 


 


 

Para acoger la vida y portar al Dios que nos crea, hay que ser, con humilde dignidad, hueco suave y cálido, tan entrañable y gratuito que sorprenda a quienes nos miran.

Vaciarse de otros proyectos, de otros sueños y embarazos, y de cordones umbilicales que nos retengan, como si fuéramos necesarios, cuando lo que somos es servicio.

Para acoger la vida y portar a Dios con alegría hay que ser vírgenes como María para que el Espíritu repose en nuestras entrañas dormidas y nos embarace con energía.

Para acoger al Dios que viene y es la vida basta ser hueco, vacío hecho regazo, entraña, virgen enamorada.

Pero, a veces, para no perder la esperanza, hay que pasar noches en vela y tomar decisiones arriesgadas, como José, el esposo de María, y aceptar que el Espíritu desborde nuestra cabeza, corazón y entrañas.

Para que nazca la vida y Dios se haga Emmanuel ahora, hay que acoger con ternura a toda persona que lo necesita y vaciarse de miedos y pesadillas.

Heme aquí, Señor de la vida, intentando ser hueco suave y cálido y gozar de tu compañía.

Amén

2024 CICLO C

TIEMPO DE ADVIENTO IV

Se acaba el tiempo de Adviento, el tiempo concentrado en cuatro semanas para prepararnos a la Navidad. Hoy el evangelio nos invita a contemplar la escena de la visitación de María a su prima Isabel. María e Isabel, dos mujeres, y las dos sorprendidas y agradecidas. Dios es el primero que las visita y las bendice con el don de la maternidad.

No son dos embarazos normales, la normalidad de Dios nada tiene que ver con nuestra normalidad.  María, muy joven, prometida con José, no conoce aún varón, pero conoce y es conocida por Dios. María, en su casa y en sus cosas, es visitada por Dios y es invitada a vivir la aventura de la maternidad y de la fe sin entender nada. El plan de Dios, los caminos de Dios, no caben en la cabeza de María ni en la nuestra. María se abrió a Dios incondicionalmente y Dios hizo su obra.

Isabel, casada con Zacarías, ambos viejos, viven en fidelidad a las promesas, a Alianza del Antiguo Testamento. Oran y esperan. Dios les bendice con el mejor don para un matrimonio judío, un hijo.

María, joven bajo sospecha de pecado e Isabel embarazada de vieja hace el ridículo y sería motivo de más de una broma pesada. Las dos necesitan compartir sus alegrías y sus miedos en la intimidad, lejos de las miradas burlonas de los maliciosos, necesitaban soledad, silencio y comprensión.

El saludo de Isabel “Bendita tú entre las mujeres”. El evangelista nos presenta a Isabel como conocedora del presente y también del futuro. María es la mujer elegida y amada por Dios. La mujer que será aclamada a través de los siglos como la madre de Dios a la que saludamos con el mismo saludo de Isabel en el Ave María. Nuestros saludos son más prosaicos y más rutinarios.

María es el prólogo y el epílogo de esta historia maravillosa e increíble que da cuerpo al Mesías, Jesucristo. María creyó. Todos necesitamos una caloría de fe al día para seguir celebrando y viviendo el mensaje de la Navidad. La fe es el telescopio que nos acerca lo que está lejos, que agranda lo pequeño y nos lo hace visible.

María e Isabel, dos mujeres embarazadas, dos hijos que saltan de alegría en el seno de unas madres que, en la intimidad, hablan de sus cosas, de sus sueños. Termina el Adviento, el sueño que llevamos dentro se hace realidad porque somos soñados por Dios.

Uno de los rasgos más característicos del amor cristiano es saber acudir junto a quien puede estar necesitando nuestra presencia. Ponerse en camino y marchar aprisa junto a otra mujer que necesita en esos momentos su ayuda, gran gesto de María. Esta es la manera de amar que hemos de recuperar en nuestros días, y que consiste en acompañar a vivir.

No se trata de hacer «cosas grandes». Quizá, sencillamente, ofrecer nuestra amistad a ese vecino hundido en la soledad, estar cerca de ese joven que sufre depresión, tener paciencia con ese anciano que busca ser escuchado por alguien, estar junto a… alegrar el rostro de ese niño triste marcado por la situación precaria de su familia. En definitiva, estar cerca de todos los que necesitan y simplemente acompañar a vivir.

 

miércoles, 18 de diciembre de 2024


 

2024 DICIEMBRE ADORACIÓN EUCARISTICA.

EL BURRO ORGULLOSO

Cercana ya la Navidad queremos estar contigo para aprender de ti como tener un corazón humilde y sensato. Para acoger tu misterio de la natividad es necesario hacerse humildes y abrir nuestros corazones a tu presencia. Solo así podremos compartir tu misterio de hacer carne como nosotros y tu cercanía al mundo. La Navidad es el abrazo de Dios a la humanidad.

Que no seamos orgullosos como le pasó al protagonista de esta historia.

El Burro Orgulloso: En un monasterio retirado en medio de una montaña, vivía desde muy pequeño un burro, cuyo trabajo consistía en dar vueltas al molino para obtener el agua necesaria para los monjes. Todos los días debía madrugar para hacer su rutinaria tarea, pero el burro pensaba.

- Este trabajo mío parece no tener fin. ¡Qué no daría por salir al mundo exterior, para saber qué hay más allá de los muros del monasterio!

Así pasaba los días, mirando hacia el horizonte, tratando de adivinar cómo sería el mundo. Hasta que, cierto día, le llegó la oportunidad que esperaba. El abad le ordenó a uno de los monjes que llevara al burro hasta la aldea cercana, y trajera una carga que estaban esperando desde hacía días. Al fin estaba conociendo ese mundo que apenas había imaginado.

Al llegar a la aldea, colocaron con cuidado la carga sobre el lomo del asno. Entonces, ya más pausadamente, emprendieron el camino de regreso hacia el monasterio.

Pero en este trayecto, el burro comenzó a notar algo insólito. A medida que avanzaban, al cruzarse con los viajeros y campesinos que recorrían el mismo camino, unos se inclinaban con reverencia, otros se arrodillaban mientras descubrían sus cabezas y todos se persignaban con gran devoción.

El burro entendió que era su presencia la que causaba tal conmoción. Seguramente estaban abrumados por su porte y su aura de grandeza. Entonces levantó la cabeza con orgullo y siguió caminando a paso firme.

Así continuaron su camino, el monje saludando con una venia leve a quienes se cruzaba, y el burro muy dueño de sí mismo, presumiendo su importancia.

Tan pronto llegaron al templo, los monjes aliviaron al burro de su carga. Después de dejarlo descansar un rato, lo condujeron, como siempre, al molino para que comenzara su faena diaria. Pero sintiendo que ahora su dignidad no le permitía hacer un trabajo tan servil, se negó a conducir la rueda del molino.

Los monjes trajeron otro asno para cumplir con la tarea. Pensando que aquel burro ya no era de utilidad, resolvieron dejarlo en libertad. Tan pronto se vio de nuevo en el camino, pero ahora libre de amos, el burro trotó colina abajo, esperando ser adorado nuevamente, como correspondía a su naturaleza divina. Llegando a la aldea, observó que tocaban tambores y lanzaban pólvora.

- ¡Tal como lo pensé, se dijo, me vieron venir y han salido para darme la bienvenida!

En realidad, se trataba de unas festividades que casualmente se celebraban ese día, y todo el pueblo había salido para celebrar. Pero el burro trató de abrirse paso por el medio de la orquesta, sintiendo que debía estar en el medio de la celebración.

Pero cuando todos vieron cómo interrumpía los cánticos, pasando entre ellos sin mirar a los lados, se llenaron de enojo. Comenzaron a golpearlo con todo lo que encontraron a mano, hasta dejarlo casi muerto a un lado del camino.

Entonces, lleno de confusión, el burro regresó al galope hacia el monasterio, al no ocurrírsele un refugio más seguro. Una vez allí, buscó al monje a cuyo cargo siempre había estado, y con ojos desorbitados, le narró su amarga experiencia:

- No puedo entender la crueldad de la gente. Cuando veníamos de regreso desde la aldea, todos me hacían reverencias y me adoraban. Ahora me han golpeado, hasta casi dejarme muerto. ¿Por qué?

El monje apenas suspiró con benevolencia, y le contestó: ¡Realmente no puedes comportarte de otro modo que como un burro tonto! ¡Ellos no se estaban arrodillando ante ti, sino ante la estatua de Cristo que estabas cargando!

Señor Jesús ayúdanos a desechar todo el orgullo y la soberbia que reflejan una realidad que solo habita en nuestro deseo engañoso. Ayúdanos a acogerte en Navidad con un corazón humilde y abierto y que nos preocupemos un poco más de los demás intentando acogerlos en lo más profundo de nuestro ser. Amén

domingo, 15 de diciembre de 2024

CONCIERTO DE NAVIDAD
Sábado 28 de diciembre a las 20 horas
Convento de las Madres Agustinas
Los interesados pueden pasar a adquirir los tiquets por la sacristía de la Parroquia de S. Antonio.
Gracias por vuestra colaboración

 


 CONCIERTO DE NAVIDAD A BENEFICIO

DE LOS DAMNIFICADOS DE LA DANA

Jueves 2 de diciembre a las 20'15 horas
Convento de las Madres Agustinas
Los interesados pueden pasar a adquirir los tiquets en la sacristía de la Parroquia de S. Antonio.
Gracias por vuestra colaboración

sábado, 14 de diciembre de 2024



                      Encendido de la tercera vela de Adviento
 


 


 


 En Adviento, aventar, para que el aire penetre en las entrañas, para limpiar nuestros rincones y zonas oscuras, para separar el grano de la paja, y recoger la cosecha anunciada.

Aventar para mullir la tierra, para clarear el horizonte y las sendas, para que el viento nos lleve a la otra orilla, para adelgazar nuestras querencias, y acrisolar nuestras pertenencias.

Aventar para descubrir lo vacuo y lo que pesa, para purificar nuestra historia, para que la semilla caiga en tierra buena, para que la esperanza florezca, y colaborar en tu empresa.

En Adviento, aventar, dejando que el viento sople como quiera, para que despunten las promesas, y el que viene se sienta como en su casa, aunque sea emigrante y de tierra extraña.

En Adviento, aventar, para preparar tu Navidad y disfrutar de la buena nueva.

Amén


 

2024 CICLO C TIEMPO DE ADVIENTO III

 

El Tercer Domingo de Adviento es el domingo de la alegría (o «Domingo Gaudete») porque está próximo el Señor. De ello nos hablan las lecturas de esta Eucaristía.

El profeta Sofonías nos habla de que Dios es feliz. Feliz por ti. Siempre la misma emoción: ¡exultará de alegría por ti! Exultar es el verbo de la danza.

Pero inmediatamente después, el Evangelio por medio de Juan bautista, el profeta áspero y seco, nos pone los pies en la tierra y nos devuelve a lo cotidiano,

Juan Bautista anuncia en el desierto, ante la multitud, que está a punto de llegar el Señor, y todos deben prepararse para ello, haciendo obras que den buen fruto. Mucha gente acude a él: desde Jerusalén tardaron días en caminar, ¿Qué buscan? Sus preguntas son precisas, serias: ¿qué debemos hacer?

Y las respuestas son claras y serenas; apuntan a pequeñas opciones posibles para todos.

La primera: el que tenga dos túnicas que dé una al que no tiene, y el que tenga comida que dé una al que no tiene. La economía de la acumulación es sustituida por la economía del don, la compra convertida en compartir. “La conversión pasa por los bolsillos” (Papa Francisco),

El verdadero problema del mundo no es la pobreza, sino la acumulación: hay pan suficiente para todos en la tierra, y falta por la avaricia de unos pocos. Juan nos dice a todos que hagamos un esfuerzo por compartir lo que tenemos. Sobre todo, lo que Jesús nos pide es que compartamos nuestro cariño y nuestra alegría.

La segunda: No exijamos nada más de lo que está fijado. Apliquemos la honestidad. No la de los demás, sino la mía, la única que está en mi mano. No maltratar ni extorsionar a nadie. No nos aprovechemos de nuestra posición para humillar; no abusemos de nuestra fuerza para maltratar o hacer llorar.

Juan no pide nada extraordinario, sino que señala cosas realizables para cualquiera: no pasemos por el mundo como depredadores y abusadores.

En estos días previos a la Navidad, ¡miremos hacia arriba! La cabeza alta, para ver la sonrisa y la danza de Dios. Saber que somos amados, por ese fuego, y eso nos basta.

La Navidad es una fiesta pensada para vivir el Reino de Dios, cuando celebramos el nacimiento del Niño Jesús junto a nuestros familiares o con nuestra comunidad. El Niño Jesús nace en nuestro corazón y en nuestro mundo para hacerlo más humano y más fraterno. La Navidad nos tiene que hacer más humanos y más auténticos, ojalá la coherencia y el sentido común brillará en nuestros días con todo su esplendor y así compartiremos todos juntos su amor y felicidad.

miércoles, 11 de diciembre de 2024


 

 

2024 DICIEMBRE ADORACIÓN EUCARÍSTICA

 MI PADRE ES EL PILOTO

 

Señor Jesús en esta tarde de adviento, nos estamos acercando a celebrar tu nacimiento, tu presencia en medio de nosotros y a través de nuestra carne. En esta esperan confiada de tu cercanía queremos depositar nuestra confianza. La palabra de Dios, tus palabras transmiten confianza. Es decir, tenemos la certeza de que tu presencia, es efectiva en nuestros corazones ante cualquier circunstancia. Poseemos la convicción de que podremos descansar en Ti, todas nuestras cargas y los obstáculos que se nos presentan saldremos. Y es la paz ganada, de creer que incluso en los momentos más apremiantes de nuestra vida, contamos con Tu poder Señor, que todo lo puede y todo lo alcanza.

La confianza genuina en Ti, Señor, se expresa entonces en una fe fortalecida, que nos da sobre todo una paz y una calma inigualables para afrontar cada uno de los retos que implica el complejo trayecto de la vida. Escuchemos esta bonita historia.

Mi Padre es el Piloto: El hombre observó al niño solo en la sala de espera del aeropuerto aguardando su vuelo.

Cuando el embarque comenzó, El niño fue colocado al frente de la fila, para entrar y encontrar su asiento antes que los adultos.

Al entrar al avión, el hombre vio que el niño estaba sentado al lado de su asiento.

El niño fue cortés cuando conversó con él y, enseguida, comenzó a pasar el tiempo pintando un libro. No demostraba ansiedad o preocupación con el vuelo mientras las preparaciones para el despegue estaban siendo hechas.

Durante el vuelo, el avión entró en una tempestad muy fuerte, lo que lo hizo balancearse como una pluma al viento. La turbulencia y las sacudidas bruscas asustaron a algunos pasajeros.

Pero el niño parecía encarar todo con la mayor naturalidad.

Una de las pasajeras, sentada del otro lado del corredor, estaba preocupada con todo aquello y preguntó al niño:

-¿No tienes miedo?

- No señora, no tengo miedo, respondió él, levantando los ojos rápidamente de su libro de pintar. ¡Mi padre es el piloto!

Existen situaciones en nuestra vida que recuerdan un avión pasando por una fuerte tempestad. Por más que intentemos, no conseguimos sentirnos en tierra firme. Tenemos la sensación de que estamos colgados del aire sin nada para sostenernos, para asegurarnos, en que apoyarnos, y que nos sirva de socorro.

Te pedimos Señor Jesús que cuando lleguen estas horas recordemos, con serenidad y confianza, que: nuestro “padre” es el piloto y que por muchas que sean nuestros problemas y dificultades, Dios nos ama y nos cuida.

Hay momentos en nuestra vida en los que los sucesos nos sacuden un poco y nos encontramos con turbulencias. No vemos terreno sólido y nuestros pies no pisan lugar seguro. No tenemos donde agarrarnos y no nos sentimos seguros. Pero hemos de recordar que nuestro Padre Celestial es nuestro piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el creador del cielo y la tierra. Y la próxima vez que llegue una tormenta a tu vida o si en este momento estás pasando por una, alza tu mirada al cielo, siéntete confiado y di para ti mismo: ¡Mi Padre es el piloto!

Como el niño confiaba en su padre, aprendamos a confiar en ese maravilloso piloto, que nos cuida y ayuda con muchísimo amor a pasar por cualquier tormenta, dificultad o problema, por más difícil que éste sea. Ese piloto se llama: JESÚS

Tenemos la seguridad de que llegado el momento Jesús nos ayudará a actuará de manera correcta en una determinada situación.

Siempre que nos encontremos con problemas y dificultades, levantemos los ojos al cielo y recordemos que nuestro Padre es el Piloto. Dios siempre estará ahí para ti, confía plenamente en Él.

Querido Jesús sacramentado ayúdanos a sentirnos siempre bajo tu mirada misericordiosa y protectora y en cualquier momento que una tormenta llegue a nuestra vida, que digamos con toda la confianza puesta en Ti: ¡El Piloto es nuestro Padre! Amén

sábado, 7 de diciembre de 2024


 CAMPAÑA DE NAVIDAD

Las colectas del próximo sábado 14 y domingo 15 de diciembre irán destinadas a ayudar a las familias necesitadas. Gracias por vuestra colaboración


 


 DOMINGO 15 DE DICIEMBRE
ROMERIA A LA ERMITA DE SANTA LUCIA

La Romería saldrá a las 11 horas desde el parque del bosque Diana con los niños de catequesis de primera comunión, jóvenes de catequesis de confirmación, grupo júniors parroquial.
La misa de Campaña dará inicio a las 12 horas.
Estáis todos invitados.
Terminada la celebración la Ermita permanecerá abierta hasta las 14 horas.


 Viernes 13 de Diciembre

FESTIVIDAD DE SANTA LUCIA
misa en la Ermita a las 12 horas

ACCIÓN DE GRACIAS

En el corazón del adviento, sale a nuestro encuentro Santa María, pura antes y después.

Tu figura, ante todo, es adelanto y aperitivo de la pascua definitiva.

Tu belleza y sencillez, tu obediencia y blancura, Tu humildad y hondura, son signos de la bondad del mismo Dios, que se va hacer presente en Belén.

María es la mujer que nos ayuda a apostar: Por la sencillez, frente a la abundancia de la sociedad.

Por la obediencia, frente al anarquismo.

Por la pureza, frente al simple deseo o placer.

Antes que la pobreza, el hombre prefiere el materialismo.

María, en el corazón del adviento, nos señala esas virtudes, esos dones, esas gracias, que Dios da a los que confían y esperan en Él.

María, llena de gracia, nos anima a dejarnos guiar por ese Dios, que colma con toda bendición al que se abre, de arriba abajo, a su voluntad.

Amén.

 

 

 

2024 CICLO C

TIEMPO DE ADVIENTO II INMACULADA CONCEPCIÓN

 

El Adviento, tiempo de espera y esperanza, nos convoca con fuerza a preparar el camino al Señor que se acerca a compartir historia y destino con todos nosotros.

Hoy tenemos la feliz coincidencia de que el segundo domingo de Adviento esté presidido por la radiante figura de la Virgen María en su Inmaculada Concepción. De Ella siempre nos viene la misma invitación: “Haced lo que Él os diga”. Hoy el Señor Jesucristo nos habla a través de Ella. De su ser libre de todo mal; de su disponibilidad plena al proyecto del Padre; de la belleza, de la armonía, de la luminosidad que desprende su persona.

En este tiempo de incertidumbres de diversa índole queremos:

- Contemplar la belleza de quien está, por gracia de Dios, libre de toda acechanza del Mal, incluyendo el momento mismo de su concepción. En María se nos permite entrever el plan original de Dios al crear al ser humano, truncado por la caída de Eva y Adán.

- Contemplar la plena docilidad de María a la propuesta del Ángel que nos narra en el evangelio. Por este SÍ de María que inicia la obra redentora, en plenitud de luz, de consonancia sin fisuras con el proyecto de Dios.

- La Virgen María nos invita hoy a vivir y testimoniar este proyecto de esperanza y de lucha contra el mal. La Inmaculada Concepción de María y la victoria de su Hijo sobre todo mal, vienen a reforzarnos, una vez más, el destino de nuestras vidas, hacia donde vamos.

- De ahí nuestro renovado compromiso en la lucha contra el mal. No podemos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiarnos a nosotros mismos dentro de este mundo cambiante.

Creo que es un buen programa para nuestro tiempo de adviento, asumir la tarea personal de vigilancia, de conversión, de lucha contra el mal. No podremos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar nuestro espacio vital llenándolo de la esperanza y del amor que nos vienen del plan de Dios para toda la humanidad.

María, desde su Inmaculada Concepción, nos invita a estar atentos y a cambiar en nosotros mismos todas nuestras propensiones al mal: Envidias, celos, juicios, adicciones, desprecio y manipulación y extorsión a la vida del ser humano, distorsión de la verdad, connivencia con la injusticia, aparición de sutiles nuevas formas de esclavitud, generación de violencias y divisiones. En cada lucha y en cada victoria contra el mal en sus variadas manifestaciones seguimos aplastando la cabeza de la astuta y maligna serpiente. Conscientes de que para que el mal progrese basta con que las personas de bien no hagamos nada por detenerlo.

Vueltos nuestros ojos y corazón a nuestra Madre Inmaculada, vivamos este tiempo de espera y esperanza construyendo un mundo mejor, empezando por nosotros mismos y transformando a nuestro alrededor todo lo negativo y el mal.